Comunitarias: ¿pobres, pocas y pequeñas?
Luego de un intenso periplo de más de tres décadas, que se intensificó en los últimos dos años y medio, la
mayoría de las radios comunitarias que solicitaron permiso de operación lo han obtenido; ya sólo faltan Radio Bemba
y Omega Experimental. El asunto ahora es saber si, como sucede en varias latitudes del mundo, el gobierno
federal define políticas públicas de financiamiento para esas emisoras y, dentro de éstas, accede a mecanismos como
el patrocinio. En México, hay antecedentes al respecto, referidos a los medios permisionados (que es la figura
legal con la que las radios comunitarias obtuvieron su permiso).
El 28 de junio de 1996, la SCT autorizó el inserto de patrocinios a la Dirección General de Radio y Televisión
Mexiquense; en esa fecha resolvió igual a la Dirección General de XHGV-TV en Veracruz, e hizo lo mismo en octubre de ese año
en favor de la Coordinación de Radio, Cine y Televisión del gobierno de Tlaxcala. Ese mes determinó igual a la
Dirección General del Sistema Hidalguense de Radio y Televisión. En tal sentido respondió a la Dirección General de Radio
y Televisión de Guerrero, el 29 de julio de 1997 y ese día determinó lo mismo a la estación de televisión permisionada
de Aguascalientes, la XHCGA-TV Canal 6. Esas fueron, entre otras, las resoluciones de SCT, basándose en el
reglamento interior, en especial, en el capítulo III relativo a "las facultades de los subsecretarios y de los coordinadores generales".
Entre otros más, esos ejemplos ilustran una de las posibilidades a explorar para el financiamiento de parte de la
operación de las radios comunitarias, que deben cumplir con todos las obligaciones de los medios permisionados pero también contar con todos sus derechos. Esto, a menos de que no se conciban a aquellas radios como pobres, pocas y pequeñas
por definición y, naturalmente además, en función de la actual pero muy rebasada Ley Federal de Radio y Televisión.
etcétera