"TV Azteca nunca me ha convencido"
por Nelly Mejía Méndez
Pésimo bailador, pero buen guitarrista, así se define Carlos Loret de Mola, titular de Así es la noticia, de Radio 13, y de Nueva visión, de Canal 4. En esta conversación con Nelly Mejía revela su fastidio por Luis Miguel y los tables dances, pero su gusto por la música de orquesta, los viajes, el cine y la cocina yucateca.
¿Qué música escuchas?
Escucho música que tenga tono periodístico y la música de orquestas. Me convencen más las letras que las
melodías. Las canciones con contenido social me fascinan, me puedo enamorar de un narco corrido y te lo puedo cantar ahorita.
¿Paul McCartney o John Lennon?
John Lennon.
¿Hay alguna canción de Luis Miguel que te guste?
No, no, no. He recibido pocos castigos en mi vida, uno sin duda es haber tenido que presenciar en dos ocasiones un concierto de Luis Miguel. Eso debería estar como parte de la investigación de la CNDH, porque uno es
injustamente chantajeado por su pareja para acudir a un espectáculo absolutamente femenino. La canción mexicana que más
me gusta es "La bikina" y la verdad es que Luis Miguel la interpreta maravillosamente bien, pero de ahí en fuera...
¿Qué haces cuando estás con unos alcoholes encima?
Soy muy alegre.
¿Y bailas?
Lo he llegado a hacer en un espasmo de entrega al público pero hasta ahí. Me encantaría saber bailar. Lo hago
tan mal que prefiero abstenerme por respeto al público
(ríe). Lo que no me vas a creer es que mi hermana es
coreógrafa en Broadway, se llevó ella toda esa parte, no me dejó nada.
¿Y qué tal cantas?
Fíjate que ahí sí más o menos, y toco la guitarra. Me pasó como esa sentencia del guitarrista que nunca
aprendió a bailar por estar tocando.
¿Entonces bailas los dedos?
Sí y de buena forma (ríe a
carcajadas). Me han dicho... hay versiones.
¿Pagas besos fingidos?
 |
Foto: Laura Islas Reyes |
Te vas a morir si te digo esto: no me excita un
table dance. Me parece que lo más padre que hay en esta vida es
el ligue, esa química que no sabes si es sí o es no y aun casado, la tienes que conquistar todos los días. De eso a
que compres un boleto, venga una chava que le das toda la hueva del mundo, se siente sobre ti y se te embarre, y
al momento de terminar la canción, como si formara ella parte de la orquesta, se pone quieta, recoge las cosas
del suelo como si se tratara de una ama de casa sesentona molesta por el desastre de sus nietos y se va; me parece
un espectáculo patético y antisexual.
¿Leías
Playboy?
No (ríe). Leo otro tipo de pornografía como la reforma fiscal, la reforma eléctrica y los presupuestos de egresos
de la Federación, el expediente del Pemexgate y todos los casos del Fobaproa.
¿Te incomoda trabajar con dos chavas tan fresas en la sección de espectáculos del noticiero que conduces?
Me da igual. La verdad es que yo trabajo lo de las noticias, soy un apasionado de la información general.
¿Qué tanto te ha pesado el apellido?
Creo que cada vez con mayor eficacia me he logrado diferenciar. El apellido de pronto te abre injustamente
muchas puertas, no lo niego, muchas cosas se me hicieron fáciles en el periodismo por apellidarme Loret de Mola,
pero igualmente muchas cosas se me hicieron dificilísimas por apellidarme así. Eso no es justo. No quiero
beneficiarme de las cosas buenas de mi familia ni enlodarme con sus cosas malas, ni quiero que mi familia se enlode de las
cosas malas mías ni que se beneficie con las buenas.
¿Cuál ha sido el mayor error periodístico que has cometido?
Sucedió al quinto día del programa de la noche en la tele y dije "coger" al aire.
¿Y qué prefieres comer o coger?
(Piensa mucho) Coger y luego comer, pero comer sin coger está nefasto y coger y luego no comer con el
hambre que da... ¡no'mbre!
¿Color preferido?
Azul, no blanquiazul, atentos.
¿Libro de cabecera?
No tengo un libro de cabecera, pero me parece que un libro fascinante es
Noticias de un secuestro.
¿Por quién votaste para Presidente?
El voto es secreto. Lo que sí puedo decir es que tuve un voto diferenciado.
¿Si tu pareja te pidiera hacer un
striptease, lo harías?
Nunca me lo pediría, ella es más penosa que yo. Creo que sería un espectáculo mucho más grotesco que
la aprobación del Fobaproa.
¿Con quién cenarías a la luz de las velas: Ana Guevara o Lorena Herrera?
Con ninguna. Pero a Ana Guevara le hace falta una buena entrevista, pero hay que comentarle que no todo en
esta vida se hace en 49.15 segundos.
¿Qué prefieres, una mujer romántica o una felina en la cama?
Prefiero que sea tierna y romántica. Nadie es una sola cosa en la vida, entonces siempre a la romántica se
le alborotará la hormona y te saldrá salvaje, pero que llegues y que diario te maltrate, no, tampoco se trata de eso.
¿Cuál es tu pasatiempo favorito?
No hay cosa que disfrute más que ir con mi esposa al cine los sábados a las 12 del día cuando no hay nadie.
Hemos llegado ir al cine tres veces en un mismo día.
¿Cómo te gustaría morir?
La verdad, siempre he querido morir en un avión narrando la crónica de cómo nos está llevando a la trampa.
¿Qué te gusta más, las cámaras o la cabina?
Me quedo con la sala de juntas. Lo que más me gusta es llegar y ver el tambache de notas de hoy, tener
que seleccionarlas y agarrar insertos y luego ordenarlas con sentido editorial y lo más delicioso de todo es
escribirlas. Mi mejor momento es de 7:30 a 8:30 de la noche cuando me siento a escribir mi noticiero, yo escribo cada una
de las palabras que voy a decir.
¿Cuál es tu sueño frustrado?
Me gustaría ser mejor opinador, yo creo que eso me lo va a dar un poco el tiempo.
¿Ves algún programa de TV Azteca?
Ninguno. No quiero decir que no haya programas valiosos, pero fíjate que a mí TV Azteca nunca me ha
convencido. Respeto su trabajo, pero no me gustan. No me gustan desde la imagen. Hay un programa bueno,
Con un nudo en la garganta. Me parece un buen programa,
Los protagonistas.
¿Qué te hace feliz?
Viajar.
¿Cocinas?
Sí, claro. Como buen yucateco mi fuerte es la cochinita pibil. La estoy reservando para cuando deje de ser periodista,
voy a poner un restaurante de cochinita pibil y entonces sí voy a ser famoso
(ríe).
¿Qué es lo que más recuerdas de hace un año en Afganistán?
Ha sido la mejor experiencia periodística en mi vida. Hay tres cosas que a mí nunca se me van a olvidar: una es
una mujer que sellama Najida, que conocí en un campo de refugiados de Jalalabad y me mató porque le pregunté:
oiga y qué le está dando a su hijo que tenía dos años y se estaba muriendo de neumonía. Y me contesta: "No tengo
más medicinas que un fuerte abrazo".
La segunda es un niño que se llama Surdan, que un día jugaba fuera de su casa, se encontró una mina
personal, la agarró y le explotó, le voló las dos piernas y un brazo.
La tercera es una niña tan bonita de 12 años, le mataron a toda su familia, se tuvo que ir a pie 20 días y 20
noches, salió de Afganistán, llegó a Pakistán con unos dizque amigos de la familia y le dijeron sí, órale, te damos
albergue pero vas a tener que ser prostituta, cobra 30 pesos por hombre, se echaba hasta tres hombres por día.
Entonces, me di cuenta que esa es la verdadera cara de la guerra. La historia de los civiles de Afganistán es
una historia que no ha sido redimida, todo el mundo habla de los muertos el 11 de septiembre. Ver las bombas pasar, o sea, ver la guerra desde abajo es una experiencia impresionante.