Internet
El uso generalizado de Internet fue una característica de esta campaña. El espacio se proyectó como un gran foro de debate donde no sólo participaron organizaciones políticas y los medios sino miembros de toda la sociedad que construyeron una comunicación bidireccional e interactiva. Los principales candidatos tenían su propia página y algunos fundaron su blog. Utilizaron las redes sociales como Facebook y MySpace donde los ciudadanos podían formar parte de la comunidad virtual del candidato. Sobresale el uso del mundo virtual Second Life por parte de Gaspar Llamazares, candidato de Izquierda Unida, que tuvo más impacto que su campaña real. Fue noticia de todos los telediarios cuando su avatar Gaspi quemó fotografías del rey; en contraste sus apariciones públicas y propuestas de campaña recibieron muy poca cobertura.
En YouTube los partidos y los ciudadanos abrieron canales para proyectar a su candidato, descalificar al adversario o iniciar temas que desprestigiaran a los políticos: otra vez "La niña de Rajoy" centró la polémica y algunos videos se convirtieron en noticia. Las televisoras también aprovecharon la plataforma digital. Radio y Televisión Española abrió el canal elecciones 2008 o Cuatro televisión desde su página Web; ambos canales promovieron el envío de videos con pregun-tas a los candidatos que se harían cuando éstos los entrevistaran. El gran número de envíos mostró una nueva forma de participación que dejó ver problemas que a veces los medios no proyectan.
Perspectivas de la cobertura
El proceso electoral español fue muy mediático. Los medios se convirtieron en los mediadores de la política. Partidos, candidatos, periodistas y ciudadanos utilizaron y adaptaron sus mensajes a los formatos y lenguajes de la TV e Internet, principalmente. Esa actividad de la política centrada en los medios es producto de las estrategias que se dan en las campañas en EU y que influyen en todo el mundo. El uso intenso de las nuevas tecnologías en las elecciones está cambiando la manera en cómo se cubren informativamente las campañas en los medios tradicionales, y están siendo consideradas cada vez más por los responsables de las campañas para planificar mensajes.
España es un ejemplo de cómo el sistema político y el comunicativo viven una etapa de transformación en la cobertura de los procesos electorales. A través de los medios la gente conoció a los candidatos y sus propuestas. El poder político tuvo visibilidad en los medios para buscar el apoyo de los ciudadanos. También el uso de los medios en la campaña electoral española está cambiando las maneras de cubrir periodísticamente las actividades de los candidatos. La polémica, las descalificaciones y el conflicto centraron la información con el objetivo de aumentar el interés del ciudadano pero no se profundizó en los temas, sólo parte de la prensa lo hizo. Y en las relaciones entre políticos y periodistas, éstas se ven deterioradas por el control de mensajes que los responsables de las campañas ejercen para no facilitar el acceso a la información. Ruedas de prensa sin preguntas, control de imágenes convertida en señal institucional que hace a los periodistas meros transmisores. Esa estructura tan rígida condiciona la cobertura, la función del periodista y alerta contra lo que se considera una restricción al derecho a la información.
Si aceptamos que algunas de las características del proceso español como el uso de la televisión e Internet están presentes en las campañas electorales en México, podemos vislumbrar que tendrán un papel cada vez más importante en las elecciones. Pero en vez de dar a conocer los temas y las propuestas de los candidatos para fomentar conocimiento y debate, se convertirán en repetidores de los discursos planificados por los asesores de los partidos que están especializándose en cada elección con la producción de mensajes adaptados a un público considerado como telespectador y en el control de la información.