Incapacidad de cambiar al
ritmo que demandan los tiempos
Carlos Gómez Valero
y Laura Islas Reyes
En los últimos meses se ha registrado en la radio un incesante movimiento, que va de la mudanza de conductores de una a otra estación, así como la aparición o desaparición de estaciones. Qué pasa en el dial mexicano, a qué obedecen todos estos cambios; Carlos Gómez Valero y Laura Islas Reyes ofrecen una respuesta, acompañada con la lectura de cuatro destacados periodistas radiofónicos.
Infored demanda a Grupo Radio Centro. MVS Radio hace lo mismo con Grupo Imagen. Televisa Radio se alía con Prisa. La inversión publicitaria baja; hay estaciones que en apenas unas semanas cambian de nombre y formato para ir de la música clásica al futbol, del rock a la ranchera y de ahí a la balada.
A últimas fechas parece que pasa de todo en la radio aunque en realidad nada pase. En medio de rumores y de la poca información que las mismas empresas proporcionan sobre su situación acaso escuetos boletines
la industria radiofónica en México hace como que se mueve, parece desconcertada y da vueltas sobre su propio
eje: al final regresa al mismo sitio en el que su auditorio la ha escuchado durante los últimos años.
La industria de las ondas hertzianas atraviesa una etapa en la cual compite con otros medios por su porción
publicitaria; compite también consigo misma para superar sus propias limitaciones, expresadas en contenidos y
formatos agotados que dependen del conductor, voz estrella de la estación.
En este devenir, los empresarios del ramo han puesto su principal preocupación en captar el mayor
auditorio posible (de acuerdo con el perfil de sus estaciones) para así conseguir la mayor cantidad de anunciantes. Una
sencilla, elemental y comprensible fórmula de mercado que, empero, no ha devenido en calidad.
Frente a esta apuesta por sanear los números de la industria, quedan pendientes los cambios, propuestas
que innoven en el espectro radiofónico. (Un claro ejemplo se ve cuando los grandes nombres de la pantalla llegan a
la radio anunciados con el peso de su imagen en televisión, como si fueran los rostros de la credibilidad dentro
del cuadrante, sin dar paso a nuevas generaciones.)
Medio creativo por excelencia, la radio ha sido descuidada por sus industriales que, si bien es cierto, cuidan
el estado de sus empresas, olvidan que parte del negocio está en la calidad del contenido que ofrecen.
La radio que se cuenta
A pesar que respecto de otros países, el número de estaciones y de radioescuchas por estación en México
es relativamente bajo, el crecimiento de las emisoras concesionadas y permisionadas ha aumentado.
Según estadísticas de la Unesco, hasta 1997 nuestro país contaba con 329 receptores por cada mil
habitantes, debajo de Estados Unidos (dos mil 116); Islas Bermudas (mil 296); Canadá (mil 67); Puerto Rico (714) y
Argentina (681).1
De 1990 a 2000, las estaciones concesionadas en México pasaron de 950 a mil 146 y las permisionadas
aumentaron de 95 a 319.2
Cifras de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) establecen que hay un total de
747 estaciones concesionadas de Amplitud Modulada y que de 1991 a 2000 hubo un aumento de 65; mientras que
las de Frecuencia Modulada suman 377, de las cuales 138 se concesionaron en el mismo periodo.
Según el Programa Sectorial de Comunicaciones y Transportes 2001-2000, 99% de las comunidades del
país reciben señales de radio AM, mientras que 75% de las estaciones transmiten en la banda FM. La ampliación de
la cobertura ha sido de 3% en los últimos cuatro años, en 1990 la radio llegaba a 90% de los
mexicanos.3
De acuerdo con un estudio realizado por Arbitron México Media Targeting, en el año 2000, 88% de los
mexicanos estuvo expuesto a la radio en algún momento de la semana en contraste con Estados Unidos y Japón, países
con culturas eminentemente visuales.4
A decir de la Asociación de Radiodifusores del Valle de México (ARVM), el mexicano se expone a la radio
3.10 horas diarias en promedio. El nivel socioeconómico que más oye radio es el "D" (ingresos de entre cinco y
diez salarios mínimos) con 3.17 horas diarias. Son las mujeres quienes más consumen (3.18 horas diarias) y en
cuanto a edad son los mayores de 55 años los que más oyen radio
(3.37).5
La radio, en números, cuenta su alcance en un público escucha que la busca como compañía o medio
para informarse. Pero el panorama actual de la industria no es tan claro y no puede entenderse sin las historias
de entuertos legales y comerciales que han dejado ver (aunque sea por asomos) la crisis que atraviesan los radiodifusores.
Historias de cambios y demandas
Hace apenas unas semanas se dieron a conocer los pormenores de la demanda que MVS Comunicaciones
ganó en contra de Grupo Imagen, con lo cual este último podría perder la operación de sus tres estaciones de radio
en la ciudad de México.
El juicio ordinario mercantil promovido y ganado por la empresa de la familia Vargas Guajardo, obliga a
Imagen a pagar una suma de 90 millones de pesos debido al incumplimiento de un contrato de comercialización (que también consideraba la fusión de los dos grupos de comunicaciones) entre ambas empresas. La sentencia
judicial se traduce en que Imagen tendrá que pagar 80.5% de los ingresos obtenidos de mayo de 2001 hasta la fecha.
El litigio entre InfoRed, de José Gutiérrez Vivó y Radio Centro (GRC) continúa. En mayo de este año, el
grupo que preside Francisco Aguirre recibió la notificación oficial de la demanda interpuesta por
Monitor. Días después de esto, la Bolsa Mexicana de Valores suspendió temporalmente la cotización de las acciones de GRC (ver el
texto de José Yuste en esta edición y también
etcétera de junio de 2002).
El problema se extendió hasta la Red Deportiva, comandada por José Ramón Fernández, que tenía la tarea
de maquilar la sección de deportes de
Monitor. Ante la falta de pago de varios meses, Fernández decidió
demandar también a Radio Centro, dejando un asunto pendiente más.
Cambios, en frecuencia limitada
Dentro de las historias que se cuentan en los medios sobre la radio, están las que hablan de los cambios de
perfil de varias estaciones. En algunos casos ha sido todo un desfile asistir a ofertas que en aras de ofrecer una
mejor opción al radioescucha, cambian a los pocos días de empezar transmisiones.
La música clásica perdió un espacio con la salida del aire de la XELA del 830 AM. En su lugar, empezó
transmisiones Estadio W y los fanáticos del deporte fueron felices. La Pantera en el 590 AM cedió su lugar a la música
ranchera de Morena. Hoy, ninguna de esas estaciones permanece en estas frecuencias. Estadio W ocupa el lugar de
Morena y Radio Capital (recién resucitada) se quedó con el 830 AM.
Para los radioescuchas no hubo explicaciones, ni siquiera algo así como un "usted disculpe las molestias
que nuestros movimientos de estación le ocasionan". Así como tampoco ha habido mayor información para
documentar la crisis que atraviesan lo mismo Radio Centro que Imagen y los nombres que se asoman como rumor en las
columnas periodísticas.
Otro asunto que está en la palestra de la radio y su industria son las alianzas con inversionistas extranjeros
que cada día son más frecuentes, a pesar de las limitaciones jurídicas del caso.
Un ejemplo de ello es la unión entre Radiópolis, la división de radio de Grupo Televisa, y el español Grupo
Prisa. Avalada por la Ley de Inversión Extranjera, a través de un fondo de inversión neutra, la operación implicó que
Grupo Prisa tuviera 50% de las acciones de Radiópolis, con una inversión total de 60 millones de dólares.
Las primeras medidas de Prisa, por ejemplo, se han dado básicamente en reducir el personal de Televisa
Radio en 50%,6 desde conductores hasta directivos de las distintas estaciones, sin embargo todavía no están claras
las estrategias programáticas.