Julio Chávez Sánchez
La Jornada se encuentra en un dilema. Acostumbrado a ser portavoz y entusiasta activista de las causas del EZLN y
de la dirigencia del PRD, ahora con el enfrentamiento entre ambas organizaciones su línea editorial resintió esa fractura;
es más, en anteriores ocasiones casi cualquier comunicado de Marcos era motivo para dedicarle un editorial, pero a
propósito de las recientes críticas del dirigente zapatista al perredismo y su virtual candidato a la Presidencia, la postura
editorial brilló por su ausencia.
Pero no sólo eso, ese diario también engañó a sus lectores. Y lo hizo en la portada del domingo 7 de agosto al
publicar en su sumario "Si están con ellos no están con nosotros". La frase se la adjudicaron al líder zapatista. Sin embargo,
Marcos no esgrimió esa advertencia. Más aún, en las notas que se publican en interiores no aparece por algún lado.
Esa llamada en portada generó, primero confusiones y después un fuerte e inusual cuestionamiento de los lectores
de ese diario. Las dos respuestas de la redacción del rotativo fueron poco comedidas y sin asumir claramente su
resposabilidad, amén de que la primera fue publicada hasta dos días después del error y la otra en la edición siguiente.
Fue el propio líder zapatista quien tuvo que enmendarle la plana a
La Jornada en una carta de respuesta al lector
Benito Rojas Guerrero, y publicada el 10 de agosto (la misiva está fechada dos días antes). Escribe Marcos: "He revisado
las crónicas y reportajes de Elio Henríquez y Hermann Bellinghausen, quienes, por parte de
La Jornada, estuvieron presentes en esa reunión; así como la grabación y la transcripción de lo que dije en las dos intervenciones que hice el día 6 de
agosto. En ningún momento dije 'están con López Obrador o están con el EZLN'. Si usted revisa las crónicas de los dos
periodistas, la grabación y la transcripción (que estará disponible, completa, en la página de la revista
Rebeldía) verá usted no sólo
que no dije eso, sino que, además, partes de las intervenciones van precisamente en el sentido contrario (...)".
La verdad es que no es verdad
La falsa declaración atribuida a Marcos se publicó en portada, pero la pretendida aclaración del diario dirigido por
Carmen Lira sólo ocupó unos cuantos renglones en "El correo ilustrado" del 9 de agosto. Displicente, la respuesta de la
redacción señala: "En la edición del domingo 7 de agosto, en la primera plana, hacemos decir al
subcomandante Marcos: 'Si están con ellos no están con nosotros', en referencia a Andrés Manuel López Obrador y a los perredistas. La verdad es que no
es verdad. Nunca dijo eso. No nos queda sino ofrecer disculpas al declarante, a quienes él representa y, por supuesto,
a nuestros lectores". Nada más.
La respuesta irritó a algunos lectores que exigieron una explicación. Hilda Domínguez Márquez plantea:
"Considero que, dada la importancia de lo publicado el domingo 7 de agosto, con respecto a lo 'dicho' por el
subcomante, los lectores de La
Jornada merecemos una explicación más clara que la ofrecida hoy en la nota de la redacción. ¿Cómo está eso de
que 'La verdad es que no es verdad. Nunca dijo eso'? Debo confesar que el tono de la nota me intrigó, pero más aún, en
tanto que lectora, me fastidia pensar que algo tan importante sea despachado con una 'disculpa' tan descuidada y fácil".
Ángel Lita también expresó su desacuerdo: "Señora directora: Es indignante, que pase un error de tal magnitud en
estos tiempos, decir que dijeron y que siempre no, que no lo dijo, no se arregla con una disculpa, ni al que supuestamente lo
dijo, ni a los que representa, ni tampoco a mí como asiduo lector (el daño ya se hizo)".
Y, una vez más, la "aclaración" de
La Jornada fue tangencial: "No engañamos a nadie. La frase atribuida
al subcomandante Marcos y reproducida en la portada de la edición del domingo 7 de agosto, 'si están con ellos no están
con nosotros', en referencia a López Obrador y a los perredistas, no fue dicha por él. Varias agencias internacionales
reportaron la declaración, y en ellas se basó el sumario de nuestra primera plana. No escondemos nuestras fallas".
Entonces, el error fue de las agencias, no del periódico.
Daño colateral
Y dentro de ese marasmo, Luis Javier Garrido, colaborador habitual de ese diario, se quejó el 13 de agosto de que
su artículo del día anterior -que abordaba las reacciones a los pronunciamientos zapatistas- había sido "mutilado,
tasajeado, remendado y, en una palabra, censurado en la redacción".
La redacción no respondió.