Una ventana al Mundo de los Medios
Despedida
Agosto 2008
memoria
¡Únete pueblo!
Alejandro López,
Agosto 2008
mediósfera
Vender la nota
Mario A. Campos,
Agosto 2008
días de radio
Iniciativa Beltrones:
¿FM para quiénes?
Fernando Mejía Barquera,
Agosto 2008
intimidades públicas
La virtualidad literaria
Fedro Carlos Guillén,
Agosto 2008
lo que quiero decir
La comunicación del presidente Calderón
Rubén Aguilar Valenzuela,
Julio 2008
transparencias
Un estudiante de
Proceso en Jalisco
Ruth Esparza Carvajal,
Agosto 2008
textos
A proposito de la radio
Virginia Bello Méndez,
Agosto 2008
El amarillo de Argentina
Andrea Recúpero,
Agosto 2008
Los medios y la cultura
Virginia Bello Méndez, Julio 2008
Purificación Carpinteyro: Hace 20 años no recibo una carta de amor
Verónica Díaz,
Agosto 2008
Tengo miedo
Agosto 2008
El peso de la moda
Marzo 2007
Nostalgia por Monsiváis
Mayo 2008
Carta de Juan Pablo Guerrero
Agosto 2008
Respuesta de etcétera
Agosto 2008
20 años no es nada
Agosto 2008
Tres de bastos
Agosto 2008
Punto de partida... y de referencia
Agosto 2008
Agosto 2008
Donde manda capitán
Agosto 2008
El reglamento de la SCT
Junio 2008
ensayo
Abril 2008




A base de recrearse en su propia agonía, de escribir y aplaudir novelas basadas en personajes incapaces de escribir una novela, cierto tipo de gente mató la novela en Francia y en Italia y han estado a punto de matarla también de verdad en España; no por agotamiento del género, como equivocadamente creen algunos, sino por el imperio del esnobismo y la gilipollez y la vacuidad elevada a teoría literaria, a obra maestra imprescindible y a pequeña miniatura imperecedera. No todos tenemos mala memoria, y además las hemerotecas están llenas de definiciones como esas, aplicadas por críticos que siguen pontificando impávidos en ciertos suplementos literarios ­los mismos que antes afirmaban que Faulkner y Benet eran el canon­ elogiando obras y autores "imprescindibles" que, a los dos meses, todo el mundo, y con justicia, olvida piadosamente. Y, al contrario, son ahora algunos de sus ahijados, compadres y pupilos quienes, poco a poco, cada vez con menos complejos ­el autor que dice no importarle vender libros miente como un bellaco­, recurren a estructuras y lenguajes tradicionales, al género policiaco como sostén de la trama, a la historia como memoria y clave del presente, al paisaje cultural común iberoamericano, y miran alrededor para contar novelas como siempre se contaron. Novelas que pretenden abarcar una parte del mundo narrando una historia con planteamiento, nudo, desenlace y con los puntos y las comas en su sitio.

Por fortuna, no todos se "benetizaron" en España por una palmadita en la espalda y un elogio en las páginas de turno. Y hubo gente que se arriesgó, con suerte o sin ella.Y gracias a la resistencia individual opuesta por nombres como Mendoza, Marsé, Sampedro, Torrente y algún otro, la novela de toda la vida, la escrita como Dios manda, siguió viva aquí, mantuvo el cordón umbilical con sus lectores de siempre y pudo enlazar con una generación de novelistas más jóvenes que, con una oferta variadísima, constituyen hoy un sólido núcleo de una veintena de nombres que en su mayor parte son, o serán, perfectamente exportables y traducibles. Por ese camino, la vieja Europa, o al menos la parte que nos toca de ella, puede en mi opinión enarbolar, con absoluta tranquilidad, pabellón propio. Porque best-seller como definición de libros más vendidos, de acuerdo. Nada que objetar al término, porque en él caben Ken Follet, Mendoza, Sepúlveda, Eco, Martín Gaite, Le Carré, D'Ormesson, Prada, Grisham, Marías, Gala, Terenci, Vázquez Figueroa, Clancy, Sampedro, King, Rivas, Baricco, Marsé, Almudena y tantos otros. Libros de éxito, vale. Todos en las librerías, y bendita sea la época en que cada lector puede escoger lo que cuadra con su gusto y no verse obligado, como en otro tiempo lo estuvimos, a exiliarse en novelas extranjeras o en los clásicos, renunciando al presente o sintiéndose miserable porque se aburre con Herrumbosas lanzas.

Todos en las librerías y en las listas, digo, pero cada uno en su sitio. Por mucho que se empeñen los malintencionados y los imbéciles, ni Stephen King es lo mismo que Umberto Eco, ni Ken Follet lo mismo que Jean d'Ormesson, o que Antonio Gala. Y además, Carmen Martín Gaite vende aquí más que Tom Clancy. Así que, mucho ojo. Todos juntos, vale. Pero no revueltos. Y que el buen Saramago nos bendiga a todos.


Escritor. Texto publicado en La Vanguardia el 30 de octubre de 1998.
© Arturo Pérez-Reverte






PRINCIPAL
30 DE AGOSTO DE 2008
Eres el visitante
8915521

A partir del
16 de julio de 2003
Terra Networks certifica
8,950 visitas diarias
Próximamente
números anteriores
QUERIDO DIARIO
REPORTES MAPAMEDIA
LE RECOMENDAMOS
Cuartoscuro, imágenes del 68
31 de Julio 2008

Anteriores
A nuestros colegas del país: compartan sus horrores
Agosto 2008
Auditoría Superior de la Federación
Abril 2008
CÓDIGOS DE ÉTICA
TV Azteca
Televisa
LOS DÍAS Y LOS MEDIOS
Agosto 2008
DEBATE
¿Los medios construyen modas?
SONDEO
¿Lee revistas de moda?


No
No sé

VER RESULTADOS

ESCAPARATE
FOTO DEL MES
Agosto 2008
FOTO DE LA SEMANA
Anuncios cortesía
de etcétera
El delito de ser joven
Agosto 2008
LIBROS
PRENSA
RADIO
TELEVISIÓN
ÉTICA Y CINISMO
MEDIOS Y DEMOCRACIA
MÁS TEMAS
QUIÉNES SOMOS
RECOMENDAMOS