Creo que hemos consolidado una autoridad electoral capaz de enfrentar el poderío de facto de agentes que irrumpen en su responsabilidad y que al Instituto Federal Electoral como autoridad no le queda más que aceptarlos y a veces hasta doblegarse, me refiero particularmente a las actitudes de los partidos que sabiendo de las debilidades, dificultades y carencias de la autoridad de alguna manera se han comportado abusivamente: la simulación en la contratación de medios, la participación indebida de dineros no fiscalizados, la incapacidad del IFE de conocer a lo que tiene derecho como autoridad en cuanto a las finanzas de los partidos por las limitaciones del secreto bancario, fiduciario y fiscal. ¿Que va a tener muchas responsabilidades?, pues ya las tiene. ¿Que va a tener más atribuciones?, pues las necesita. ¿Que se corre el riesgo que sea tan vigorosa esa autoridad que de veras pueda imponerse en la vida política para conducir los procesos electorales?, pues más que un riesgo, lo veo como una necesidad. Entonces no lo veo así.
Plantea el tema de la remoción o destitución no sé qué palabra usó de los consejeros electorales. Yo dije en la tribuna del Senado a nombre de mi grupo parlamentario que esta reforma es una obra colectiva en la que nosotros asumimos cabalmente todo su contenido, a pesar de que como probablemente los demás partidos podrían decir, no nos satisface plenamente, que algunas cosas que ahí están dichas las hubiéramos dicho de otra manera o nos hubiera gustado que fueran de otro modo y que algunas cosas que están ahí, las hubiéramos planteado para otro momento, pero la política es el arte de lo posible según una de sus definiciones más comunes, desde la perspectiva de quien gobierna también es la forma de restañar heridas y de generar la reconciliación política como una necesidad del régimen democrático porque en él lo que se promueve es la competencia, la lucha, el enfrentamiento para el acceso al poder pero también el que accede al poder asume la responsabilidad del restañamiento, de la reconciliación y del espacio para la restauración de la arena política, de tal manera que no es la pretensión ningún tipo de destitución.
Creo que es una solución intermedia entre el ánimo exacerbado de expulsar, correr o destituir a alguien, con el ánimo constructivo de fortalecer a una autoridad, que pasa por su renovación escalonada. Esto está más en el mérito de entender que el escalonamiento nos trae la oportunidad de aprovechar la experiencia y de fortalecer con la frescura y la visión renovada de nuevos miembros. Quedan unos, salen otros por el concepto y la valoración que se hace de la renovación escalonada. Para escalonar la renovación de un órgano hay dos formas: destituir a todos y nombrar para periodos diferenciados o bien, quedarse con algunos de los que están y renovar una parte, creo que el que se haya hecho una renovación parcial implica un reconocimiento de que no tienen razón los que querían destituir porque hubo algún tipo de irregularidad o de actitud indebida. El que en general el IFE, que actuó en las elecciones pasadas, vaya a permanecer con sus integrantes y se inicie la renovación, es un reconocimiento de que por un lado no puede permanecer, en este proceso de restañamiento, tampoco se van todos porque tampoco tienen razón los que dicen hubo algo. Es una manera como digo que no nos satisface plenamente, pero que aceptamos y no le regateamos ni un punto ni una coma a lo que hemos hecho como reforma constitucional. Asumimos la responsabilidad cabalmente.
¿Cuándo los partidos políticos serán sujetos a la ley de transparencia?
He terminado de revisar lo más acuciosamente posible tanto el dictamen de la Cámara de Diputados que
se constituyó en minuta y el de la Cámara de Senadores que aprobó la reforma al sexto constitucional en materia
de transparencia. Hay consideraciones en ambos dictámenes que establecen que la regulación para las obligaciones
de transparencia de los partidos deberán estar en la ley de la materia, en este caso en el código federal electoral,
entonces todo lo que implique obligaciones de transparencia que deberán ser las más amplias y de eso voy a hacer mi
propia bandera en lo que resta de la reforma a la legislación secundaria, trataré de influir en la construcción del mejor capítulo de transparencia pero será en el Cofipe, y habrá ciertamente referentes a la ley de transparencia
en algunos aspectos. No hay tiempo que concederle a los partidos para su opacidad.
¿Alguna vez los legisladores se disminuirán el sueldo?
Bueno, espero que alguna vez la sociedad aprecie que el estipendio que se señala en la ley para los
legisladores sea ese vehículo para sentirse satisfecho de vivir en la honrosa medianía, estoy citando a Benito Juárez.
Yo, personalmente, vivo sólo del estipendio que mi cargo establece. Lo que yo esperaría antes de que se bajara es más
bien que la sociedad apreciara los bienes públicos que se generan en el Congreso y que, por tanto, lo que represente
de recursos destinados al Congreso valgan la pena. Si alguien me quiere bajar el sueldo pues que se modifique la
ley. Ustedes dirán pues sí nada más que ustedes son los que autorizan el presupuesto y ahí se ponen lo que quieren.
No, pero sí me parece que sí podríamos bajarnos el sueldo, pero no tanto, ¡eh! Me parece que ésta es una función
que requiere, bueno, si se ejerce cabalmente... yo he sido tres veces diputado y dos veces senador y bueno, sí me
siento satisfecho de vivir exclusivamente de mi trabajo público.
Pero usted sabe que hay legisladores que no solamente se dedican a ello...
Bueno, pero usted me preguntó a mí, pues yo tampoco soy carmelita descalza ni hermana de la caridad, es decir yo trabajo y cobro por mi trabajo, ahora, espero que mi trabajo valga lo que yo cobro.
¿Quién es para usted Felipe Calderón?
Felipe Calderón es el Presidente de la República, es mi amigo, es al que conocí cuando era líder juvenil y
desde que lo conocí ciertamente me impresionó su capacidad política.
¿Cuándo fue la última vez que platicó con él?
¿Telefónicamente o personalmente? Personalmente hará, no sé, dos meses o mes y medio probablemente,
y telefónicamente diez días.