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Desafío
Septiembre 2008
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mediósfera
Vender la nota
Mario A. Campos, Agosto 2008
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21 radiodifusoras digitales
Fernando Mejía Barquera,
Septiembre 2008
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intimidades públicas
El Financiero
Fedro Carlos Guillén,
Septiembre 2008
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lo que quiero decir
Todorov, en defensa de la democracia
Rubén Aguilar Valenzuela, Septiembre 2008
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transparencias
Un estudiante de Proceso en Jalisco
Ruth Esparza Carvajal, Agosto 2008
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política y media
¿Cuánto queremos perder?
Efrén García García, Septiembre 2008
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textos
Entreveramiento generacional
Ernesto Villanueva, Septiembre 2008
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El amarillo de Argentina
Andrea Recúpero, Agosto 2008
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Los medios y la cultura
Virginia Bello Méndez, Julio 2008
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Purificación Carpinteyro: Hace 20 años no recibo una carta de amor
Verónica Díaz, Agosto 2008
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en el balcón
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noviembre 2007
"Cuando no hago política duermo o como"
Verónica Díaz / Ricardo García Cervantes
¿Qué distancia hay entre el niño con que soñaba ser y el adulto que ahora es?
¡Uy, muchísima! No en términos de felicidad, pero sí en términos de dedicación y de hábitat, digamos.
Siempre me soñé entre árboles y animales... Nunca me hubiera imaginado tener que ir adaptándome a estar parado
entre coches, sin posibilidad de ver más allá de los edificios. He sido feliz, desde niño hasta ahorita, y creo que eso ya no
se me va a quitar, ¡eh!
¿Es usted un humanista de izquierda o un socialista moderado?
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Fotos: Guillermo Cardoso |
No sé por qué me hacen esa pregunta, pero yo soy un humanista, punto. Me parece que el humanismo te pone en favor de la justicia y en la causa de la libertad o al revés, te pone en la causa de la justicia y te orienta también al ejercicio de las libertades. Si eso a veces es de izquierda, a veces es de centro o a veces es de derecha me tiene sin mucho cuidado.
¿El yunque o la hoz y el martillo?
Bueno, dicen que la hoz se fabrica en un yunque con un martillo. Me parece que esas herramientas son
todas ellas de hierro y sin alma. La hoz que puede cortar la cizaña y hacer crecer la hierba, pero no es más que una
cuchilla, hierro frío, metal frío que sirve para segar hierba pero también se lleva, digamos, parte de la cosecha buena.
El martillo forja pero también golpea y es metal, también frío. El yunque sirve de base, también es de metal y en él
se apoyan para construir cosas buenas y malas o pretendiendo hacer cosas buenas que resultan malas.
¿Cuál es la mayor derrota y cuál la mayor victoria que ha tenido en su carrera?
Visto a la distancia creo que me ha dolido más, bastante después, no haber logrado coordinar y dirigir
los esfuerzos de mi partido. En su momento era un servicio y era una simple oferta, es decir me ponía a disposición,
perdí y punto. Pero hace poco me dolió más porque me di cuenta cómo, a partir de ahí, el partido tomó un rumbo que
yo hubiera querido evitar, hubiera querido dirigir al partido para que no se fuera hacia los derroteros que ahora habrá
que enderezar.
¿Cuáles son esos derroteros?
Un poco la pérdida de sensibilidad de sus valores y de sus principios orientados a esos dos grandes valores. No quiero profundizar más allá de decir que el humanismo no está cabalmente reflejado en lo que es ahora Acción Nacional.
¿Si no hubiera sido político qué otra profesión hubiera abrazado?
Guardabosques o una cosa así pues, de esas cosas que se les ocurren a los niños cuando le gusta la vida silvestre. Creo que eso es lo que más me ha costado esta carrera que luego lo trae a uno, también digo que afortunadamente pues, a la capital.
¿Cómo se siente uno de los principales artífices de la reforma electoral?
El día de hoy me siento un poco cansado pero no puedo ceder porque todavía falta mucho por realizar, falta la legislación secundaria que estamos trabajando. Me siento satisfecho, por supuesto, y muy comprometido con lo que sigue.
¿Hubo algún momento en el que pusiera en tela de juicio esta reforma?
De mi parte, ninguno. Toda mi contribución a esta reforma tiene que ver con mis convicciones y además
con que si ya no he vivido como guardabosques, tengo que ser congruente; soy un político que cree que se pueden
lograr los acuerdos y que además necesitábamos el espacio para la política. Ya quedaba muy poco espacio para la
convivencia política y eso se traduce en inquietud social y a los políticos lo que más nos asusta es no ser capaces de traer
tranquilidad social.
Se hizo lo que se tenía que hacer para generar espacios para la política entendida como principio de solución pero que requiere altura de miras, la subordinación del interés parcial al interés general. Estoy satisfecho de que en esta coyuntura hubo una clase política, que con generosidad nos reunimos y todos cedimos, todos aportamos, todos obtuvimos y todos renunciamos.
Los editores de etcétera están de acuerdo con la reforma electoral, pero no con la destitución de los
consejeros, por ejemplo. Ahora se preguntan si esta reforma no sobrecargó las facultades al IFE, piensan que sí. ¿Usted
qué opina?, ¿no estamos construyendo un monstruo?
Esperemos que no. Si uno tuviera miedo de que las instituciones se fortalecieran el miedo no nos haría correr riesgos. Soy de los que piensan que se presiona el que se deja presionar y se atemoriza el que no sabe dominar el miedo, por supuesto miedo se debe sentir, pero el valor no consiste en no tener miedo sino en dominarlo. A pesar de que uno pudiera decir que en el estado actual de las cosas nos ha ido bien, el partido en el que yo milito gana las elecciones, formo parte del partido que gobierna, ¿qué necesidad de cambiar algo si así nos está yendo bien? No. Eso no es lo que le conviene al país, y yo soy senador para serlo, no para disfrutarlo ni para simularlo. Entonces, no creo que le hayamos recargado las facultades o atribuciones al IFE.
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