Rubén Aguilar Valenzuela
La figura y la función del portavoz presidencial eran nuevas. Había, pues, que conocer cuál era la percepción que la ciudadanía tenía de su tarea, para saber si en términos de su diseño, como instrumento de comunicación de la Presidencia con la ciudadanía, se cumplía con los propósitos o era necesario hacer ajustes y cambios.
Desde el primer día que empezaron las conferencias matutinas, a partir de abril de 2005, la cobertura que alcanzaron los mensajes emitidos por el vocero fue muy alta. Los instrumentos que se diseñaron para registrar los tiempos de cobertura y el contenido de la información que retomaban los medios daban cuenta que las conferencias tenían un gran impacto.
Se medía también con precisión si los medios daban un tratamiento positivo o negativo a la información que emitía el portavoz. Había que ir más allá para conocer cuál era la percepción que la ciudadanía tenía de la persona, la función y los mensajes que emitía el vocero. A continuación se presenta un primer trabajo en relación con algunos de los indicadores que se utilizaron para conocer la percepción ciudadana de dicha gestión.
I. El instrumento
Para conocer la opinión ciudadana en torno a la labor cotidiana del portavoz presidencial, la Coordinación General de Opinión Pública e Imagen de la Presidencia de la República realizó tres sondeos o estudios de opinión. El tiempo que medió entre uno y otro fueron seis meses. Los estudios se realizaron el 2 de junio de 2005, el 11 de octubre de 2005 y el 5 de abril de 2006.1
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El instrumento se enfoca a saber cuál es la percepción que tienen los ciudadanos del quehacer cotidiano del vocero, más allá de su efectividad respecto de los medios de comunicación. De las variables que tiene el instrumento aquí se presentan las seis que tienen mayor relevancia: a) el conocimiento que se tiene de la figura del portavoz; b) los espacios informativos en los que se escuchan sus mensajes; c) el nivel de aceptación; d) la utilidad de su tarea; e) la percepción sobre el apoyo que brinda a la gestión del Presidente; f) el tipo de apoyo que brinda al Presidente. A continuación se hace una sintética descripción de ellas.2
II. Los resultados
a) El conocimiento de la figura del portavoz presidencial. Este indicador arroja información sobre el nivel de conocimiento que tiene la ciudadanía del vocero presidencial. Su información resulta útil para evaluar si los mensajes están llegando a su destinatario final y si éste, a su vez, los relaciona con la figura y el quehacer cotidiano de un funcionario que identifica como el portavoz presidencial.
Como puede apreciarse en la gráfica, la evaluación de abril de 2006 muestra que crece de manera considerable el número de personas que sabe de la existencia de la figura del vocero. Se reduce tambien, hay una relación directa, el número de personas que no sabe de su existencia. De esta manera se eleva en 9% el número de los ciudadanos que saben que el gobierno cuenta ahora con una figura cuya labor es mantenerla informada de lo que él realiza y se reduce en 10% el número que lo desconoce.
b) Medios donde se transmiten sus mensajes. Una vez dimensionado el conocimiento que tiene la ciudadanía
en materia, es útil saber a través de qué medios informativos, electrónicos o impresos, recibe la información que
le permite reconocer el quehacer de aquella figura. Los encuestados señalaron a la televisión como el principal canal a través del cual han escuchado o visto al portavoz.
La televisión es con mucho el medio donde la ciudadanía ve y escucha al vocero. Le sigue la radio y luego la prensa escrita. Los porcentajes no variaron entre una y otra encuesta. Al comparar esta información con la de instrumentos que dan seguimiento y medición a los mensajes del portavoz, los datos contrastan con las cifras referidas al tiempo y número de notas destinadas a la cobertura de la radio que es la que en números absolutos presenta la mayor proporción.
Esto puede explicarse por la gran penetración que tiene la televisión en los hogares mexicanos, aunado a la mayor recordación que el recurso visual posee frente al auditivo. Asimismo, con estas cifras es posible confirmar que en nuestro país prevalece la tendencia mundial en la cual las prácticas de información política ubican a la televisión como la principal fuente de
noticias.4
c) Valoración del quehacer del portavoz. Este indicador busca información de orden cualitativo sobre la
labor del vocero. Referentes de este tipo resultan de suma utilidad para identificar las percepciones que la ciudadanía
tiene en torno a la imagen proyectada por la propia institución; advertir las fortalezas de la dinámica de trabajo
establecida, así como para valorar las posibles debilidades en algunos aspectos de la estrategia de comunicación.
Los datos arrojan que tiende a crecer el número de personas que les gusta lo que dice el portavoz. De la primera a la segunda el crecimiento de esta variable es de 6%. Lo que resulta más relevante es que de manera permanente disminuye el número de ciudadanos a quienes les disgusta lo que dice el vocero. De la primera a la tercera de las encuestas hay una reducción de 5%. Para el grupo que se demuestra indiferente ante lo que dice el portavoz, que es el mayoritario, hay una fluctuación menor entre una y otra de las encuestas.
La investigación permitió determinar los retos que la oficina del vocero enfrentaba en torno a las percepciones de indiferencia y rechazo. En este punto, la falta de interés y la desconfianza a los mensajes expresada por los
encuestados no se entendieron simplemente como un rechazo a la información proporcionada por el portavoz presidencial,
sino como una falta de interés por parte de la ciudadanía en general a todo tipo de expresiones políticas.