¿Los medios influyen en los trastornos alimentarios?
Elsie Mc Phail Fanger
El 21 de junio de 2000, en Londres, Inglaterra, la Asociación Británica sobre Trastornos Alimentarios (EDA) y
la Oficina del Gabinete del gobierno británico organizaron la "Cumbre sobre Imagen Corporal". La reunión
estimuló el debate sobre el vínculo que hay entre los medios y los trastornos alimentarios, particularmente la bulimia y
la anorexia.
Asistieron organismos no gubernamentales, médicos, psiquiatras, psicólogos, nutriólogos, empresarios y
trabajadores de los medios masivos de comunicación, la industria del modelaje, publicistas, académicos,
feministas, artistas, modelos y mujeres con trastornos alimentarios.
Tessa Jowell, encargada del Ministerio de la Mujer, informó que las estadísticas británicas reportan cerca de
un millón de personas que sufren de algún trastorno alimentario, la mayoría mujeres adolescentes.
Yvette Cooper, ministra de Salud Pública, afirmó que una encuesta publicada por esa dependencia en
2000 reportó un promedio de 6% de niñas que dicen estar a dieta; mostró también que al cumplir entre 15 y 18
años, aumenta el porcentaje a
16%.1Dio a conocer un sondeo realizado por la Universidad de Exeter en 1998: el
57.5% de las niñas entrevistadas afirmaron que su apariencia es la preocupación más importante de su vida; 59% de
las niñas entre 12 y 13 años de edad, cuya autoestima es considerada como baja, vigilan obsesivamente su dieta y
peso.2
También ofreció datos de la Asociación Médica Británica (BMA) de 2000 que muestran que, en general,
las modelos y actrices tienen entre 10 y 15% de masa corporal, mientras que el promedio para mujeres
clínicamente sanas es de 22-26%. La misma institución informa que los trastornos alimentarios se desarrollan entre los 15 y
los 25 años y que los datos estimados por la EDA muestran una de cada 100 mujeres jóvenes con anorexia.
Además registran una relación de diez a uno entre mujeres y hombres con este trastorno, aunque empieza a aumentar
el número de varones. En el caso de bulimia, una de cada 100 mujeres inglesas sufren de esta
enfermedad.3
Un sondeo realizado por la Unidad de Educación para la Salud Escolar de Gran Bretaña en 2000 con tres mil
500 infantes entre diez y 15 años reporta 60% de niñas entre 14 y15 años que creen tener sobrepeso; 4.5% de
ellas no desayunan o no comen y 30% reportan sentir presión de su grupo de pertenencia para conservarse
delgadas.4
La influencia de los medios
En 1998, la asociación británica Pan por la vida hizo un estudio donde reporta que 61% de mujeres entre 18
y 24 años decían "sentirse mal" al compararse con la imagen mediática de "la mujer bella" y solamente 25%
estaban satisfechas con su peso.5
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Foto: Life |
Las estadísticas publicadas por
La niña de hoy, la mujer del
mañana, auspiciada por la Asociación de Guías
de Gran Bretaña, reporta 19% de mujeres entre 11 y 17 años que decían llevar una dieta; 88% de las mujeres
jóvenes dicen que hay mucha presión de parte de los medios para "verse perfectas" y 42% sostienen que "su vida sería
más fácil si fueran más atractivas". Asimismo, 91% reportaron no estar de acuerdo con las imágenes transmitidas
por los medios de las llamadas "mujeres perfectas" y expresaron el deseo de ver más modelos con tallas
promedio.
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Las conclusiones de la Asociación Médica Británica y el Ministerio de Ciencia y Educación subrayaron la
necesidad de realizar investigaciones sistemáticas sobre la imagen femenina como modelo de éxito que aparece en los
medios masivos. Recomendaron en especial a la televisión, la publicidad y las revistas de moda que ofrecieran más
opciones de imágenes corporales y enfatizaron la obligación de los medios de informar a niños y jóvenes para resistir
los mensajes mediáticos de perfección corporal y crear conciencia y convencer a las personas que busquen ayuda
y consejo, así como proporcionar datos sobre las instituciones a las que pueden acudir para
ello.7
Iniciativas en la Cumbre
La ministra Tessa Jowell y la editora de la revista
Marie Claire, Liz Jones, dieron a conocer dos iniciativas
resultado de la Cumbre: a) la promoción de un código autorregulatorio para las revistas femeninas con el fin de evitar
la contratación de modelos delgadas con "apariencia poco saludable" y agencias de modelos en "lista negra" que
las proveen, y b) un plan de acción para que la Comisión de Normatividad de los Medios Masivos de Comunicación inicie un monitoreo de las tallas de mujeres que aparecen en la TV, con el objeto de evaluar si se representa la
diversidad femenina.8
Las editoras de las revistas femeninas
Vogue, Elle, Cosmopolitan y
Mujer Nueva publicaron una airada carta abierta negando su participación en dicha iniciativa. Por su parte, un encabezado del tabloide
Daily Mail rezaba: "Lunática política sobre monitoreo de peso", mientras que
The Express y The Sun la condenaban con
vehemencia. La Comisión de Normatividad de los Medios negó que monitorearía la diversidad de tallas de mujeres en la
televisión, pero aseguró que consideraría seriamente la posibilidad de financiar investigaciones sobre la posible influencia
de los medios en trastornos alimentarios. El partido conservador calificó de ridículo el conteo de "flacuchas y
gorditas en la tele" y acusó a Jowell y a Jones de utilizar la cumbre con fines promocionales. Jowell aclaró que las
dos iniciativas estaban en una etapa de discusión y acusó a los periodistas de llegar a conclusiones precipitadas
y equivocadas.
Denuncias y renuncias
Susie Orbach, psicóloga feminista y pionera desde 1983 en estos temas señaló en un artículo que existía
la esperanza de que la cumbre "expondría, capturaría y juzgaría a los medios, como rutas legítimas que confieren
una idea más peligrosa que la heroína que mata menos gente que la anorexia". Sin embargo, afirmó la autora, no
fue así, pues "los representantes de los medios, la moda, el diseño, la estética soslayaron su responsabilidad en
la construcción de modelos homogéneos de femineidad y belleza".
En marzo de 2001 Liz Jones, editora de la revista
Marie Claire, renunció a su cargo y lanzó una ofensiva
contra otras editoras de revistas femeninas acusándolas de promover trastornos alimentarios. La lista incluía a
Vogue, Elle y Glamour.
El Instituto Británico de Psiquiatría llamó a un debate el 5 de abril del mismo año responsabilizando de
entrada a los medios por los trastornos alimentarios. Se citaron investigaciones conducidas en países de desarrollo
medio y bajo, como la que realizó Becker en las islas
Fiji.9 El estudio mostró que después de tres años de exposición
a programas televisivos, en su mayoría de factura estadounidense, se había alterado el sentido de la belleza de
mujeres adolescentes, pues 75% dijeron sentirse "muy gordas o muy voluminosas" y 15% reportaron síntomas de bulimia.
Nicki Bryant, de la EDA, hizo un cauto recorrido sobre la diversidad de oferta de los medios y el éxito limitado
que tenían en éstos los programas de estímulo al ejercicio y a las dietas sanas para fomentar la salud. También
proporcionó datos sobre el incremento de la obesidad y afirmó que si bien los medios ejercían una influencia en las
personas con problemas de baja autoestima con los modelos aspiracionales poco realistas que promovían y podían conducir a la gente a tener una perspectiva distorsionada del mundo, esto no era prueba contundente que
vinculara los medios con el desarrollo de un trastorno
alimentario.10
Durante el debate varias mujeres con trastornos alimentarios señalaron la importancia de los modelos
mediáticos en su elección de "ser perfectas", "ser delgadas", "ser bellas" y solicitaron que no se trivializara la relación
entre trastornos alimentarios y las imágenes de los medios.
Acciones
La campaña publicitaria iniciada por la cadena de tiendas Marks and Spencer (M&S), con venta de ropa
al menudeo más grande del Reino Unido, ha sido considerada un buen ejemplo que muestra un cambio de actitud
en ciertas empresas vinculadas con la moda. M&S informó que abandonaría la talla 12 y saltaría a la 14 como
"talla base" en la moda femenina. Esto a raíz de una encuesta que realizó en cinco ciudades inglesas midiendo
tallas femeninas con una tecnología de escaneo corporal y comparándolas con archivos hasta el año 1920. Se mostró
que la talla de la británica promedio ha aumentado 20%. M&S buscó modelos en agencias profesionales para
su colección de otoño, y al no encontrarlas capacitó
mujeres".11
Epidemia social
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La nueva ministra de las Mujeres Patricia Hewitt, quien sustituyó a Jowell al finalizar su gestión, afirma que
la cultura predominantemente femenina de la dieta debe atacarse no como un problema individual sino como
epidemia social. Se comprometió a estudiar la sugerencia de multar y consignar a las empresas que lanzan
anuncios publicitarios fraudulentos con falsas promesas de belleza y delgadez, así como a planear estrategias para
"convencer" a la industria de la moda sobre las bondades económicas de realizar diseños de ropa para una
diversidad corporal que refleje la realidad. Prometió que convocaría a los editores de revistas femeninas y publicistas a
representar la belleza en una mayor diversidad de tallas y tamaños y evitar modelos de "delgadez extrema".
Solicitó implementar códigos legales y éticos para eliminar cirugías cosméticas invasivas y riesgosas, así como
aplicar programas escolares y comunitarios para proveer a las niñas con herramientas para entender los procesos
de crecimiento y desarrollo.
¿Y nosotros?
¿Cuál es la situación actual en nuestro país? ¿Existen estadísticas en México? ¿Hay estudios sobre la
influencia de medios masivos de comunicación en dichos trastornos?
Según señala una investigación del Instituto Mexicano de Psiquiatría el estudio sobre trastornos alimentarios
es relativamente nuevo en México y está en pleno desarrollo. Actualmente se han generado investigaciones en
diferentes instituciones de manera sistemática en preadolescentes, adolescentes y
adultos.12 Aunque su origen multicausal se ha constatado en otros contextos socioculturales que han detectado la presencia de trastornos
alimentarios, sobre todo en clases media y alta y población urbana, es necesario revisar el estado de la cuestión en nuestro
país con el objeto de proponer investigaciones, generar políticas públicas y estrategias preventivas encaminadas
a informar, educar, orientar y apoyar a la población sobre estos asuntos.
Notas
1 Oficina del Gabinete del Reino Unido,
Sondeo Nacional sobre Dietética y
Nutrición, www.nds.coi.gov.uk/80
2 University of Exeter,
Report on young people in 1999, Reino Unido, 16 de octubre, 2000.
3 British Medical Association/Board of Science and Education,
Report on Eating Disorders, Body Image and the
Media,Reino Unido, 30 de mayo, 2000.
4 University of Exeter-SHEU,
Schools Health Education Unit. Rensley
House, Reino Unido, www.ex.ac.uk
5 The Flour Advisory Bureau, Bread for Life Campaign, "Pressure to be perfect", Reino Unido.
6 Guide Association,
Report on "Today's girl, tomorrow's
woman", Reino Unido, diciembre, 2000.
7 Report on Eating Disorders, Body Image and the
Media, p. 31.
8 J. Deans, "Media", en
The Guardian, 11 de junio, 2000; L. Ward, "Fashion magazines agree to ban use
of unhealthy thin models", en The
Guardian, 22 de junio, 2000.
9 A. Becker, The view from
Fiji, EU, University of Pennsylvania Press, 1999.
10 Eating Disorders Association Monthly Report, enero 2001, Reino Unido, http://edauk.com/monthly
report/jan 2001.
11 J. Aldridge, "Now bigger is the ideal figure", en
The Guardian, 25 de junio, 2000.
12 Unikel S.C., et
al, "Conductas alimentarias de riesgo en adolescentes mexicanos. Datos en población
estudiantil del DF, México", en Revista de Investigación
Científica, vol. 52, núm. 2, marzo-abril 2000, pp.140-147.
Ver M.M. Cavazos, "Sociedad, cuerpo y silencio en los trastornos alimentarios: anorexia y bulimia", tesis de
licenciatura, México, UAM-Xochimilco, 2000.
Elsie Mc Phail Fanger es profesora-investigadora titular del Departamento de Educación y Comunicación de la UAM Xochimilco.