Sí. Fox es la figura
Juan Ignacio Zavala
Mucho se ha comentado sobre la presencia que ha tenido el presidente Fox en los medios de comunicación.
La crítica en general es sobre el uso excesivo que hace de éstos. Lo que hay es un Presidente mediático, esa es la verdad, y como tal sabe lo necesario que es una adecuada imagen en los medios. No hay político
sin medios en el siglo XXI, hay quienes más quienes menos, pero todos acuden a ese centro de opinión.
El impacto de Fox en los ciudadanos no ha bajado y eso se puede apreciar en las giras presidenciales. Es
difícil acostumbrarse a un Presidente con tal despliegue en difusión, pues no a todos les está gustando. Sin embargo,
la actitud parece rendirle frutos a Fox y también a la gente.
La necesidad que tiene un Presidente de ser apoyado por sus ciudadanos se relaciona no con la popularidad sino
con el respaldo para llevar a cabo planes y proyectos. Para un país como México, con tantas carencias y
rezagos, un Presidente que sepa encauzar el esfuerzo mayoritario es fundamental, ésta es la tarea que lleva a cabo.
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Foto: Ariel Gutiérrez/ Notimex |
Por eso, quizá, cuando se temía que desapareciera el programa de radio, lo retomó para conducirlo
personalmente, y lo cierto es que cada vez más la población participa en el programa diseñado de tal manera que
genera información, "nota". Es, sin lugar a dudas, un esquema novedoso, en el cual el público participa con sus
llamadas e interactúa con el Presidente. Esa es una manera distinta de comunicarse, de poder llegar con información en
un lenguaje más accesible para quienes no son lectores de periódicos. Fox está presente en cualquier medio para
repetir, definir o simplemente señalar sus acciones de gobierno. Esta es la manera de mantener el ánimo, la forma
como se sepa qué se está haciendo para cambiar, no hay otra.
Indiscutiblemente Fox es la figura; probablemente como dicen algunos le va a traer costos en el mediano
plazo pero por el momento éste ha sido acertado. La capacidad mediática del Presidente le permite tener altos niveles
de aceptación y no sólo eso, él sabe lo que representa: el cambio, la esperanza, y esto es un capital político
enorme que va aparejado del tamaño de la responsabilidad que tiene.
La figura de Fox opaca con facilidad a la de cualquiera de sus colaboradores y lejos de ser una desventaja es
algo que auxilia mucho en las medidas que deban adoptarse en determinadas situaciones. Sin embargo, Fox ha
manejado discursos de otro corte para un público más informado. En realidad, me parece que la crítica que se hace
al manejo mediático del Presidente se relaciona con una segmentación del discurso dirigida para quienes manejan
más información.
En los gobiernos pasados el mensaje se daba más para los llamados "formadores de opinión", es decir, a
los columnistas, articulistas, comentaristas. El mensaje presidencial de Fox tiene que ver más con llegar al gran
público, pero no detiene el asunto en la sola aparición dentro de los medios sino que también no ha dejado de tener
contacto personal con la gente.
Como toda estrategia de comunicación y como toda decisión pública, puede tener sus ángulos cuestionables.
En lo personal, creo que Fox sabe muy bien lo que está haciendo y hacia dónde va. Vivimos tiempos inéditos en
muchos aspectos y uno de éstos es tener un Presidente tan carismático; a algunos les cuesta mucho asimilar el estilo de
Fox y es entendible. Los presidentes no salían de un esquema excesivamente institucionalizado, los hacían ver
fríos, lejanos. Unos no salían de su medianía, otros se presentaban como los grandes redentores, con los
consabidos resultados, otros nada más se aparecían en las catástrofes. Aquí no hay sorpresas, en campaña dijo que así
sería y estamos, pues, con un Presidente al que siguen los medios y son los primeros que parecen estar encantados.