Fernando Mejía Barquera
En el lado mexicano de la frontera norte, la legislación de nuestro país en materia de radiodifusión tiene menos
peso que la estadounidense; lo que dicta la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EU se sigue al pie de la
letra, mientras que la SCT parece no existir. A pesar de que la Ley Federal de Radio y Televisión indica en su artículo 23 que
en el caso de una concesión de radio y TV no se pueden ceder "los derechos en ella conferidos... a un gobierno o
persona extranjeros", es práctica común que los derechos para programar y comercializar frecuencias mexicanas sean vendidos
a empresas de Estados Unidos, las cuales utilizan ese recurso para transmitir, desde territorio mexicano, al mercado
radiofónico de aquel país.
Frecuencias alquiladas
Hace un par de meses
(etcétera, julio 2005), relatamos la operación por 28 millones de dólares entre el consorcio
español Prisa y la compañía estadounidense Clear Channel, que permitió a la primera adquirir "los derechos de programación
y explotación comercial" de la estación XETRA (690 AM) ubicada en Rosarito, Baja California. Prisa sólo esperaba
"la autorización de los organismos reguladores" para cerrar la operación. La FCC ya otorgó a Prisa, a través de la filial de
ésta en EU, GLR Networks, la autorización para colocar en esa frecuencia la programación que el grupo español decida.
La XETRA, que ha sido operada por Clear Channel desde 1980, tiene como concesionaria a una entidad llamada
XETRA Comunicaciones, S.A. de C.V., la cual no produce radio, sino que se dedica al cómodo negocio de rentar las
frecuencias que le fueron otorgadas por la SCT.
Ahora, otras tres frecuencias mexicanas se ven involucradas en una nueva operación de venta de derechos donde
también participan Clear Channel y XETRA Comunicaciones.
Autoridad invisible
El 25 de julio, se anunció que las estaciones XETRA FM (91.1 FM, concesionada a XETRA Comunicaciones),
XHITZ (90.3 FM, concesionada a la misma entidad) y XHRM (92.5 FM, concesionada a Radio Moderna Mexicana, S.A.),
todas ubicadas en Tijuana, han dejado de pertenecer a la cadena Clear Channel (que las operaba desde 1983, 1990 y
1997, respectivamente), debido a que esta empresa vendió los derechos de "programación y explotación comercial" a una
compañía llamada Finest City Broadcasters, creada
ex profeso para adquirir esos derechos por el señor Mike Glickenhaus,
ex vicepresidente y ex gerente de mercado de la propia Clear Channel. Las tres empresas difunden programación en
inglés destinada al mercado de San Diego, California. Aunque el señor Glickenhaus se negó a revelar la cantidad de dinero
que pagó a Clear Channel por adquirir los derechos sobre las tres frecuencias mexicanas, existe la versión de que el
monto habría sido de 113 millones de dólares.
¿Por qué Clear Channel ha decidido desprenderse de las estaciones que controla en Baja California? La razón es
de carácter legal: el año pasado, la FCC determinó que las frecuencias mexicanas ubicadas cerca de la frontera con EU
serán consideradas parte del mercado estadounidense en el caso de que sean programadas y operadas comercialmente por
personas o empresas de ese país. Según las nuevas reglas emitidas por la FCC, un operador no puede tener más de
ocho estaciones en un mismo mercado y no debe controlar más de cinco estaciones en una misma banda (AM o FM) dentro
de él. En el caso de los mercados fronterizos, contarán las estaciones de uno y otro lados de la línea divisoria.
En el mercado ahora de San Diego/Tijuana, Clear Channel controlaba, al comenzar 2005, siete estaciones en EU
(cinco en FM y dos en AM) y cinco en México: además de las cuatro mencionadas en este artículo, tiene a la XHOCL (99.3
FM, también concesionada a XETRA Comunicaciones), cuyos derechos de "programación y comercialización" deberá
vender pronto. Para cumplir con las disposiciones de la FCC, Clear Channel ha debido desprenderse de las emisoras que
operaba en Tijuana. Aparentemente no tuvo que consultar a la, en este caso, invisible SCT.