No. Oculta bombas de tiempo
Yuriria Sierra
Y el lobo también convenció a Caperucita de ser la abuelita. Y todo porque "se veía como abuelita"... Pero al
final, el lobo terminó como acaban los lobos y los ogros y las brujas de los cuentos. Los rabiosos pero ignorantes
aprendices del doctor Goebbels (hoy conocidos como
Spin Doctors) no han entendido lo primordial: la apariencia, el
envoltorio, la propaganda, la dinámica de medios son eso: un medio, no un fin. Necesario, más nunca suficiente.
En la venta de un chocolate, de
una idea, de un candidato, de un
presidente, e incluso de un refresco de
cola, por supuesto que es necesario, pero el consumidor (al cabo que los electores se han convertido sólo en
consumidores) es mínimamente racional y no compra dos veces el producto que no satisface su compra, que no vale el precio.
Eso es cierto en todas las democracias, aun cuando hoy parecería que una dinámica
pop se apodera de la escena y echa por tierra algunos de los argumentos de las teorías de
elección racional: el caso Bush-Gore es ejemplar
para todos los nuevos fanáticos de la política mediatizada: no ganó el candidato de un gobierno que contaba con
todo el apoyo de una economía boyante, sino el candidato que hizo mayores exploraciones en el ámbito publicitario.
 |
Foto: Fernando Santos Rosas |
En el caso de Vicente Fox, cierto es que realizó una campaña mediática extraordinaria, pero eso no habría
sido suficiente para alzarse con la victoria el 2 de julio si dentro de la población no hubiera existido hartazgo
respecto de los gobiernos priistas precedentes. Cierto es que los estrategas mediáticos de Fox supieron bien cómo capitalizar dicho descontento; cierto también que
Chente supo proyectar una imagen popular, explotar su carisma
ranchero, su lengua florida, sus cejas y gestos. Supo venderse una vez. Bien. La abuelita. Bien.
Pero cuando los expertos (y posteriormente la opinión pública) comienza a preguntar por qué se escapó el
Chapo, o por qué el EZLN viene a la ciudad de México, o por qué va a subir el precio del agua, o por qué no se
soluciona el conflicto en Yucatán, o por qué se destina tanto dinero del presupuesto federal a las políticas de
comunicación, el gobierno no está encontrando las respuestas más efectivas. El
spin doctor hace lo que puede, pero no
más. Cuando los resultados de gobierno no son mínimamente eficientes, no hay mago Merlín que los venda
exitosamente en la tv. Salinas contaba con el mejor equipo de encuestólogos, publicistas y
spin doctors. El mismo equipo que le construyó una legitimidad que no había logrado cimentar en las urnas. Pero no fueron suficientes los millones
de pesos gastados en esa estrategia de legitimación, no fueron suficientes para impedir el levantamiento armado
en Chiapas, los asesinatos del 94, los episodios de violencia; incluso, no fueron suficientes para evitar el
derrumbe económico ulterior.
Fox no puede seguir sólo en campaña; vistiendo el país de "cambio" únicamente en la simbología y el
conjunto cultural de emblemas; no puede darse el lujo de creer que le bastará con una cámara de televisión,
muchos comerciales y un programa de radio como el de Hugo Chávez para justificar el incumplimiento de las
expectativas generadas durante su campaña. El peligro es que la sociedad que descubrió su verdadero peso político el 2 de julio descubra que la democracia puede ser tan banal como el espectáculo, pero más irresponsable que el
autoritarismo. Y que la democracia, que tantas discusiones, enfrentamientos, años y dinero costó a los mexicanos,
sea sólo un comercial que dure seis años. Sin resultados concretos, la publicidad es sólo una bomba de tiempo.
Un cazador acechando la cabaña de la que ni el lobo ni Caperucita saldrán con vida; acaso sólo la vieja abuela que
tuvo la paciencia para permanecer en el armario...