José Ramón Santillán Buelna
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Ilustración: Paul Fungus |
Analicemos la cobertura de los medios en las elecciones presidenciales del 9 de marzo en España, sobre la base de que los sistemas comunicativo y político viven grandes cambios. El sistema comunicativo, con el desarrollo y uso de nuevos medios y el político, donde la actividad política necesita de la acción que conceden los medios. En ese sentido, los partidos buscan adaptar sus mensajes al lenguaje mediático para centrar la atención del ciudadano y obtener su apoyo. Los cambios inciden en la manera en cómo se cubren las campañas .
El uso de los distintos medios en los procesos electorales es un espacio significativo para estudiar la representación de la política. En el contexto político-mediático español significa conocer el trabajo informativo entre periodistas
y políticos durante un momento de competencia electoral.
Es importante situar el sistema comunicativo español en dos grandes grupos: el primero de ellos formado por PRISA: El País, la Cadena SER, Cuatro Televisión; y que junto con el periódico Público y el canal de televisión la Sexta (Televisa es dueña del 40%) apoyan a José Rodríguez Zapatero (PSOE). Y el segundo con El Mundo, la radio COPE (de la Conferencia Episcopal), Popular TV que está con Mariano Rajoy (PP). Es de esperar que la producción de información de esas organizaciones mediáticas se relacione con los intereses políticos y económicos favorables a su candidato. El tema no es nuevo, las alianzas del poder mediático con el político se dan en todas las sociedades pero los periodos electorales convierten a los medios en actores políticos porque los ciudadanos conocen a los candidatos a través de aquéllos.
Prensa
Las coberturas electorales en la prensa, televisión e Internet tuvieron matices según sus propias características. En los dos grandes diarios, El País y El Mundo se focalizó el debate de los tres grandes temas que guiaron la campaña: terrorismo, economía e inmigración. Los lectores pudieron conocer argumentos e información más detallada de las propuestas de los principales candidatos. En la información resaltaron las promesas que hacían destacando noticias más extensas, a través de los editoriales y artículos de opinión. Por ejemplo, en el tema de la inmigración originó una gran producción informativa la propuesta del candidato del PP de hacer un "contrato de integración" para todos los extranjeros. En la prensa fue motivo de noticias, análisis, reportajes y entrevistas donde se conocieron las posiciones no sólo de políticos sino también de académicos, representantes de asociaciones de inmigrantes y de ciudadanos, ampliando el tema no sólo sobre políticas de inmigración sino al de otorgar el voto a los extranjeros. La prensa fue el único medio que informó de la demanda ciudadana de discutir la cesión de derechos políticos a los inmigrantes.
La función de la prensa de interpretar las noticias promovió el contexto de la información electoral que favoreció la discusión de los grandes temas que centraron la campaña y ofreció un mayor conocimiento de las propuestas. Destacan las entrevistas a los dos candidatos, realizadas por Javier Moreno (El País, 6 y 7 de marzo, 2008), donde se revisaron todos los temas importantes de forma crítica y se dio espacio suficiente para conocer ideas y posiciones de los candidatos. Pero la prensa llega sólo a un grupo reducido de ciudadanos, otros muchos prefirieron la televisión como principal fuente informativa.
Televisión
En la gran mayoría de las sociedades los ciudadanos se informan en la televisión. De allí que el objetivo de los candidatos sea recibir su cobertura. Esto cambia la forma en cómo se construyen mensajes porque éstos se adaptan al discurso televisivo: entrevistas pactadas, programación de actividades para tener enlaces en directo en horario de noticiarios, mítines pensados para la televisión generando y controlando la señal.
Ahí están, por ejemplo, los dos debates entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, realizados el 18 y 25 de febrero, con una audiencia de 13 y 12 millones de telespectadores, respectivamente, donde quedó reflejado el cruce de acusaciones, la crítica personal y las descalificaciones, lo que centró la polémica y elevó la tensión. Economía, terrorismo e inmigración fueron el principal contenido de la discusión que tuvieron sus momentos televisivos con el baile de cifras, la presentación de gráficas, las interrupciones y los gestos de desaprobación entre uno y otro. Esa "política espectáculo" arroja poca calidad en el debate de los grandes temas como el desempleo, la inflación y los salarios precarios y la manera de solucionarlos y puede provocar el desinterés en la política al ser banalizada en discusiones sin contenido.
Para el telespectador quedó como principal recuerdo del debate "La niña de Rajoy". En su participación de despedida el candidato del PP dijo "yo quiero que la niña que nace en España, tenga las mismas oportunidades de educación, hable idiomas, viaje por el mundo y que ponga en alto el nombre de España". La estrategia de explotar las emociones fue motivo de burla y de un gran debate en Internet. Por cierto, la paternidad del mensaje se le adjudicó a Antonio Solá, asesor de Felipe Calderón en las elecciones de 2006 y quien también mencionó a la niña en su campaña.