María Fernanda Vicencio Sánchez
La imagen que muestro es el encabezado de un periódico con una nota acerca de un, en ese entonces, reciente y
nuevo acontecimiento, he aquí el relato:
Orson Welles era un poco exitoso pero inteligente locutor de radio de 23 años que narraba historias de ovnis.
Decidió darle un nuevo formato a uno de sus radiodramas, presentándolo como noticia de último momento. Ni Orson ni
los productores se pudieron imaginar la reacción que causaría: el ambiente en las calles era de pánico, como si los
ovnis realmente estuvieran atacando la Tierra, si la gente oía que estaban acorralando a los habitantes, vaciaba los
supermercados; acudía a las iglesias a rezar, incluso tomó su pertenencias y se marchó de casa.
Esta emisión de radio con la adaptación de la novela
La guerra de los mundos y sus consecuencias es una de las
más estudiadas en materia de comunicación masiva.
Hoy si algún locutor se atreviera a decir que ovnis atacan la Tierra no habría ni una persona que siquiera saliera
a revisar el cielo; y con esto nos preguntamos ¿por qué se la creyeron? Era la primera vez que un medio informaba algo
con tanto impacto, fue también la primera vez que un medio mentía. Con todo esto podemos darnos cuenta que Orson
Welles no tenía ni idea de lo que iba a pasar, pero hoy en día hay personas que cometen los mismos errores y no se dan cuenta
que ahora sí tienen responsabilidad.
Hace poco unos niños ingleses de aproximadamente diez años mataron sin razón aparente a una niña de cuatro
años. Después de mucha investigación, los detectives se dieron cuenta que los dos niños tenían mamás divorciadas, y al llegar
a casa se sentaban toda la tarde a ver televisión, veían todo tipo de programas, incluso algunos que contenían violencia.
Si hiciéramos cuentas, nos daríamos cuenta que esos niños veían cientos de muertes, golpes, heridas, disparos y gritos
por televisión, y está comprobado que entre más violencia ve una persona, menos sensible se vuelve ante ella.
Pongamos ahora un ejemplo más reciente y cercano a nosotros, los linchados en Tláhuac, ese día yo estaba sola con
mi hermano tratando de encontrar algo en la televisión que me gustara, cuando de repente alguien en un noticiero
dice: "Damas y caballeros, ésta es una noticia de última hora, personas en San Juan Ixtayopan están siendo lin"; cambié
de canal, esa noticia no me interesaba, pero entonces encuentro otro noticiero. "¡Miren todos! Éstas son imágenes de
personas que están siendo linchadas en San Juan Ixtayopan y éstas son las personas, se puede apreciar que están
gravemente heridas". No cambié de canal, mis ojos y los ojos de mi hermano estaban fijos en el televisor, no decíamos ni
una palabra y así estuvimos los siguientes diez minutos que duró la filmación. Poco después de oír la nota me di cuenta que
los dos noticieros que había visto habían dicho justo la misma información, la única diferencia era que uno tenía imágenes
y el otro no. Y con esto me pregunto, ¿era realmente necesario incluir estas imágenes? Cierto, tenemos derecho a
la información, pero los medios electrónicos tienen una gran responsabilidad, si transmiten algo los escucha medio país,
por lo tanto deben tener más discreción al difundir algo.
Y no sólo hablamos de la violencia, también se debe estar completamente seguro de que lo que difunden es verdad
y que no se va a afectar a nadie al hacerlo, pongamos como ejemplo a los delincuentes que pasan en algunos
noticieros, jamás he oído "capturaron a un delincuente narcotraficante de drogas" he oído, sin embargo, "capturaron a un
presunto narcotraficante de drogas", esto me da a entender que los medios todavía no están seguros si esa persona es o no un delincuente, ¿y qué tal si no lo es? ¿Su vida está arruinada por un noticiero? Que yo sepa jamás ha habido un
"lo sentimos, el presunto delincuente que fue detenido ayer no lo era".
Los medios no piensan en las consecuencias de lo que publican, no se dan cuanta de la gran responsabilidad que
tienen en las manos, y ¿qué podemos hacer nosotros? No sucumbir ante el deseo de ver violencia o la dignidad perdida de
una persona. ¿Qué deben hacer los medios? Recordar su objetivo: informar oportunamente de los acontecimientos, y no
transmitir violencia para atraer más gente.
Los mexicanos tenemos derecho a la información, el morbo no es parte de ella.