Bernando Barranco
El cuadro gripal del Papa y las hospitalizaciones de febrero pasado han desatado coberturas mediáticas muy intensas
a nivel mundial que presagian el desenlace final del pontífice. La ansiedad y el acoso de los medios ha contrastado con
los comunicados "tranquilizantes" de la oficina de prensa del Vaticano y con el disimulado funcionamiento "normal"
del aparato burocrático. Sin embargo, todos sabemos los agitados ánimos subterráneos de los altos dirigentes religiosos,
en estado de alerta máxima.
Desde hace años, el cristianismo se ha preguntado qué sucederá, no sólo si muere el Papa sino si ya no puede
seguir cumpliendo sus obligaciones. Crece la sombra de un anciano manipulable por sus cercanos colaboradores. Quedan
varias e inquietantes preguntas de fondo: ¿quién y cómo se gobierna? ¿Karol Wojtyla renunciará? ¿Cuáles son las posturas de
los cardenales? Y por supuesto los cambios que la sucesión provocará.
Todavía hasta el siglo XX, el Papa nunca enfermaba hasta que moría. Había hermetismo y misterio. Ahora, por
el contrario, los medios ponen en evidencia la extinción de un pontificado y el trance de la sucesión hasta en los más
íntimos detalles. Altos prelados romanos han externado su incomodidad por el obsesivo comportamiento de los medios, sin
embargo, su enfado se frena por el hecho de que el propio Vaticano ha fabricado en el papa Wojtyla un producto mediático
a escala mundial.
La relación entre medios e Iglesia es ambigua, sin embargo. Por una parte, la Iglesia católica considera primordial
el uso de los medios electrónicos para extender a nivel planetario su mensaje. El papa Wojtyla se ha esforzado por ganar
un espacio preponderante en la escena mundial y ha aportado su propio talento histriónico, sin embargo, desconfía de
ellos. En el mensaje con motivo de las Comunicaciones Sociales de 2001, Juan Pablo II sentenció: "En parte esto sucede
porque la cultura mediática se ha ido penetrando progresivamente por un sentido típicamente postmoderno donde la única
verdad absoluta admitida es la inexistencia de la verdad absoluta o, en caso de que ésta existiese, sería inaccesible a la
razón humana y por lo tanto irrelevante". El relativismo occidental, el derrumbe de las verdades absolutas, parecieran ser
incompatibles con las verdades irrefutables del Evangelio. Por ello, gran parte de los medios son expresión donde el espacio
de lo público tiene códigos y reglas que no pertenecen a la cultura religiosa católica.
Como hemos expresado en
etcétera,1 existe una creciente preocupación de la alta dirección de Roma por la
tendencia de los medios a intervenir y enjuiciar sus actuaciones. La Iglesia ha sido cimbrada en los últimos cinco años por
los medios, al valorar críticamente iniciativas como aquellos perdones a indígenas, judíos y científicos en el marco del
Gran Jubileo 2000; o las polémicas beatificaciones y santificaciones a personajes controvertidos. Sin duda, lo más
estridente fueron los escándalos pederastas en EU, desde donde se extendieron a diferentes países.
Navarro-Valls reconoció, a propósito de la primera hospitalización, que lo que más molestaba al Papa, era que
se pusiera en duda su capacidad para dirigir y que se atentara contra la doctrina cristiana. El propio pontífice ha lanzado
en repetidas oportunidades un llamado a evangelizar los medios masivos para transmitir las verdades de Dios y de la
ética cristiana.
¿Qué significa medios evangelizados? La opción de medios católicos propios ha mostrado ineficacia. Sus canales
de TV ni por asomo tienen niveles mínimos de audiencia. También recordamos cómo altos miembros de la curia
romana elogiaron las coberturas de TV Azteca y Televisa sobre las visitas del Papa. En cambio, expertos en comunicación
mexicanos, como Jenaro Villamil,2 las han calificado de "patéticas". Y con sorpresa descubrimos a comunicadores como Javier
Alatorre que cuando viene el Papa, se transfigura en telepredicador no calificado.
Al momento de cerrar esta nota, el Papa vuelve a entrar al policlínico Gemelli y se le aplica una traqueotomía:
nuevamente el despliegue mediático es total. Cámaras, telefotos, grabadoras y micrófonos sobresalen. BBC, TVE y CNN
tienen departamentos alquilados desde hace dos años y reportajes preparados que deben ser reciclados. Nuevamente se pondrá
en evidencia la distancia entre las expectativas de las autoridades eclesiásticas sobre los medios globalizados y
las necesidades informativas de los medios en la era de una cultura secular.
Notas
1 Bernardo Barranco, "El Evangelio según los medios", en
etcétera, junio 2002.
2 Jenaro Villamil, "Medios electrónicos exaltaron ayer el fin de la simulación", en
La Jornada, 31/VII/2002; y "Medios electrónicos volvieron a promover el papacentrismo", en
La Jornada, 2/VII/2002
Vicepresidente del Centro de Estudios de las Religiones en México (Cerem).