Fernando Mejía Barquera
Durante el segundo lustro de los 90, en el siglo pasado, se consolidó en gran parte del país, incluida la
ciudad de México, un fenómeno musical que se fue gestando, con lentitud y fortaleza a la vez, desde mediados de los
años 60 y que, casi cuatro décadas después, constituye una presencia ineludible en las industrias radiofónica y
discográfica, pero sobre todo en la vida cotidiana de millones de mexicanos: la música grupera. Aunque nuestra
preferencia musical se oriente hacia otras opciones es casi imposible no escuchar alguna vez una canción de Los
Temerarios, Los Tigres del Norte, La Banda Machos, Los Tucanes de Tijuana, Límite o cualquiera de las nuevas agrupaciones
que luchan por grabar un disco o, una vez que lo tienen, "convencer" a los programadores de La Z, Radio Uno o La
K Buena para que lo "toquen" en esas emisoras.
El caso de La Z
Estudios de audiencia realizados en años recientes señalan que la música grupera es la que más se escucha
en la radio del país o bien la que ocupa el segundo lugar apenas atrás del género preponderante desde hace
cuatro décadas: la "música moderna en español". Según el análisis efectuado por la Asociación de Radiodifusores del
Valle de México (ARVM) en enero de 2003 con datos de la empresa INRA, la música grupera reunía al principiar este
año 16% de la sintonía en el Distrito Federal y la zona metropolitana, sólo detrás de la "música moderna en
español", que era sintonizada por 19% de los radioescuchas y de los noticiarios, que también concitaban 19% del rating.
Hay que decir, no obstante, que este análisis de la ARVM contabilizó la audiencia que en conjunto reunían
siete estaciones de "música moderna en español", por únicamente cinco emisoras de "música grupera", que eran las
que en ese momento existían para cada formato.
Un dato que muestra la importancia alcanzada por esta música en el último lustro es que desde 1997 la
estación más sintonizada en el Valle de México es precisamente una grupera: La Z (107.3 de FM), operada por el Grupo
Radio Centro, empresa que no es concesionaria de la emisora, pero que la tiene arrendada desde 1993 al grupo
Crystal. En los últimos seis años, de acuerdo con las encuestas anuales sobre "Consumo Cultural y Medios" efectuadas
por el diario Reforma, La Z, que se identifica como "Salvajemente
Grupera", ha ocupado el primer lugar en
sintonía. De 1997 a 2002, esta emisora tuvo los siguientes porcentajes de preferencia que la ubicaron encima de todas
las emisoras, incluso las "habladas": 13% en 1997, y 10%, 9%, 11%, 12% y 10% en los años sucesivos.
Audiencia popular
Actualmente, el formato grupero es empleado por cuatro emisoras en el cuadrante del Valle de México: La
Z (107.3 mhz), del Grupo Radio Centro, La K Buena (92.1 mhz), de Televisa Radio, Radio Uno (104.1 mhz),
de Organización Radio Fórmula, todas en FM, y La Banda 15 60 (1560 khz), de InfoRed, en AM. Recientemente, en
julio de este año, Televisa decidió cambiar el formato de su emisora XEX AM (730 khz) y de grupera la transformó
en deportiva.
Los radioescuchas gruperos pertenecen al segmento popular de la población. Según la ARVM 79% de
quienes oyen radio grupera en el DF se localiza en el estrato clasificado como "D", o sea el de menores ingresos. El
resto de la audiencia está en el estrato "C", clase "media", y no se registran puntos porcentuales en los sectores "A"
y "B", los de mayor poder adquisitivo. Un dato interesante es que 64% de quienes sintonizan estas emisoras
son mujeres.
Híbrido musical
El grupero no es, en sentido estricto, un género musical sino un "estilo", un híbrido donde confluyen
varios géneros, un crisol donde se pueden identificar ritmos diversos, fundamentalmente la cumbia, el rock, el bolero,
la música mexicana norteña, la música de "banda" de la costa del Pacífico, elementos de música ranchera,
vallenato, todo conjuntado en un soporte que tiene como fundamento la dotación básica del grupo de rock (bajo
eléctrico, batería y guitarra eléctrica) a la que con el tiempo se le fueron añadiendo otros instrumentos, por ejemplo
teclados (primero piano, órgano y finalmente sintetizadores), acordeón, metales y percusiones diversas incluido el timbal
de la música afroantillana. Su historia se remonta a la mezcla de rock y cumbia hecha por diversos grupos en los
60 y 70, el cambio de rockeros a boleristas efectuado por varias agrupaciones en los 70 y el aporte de grupos
norteños nuevos que, en los 90, incorporaron la tecnología y la electrónica para lograr un sonido "tecno-banda" o
"tecno-norteño". Se trata de un estilo musical que, como lo prueba su presencia en la radio, los discos y los
espectaculares bailes masivos con asistencia mínima de diez mil personas, ha logrado un sitio en la historia de la música popular en México.