Víctor Ugalde
Según demuestra la Encuesta Nacional de Prácticas y Consumo Cultural que ordenó el Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes a la Unidad de Estudios de Opinión del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, coordinado por
Julia Isabel Flores, los jóvenes mexicanos, hasta los 22 años, son los que más consumen productos creados por las
industrias culturales (televisión, radio, cine, editorial, etcétera) y son éstas las que más influyen en su formación intelectual.
Diariamente, 95% de los jóvenes ven televisión y 85% escuchan radio. En la televisión destaca su consumo de
noticiarios y son las telenovelas las que siguen en popularidad. En la radio prefieren los programas de música y después los
noticiosos. En materia de espectáculos pagados, destaca por mucho el cine, diversión que prefiere 80% de los jóvenes pero debido
al alto costo del boleto sólo pueden acceder a él 16%, el resto consume este tipo de espectáculo con la compra o alquiler
de DVD´s piratas, en 41.6%.
Si partimos de la oferta cultural que se ofreció y consumió en 2004 en el país podríamos afirmar que la
educación informal de los mexicanos es pobre y está dominada por la ideología estadounidense. El año pasado se estrenaron
279 películas de largometraje en las tres mil 450 salas comerciales del país que se cubrieron con 37 mil 100 copias.
 |
Foto: Randy Olson |
Del total de estrenos, 153 fueron estadounidenses (54.8%) mismas que se difundieron con 30 mil 154 copias
(81.27%). Con muy pocos títulos los estadounidenses acapararon y controlaron el mercado mexicano pues cada título se estrenó
co 197 copias en promedio. Esto permitió que sus cintas saturaran semana a semana 86% de las pantallas nacionales
en promedio. Estamos educando a nuestros jóvenes con valores y puntos de vista predominantemente estadounidenses.
Las grandes compañías distribuidoras de ese país afiliadas a la Motion Pictures Asociation (Warner, UIP, Fox, BVI, y
Columbia) manejaron 218 títulos (78.13%), pero por el número de copias lograron captar 142 millones 471 mil 939
espectadores (97.40%) del total.
Si algún joven quiso ver una cinta mexicana se tuvo que conformar con los 18 títulos (6.45%) que accedieron
al mercado con sólo dos mil 549 copias (6.87%). Cada cinta nacional se estrenó con 141 copias en promedio y con esto
captó siete millones 941mil 457 asistentes, 5.12% del total. Si nuestro espectador buscó alguna cinta con afinidad a su
identidad por medio del lenguaje como producciones iberoamericanas, se tuvo que resignar con una pobre oferta de 24
filmes (8.60%) de España, Brasil, Argentina y Chile, mismas que se distribuyeron con sólo 637 copias (1.71%). Cada título
se ofertó con 26 copias.
El cine de otras latitudes, con otras propuestas de vida y estéticas para enriquecer la diversidad mundial, se tuvo
que escoger entre 84 títulos (30.10%) de 20 países del resto del mundo, mismas que se ofrecieron con tres mil 760
copias (10.13%). Cada estreno se distribuyó con 45 copias por título. La oferta del mundo está marginada en las pantallas
de nuestro país.
Urge corregir las perversiones y deformaciones del mercado que realizan las empresas estadounidenses, sobre todo
si queremos que exista un mundo plural y no se concrete la visión unipolar que pretende la industria hollywodense.
El público consumidor debe utilizar realmente su capacidad de elección y no como sucede hasta ahora que sus opciones
se reducen a elegir entre una pobre oferta exhibida con múltiples copias que saturan las pantallas y mentes del
público consumidor.