"Hubo voluntad política"
Guillermo Arriaga, guionista de Amores perros
Es un avance, hay que reconocer que hubo apertura para crear criterios más abiertos y que sí hubo
voluntad política, pues a los miembros de la comunidad (cinematográfica) nos invitaron a exponer nuestra posición.
Aunque, por supuesto, estos criterios son perfectibles como toda norma lo es. Siempre he creído que la decisión de
entrar o no a una sala es una decisión individual o familiar. Que los padres decidan (a partir de los 12 años) si sus hijos
están en posibilidad de ver la película.
Sobre estos criterios, considero que el B15 sí es viable y más abierto, no así el D, pues la mayoría de edad es
a los 18 años. Una vez que tú tienes derecho a votar, a ser juzgado por tus delitos, también lo tienes para ver
las películas que quieras.
La clasificación no debe estar a cargo de un grupo de personas desconocidas dependientes de RTC, sino por
un grupo plural. Es indispensable que haya gente del cine, pero también de otros sectores. Que Sogem proponga
unos, que Canacine proponga otros, que la SEP haga lo propio... que haya una rotación anual, y que la función de
RTC sea consensar acuerdos, orientarlos, pero la sociedad debe participar de manera más vehemente y activa.
Pero cuidado con los grupos reaccionarios que no sólo quieren poner clasificaciones sino también prohibir películas.
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"Más de lo mismo"
Carlos Cuarón, guionista de Y tu mamá también
El PAN y el PRI resultaron ser lo mismo. Esto de los nuevos criterios es simplemente más de lo mismo, porque
ahora los hay o los conocemos, pero éstos son retrógrados, pues las clasificaciones restrictivas continúan. Mientras
éstas sigan existiendo seguirá hablándose de censura.
Son buenas intenciones pero pésimos resultados. Ni hay consenso entre la gente de la comunidad
cinematográfica ni los criterios son buenos ni está bien que los clasificadores sigan estando dentro de RTC. Habría que
cambiar a todos y comenzar de cero, pero el Estado no quiere perder el control.
La clasificación cinematográfica debe estar a cargo de instituciones autónomas tipo el IFE o la CNDH. Sí, que
haya un representante del Estado pero que sea un organismo de la sociedad civil. Ahora ya sabemos los nombres de
los clasificadores, pero los dan a conocer con un año de atraso, y en realidad, no sabemos quiénes son, qué ética tienen.
Por qué la agarran contra el cine y no le ponen límites a la televisión, por qué no los obligan a que respeten
los horarios. A las 18 horas en TV Azteca es posible ver películas de terroristas con una violencia excesiva y
clasificación A. Eso es totalmente absurdo.
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"Resultado de un consenso"
Alma Rosa García, directora de Programación de Cinemex
Los criterios publicados resultaron como la industria ya los esperaba, son básicamente aclaratorios.
Finalmente, son parte de un consenso. Lo que ahora sucede es que RTC explica, da a conocer públicamente qué implicaba
cada clasificación, lo cual es positivo.
Ahora lo que viene, como exhibidores, es ofrecer, dentro de nuestras posibilidades, los medios a nuestro
alcance, y si así lo pide RTC, para dar a conocer ampliamente en qué consisten estos criterios. Considero que es
importante que queden muy claros, que el público sepa conscientemente lo que va a ver. Nuestra función, por ello,
será comunicar, informar y, por supuesto, cumplir con lo que la ley dicta.
Como empresa estamos de acuerdo con que sean los dictaminadores de RTC quienes se encarguen del
proceso de clasificación. Se trata de gente que sabe de cine, que tiene experiencia, que es la más apta. Y aunque en
lo personal creo que sí sería bueno tomar en cuenta la opinión de varios sectores de la sociedad, la dificultad
estribaría en consensar quiénes serían los mejores para realizar este trabajo.
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"Se esperaba más"
Gustavo García, crítico de cine
En principio, suenan más coherentes que los anteriores criterios, pero se presta a confusión. No está muy
claro el grado de adultez que señalan. Cuando se refieren a la clasificación B 15, a diferencia de la B, que es
para adolescentes de 12 años en adelante, los rangos de edad son muy relativos. Además hay un enredo legal y
fisiológico de cómo conciben a los adolescentes y a los jóvenes, pues se supone que a los 18 años se adquieren plenos
derechos civiles, sociales, políticos, culturales, pues la clasificación D establece que son películas sólo para adultos es
contradictorio. No queda claro qué entienden por violencia, si se refieren a la visual, a la psicológica, a la física,
son conceptos vagos.
Las modificaciones son sanas, pero yo esperaba más; luego de las consultas hechas a productores,
directores, actores, críticos, uno pensaba que de la consulta iba a salir un producto más rico y resultó todo lo contrario.
Respecto de que los clasificadores sean empleados de RTC no hay ningún problema. Me parecería más grave
si algún grupo de derecha se colara para supervisar. Ciudadanizar la clasificación no garantiza que no entren
intereses de los productores, de los directores o de la extrema derecha. El gobierno debe cumplir con la administración
de la clasificación. No hay dictadura que censure las películas. Los dictaminadores son egresados de las carreras
de comunicación, de historia, de literatura y eso me parece sano.
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"Deben ser sólo informativos"
Eva López Sánchez, directora de cine, su más reciente película es
¿De qué lado estás?
Los criterios deberían ser meramente de índole informativo; que la decisión recaiga en los padres, el Estado
debe dejar en libertad a los padres para educar. No es una labor del Estado sino de los padres.
Dentro del comité que clasifica las películas debe haber la mayor pluralidad posible. No tengo nada en contra
de que el gobierno haga la clasificación, pero que sea más abierto y con representatividad de la comunidad
cinematográfica.
Intuyo que tuvieron miedo en ponerle a la clasificación D una X. Si la gente al cumplir 18 años puede decidir
su vida, por quién votar, y adquiere todos sus derechos políticos y ciudadanos, también puede decidir lo que
puede ver. Me parece que tuvieron miedo de diferenciar que la clasificación D quiere decir sexo.
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"Clasificación confusa"
María Rojo, actriz, su más reciente película es Perfume de violetas
Los criterios y recomendaciones me parecen un catecismo. La clasificación es confusa, la B 15 no está
contemplada en la Ley de Cinematografía, pero muy astutos en la publicación de estos criterios la ponen como
recomendación. Respecto de esta clasificación (B 15) que hace referencia al sexo ("Las escenas sexuales no son frecuentes ni de
larga duración") dependiendo de la duración del acto sexual no puede verse, entonces: ¿una eyaculación precoz sí
la pueden ver los menores de 15 años? Además la clasificación se hizo como si el cine fuera mero
entretenimiento solamente, no toman en cuenta que también es un arte. Es patética su "comprensión" de lo que es arte.
No entienden lo que es el cine. En qué clasificación del mundo se cataloga el horror, ¿cuántas especies de horror
hay? Es el colmo. Pasaron dos años para sacar un reglamento, para esto.
Además, no hablan del dinero que se debe aportar para el Fidecine (Fideicomiso de Apoyo a la
Producción Cinematográfica), que no aportó el Congreso, en lugar de eso nos dan bendiciones o recomendaciones;
debería conseguirse presupuesto para el cine. Respecto de las personas que clasifican las películas: quiénes son, cuáles
son los criterios de estas personas que dictaminan.
Establecer clasificación C y D es incongruente. A los 18 años ya se es adulto con todas las garantías que
otorga la Constitución. Estos criterios son contradictorios, pues expuesto de esta manera pareciera que un día antes
de cumplir 18 años no se es adulto pero, ¿un día después sí? Es absurdo que en este siglo que vivimos hablen de
lenguaje procaz, en México es común hablar con groserías. ¿Qué quiere decir procaz?
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"D, retroceso garrafal"
Roberto Sosa, actor. Entre sus películas se encuentra Fibra óptica y Lolo
Me pregunto cómo un organismo público puede clasificar una película con tal o cual criterio si el mismo
gobierno no pone límites ni reglamenta la programación televisiva.
Desde mi punto de vista considero que los criterios de clasificación son muy subjetivos. Nunca nos
pondremos de acuerdo, pues no hay una moral. Los criterios de moral los ponemos nosotros mismos al asistir o no a la sala.
En este sentido, el mejor criterio es el de los padres.
En relación con los nuevos criterios creo que mientras el B 15 puede constituir cierto avance, la clasificación
D es un retroceso garrafal. A los 18 años ya se es mayor de edad, ya se maneja una serie de información por lo
que no tenemos que esperar hasta los 21 para ver tal o cual película. Creo que las restricciones lo único que
provocan es morbo e información mal manejada.
El trabajo de clasificación debe abrirse a todos los sectores; debe haber gente de todos los ámbitos. Para esto
se podría hacer una especie de convocatoria para que no fueran electos unilateralmente, sino voluntariamente y
así copar todos los ámbitos de la sociedad.
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"Dos pasos atrás"
Víctor Ugalde, director del área de cine de la Sogem
Significa dos pasos para atrás en la libertad de expresión, no sólo es mala su redacción sino cómo se apliquen
los nuevos criterios. Cuando precisan que el lenguaje procaz es motivo para que se clasifique como C el gobierno
está limitando la libertad de expresión. Por ejemplo, si yo hago la historia de un niño de la calle, la realidad va a
estar limitada, pues el vocabulario real que utilizan, si las buenas conciencias lo consideran procaz, estará alterado y
no será una historia creíble. Otro ejemplo, cuando se refieren a "sexo humillante", qué es eso, si un director filma
una secuencia muy lograda de un esposo haciendo el sexo con su esposa, que ya no lo quiere pero que, sin
embargo, debe tener relaciones, puede limitar la obra. No sabemos hasta qué punto afecte hasta que no se apliquen.
Que sea RTC la instancia que siga clasificando y censurando las películas en este país no me parece correcto,
debe ser un órgano autónomo del gobierno para quitarle la tentación de utilizar la supervisión de censura. Un
ejemplo, de los supervisores actuales, José Octavio Martínez y Albarrán es presidente de la Asociación de la Moral, que
forma parte de A favor de lo mejor en los medios.
Hay incongruencia con la Constitución, pues a los 18 años se adquieren derechos plenos garantizados por la
ley, entonces si hay una clasificación C, es innecesaria la D.
Sin embargo, los nuevos criterios de clasificación tienen un pequeño avance, sobre todo para el público,
pues habrá más información de qué es lo que va a consumir.