Decisión histórica de la CFC
Fernando Mejía Barquera
Polémica desde su anuncio, el 18 de septiembre de 2000, la creación del grupo radiofónico Acir-Radiópolis, donde
el consorcio de la familia Azcárraga tendría 51% de las acciones, fue frustrada por una sorpresiva decisión de la
Comisión Federal de Competencia (CFC) a cuyo juicio esa alianza "violaría la Ley Federal de Competencia Económica al
afectar negativamente el proceso de competencia en la industria de radio y televisión".
Se trata de un dictamen insólito en la historia de las relaciones entre Televisa y el Estado, donde la práctica
común durante décadas había sido la satisfacción de prácticamente todas las peticiones y exigencias de la poderosa empresa
por parte de la autoridad.
El 18 de septiembre de 2000, ambos consorcios anunciaron una alianza estratégica en la cual, a un costo de
101 millones de dólares, Televisa adquiriría 27.82% de las acciones de Grupo Acir, empresa controlada por la familia
Ibarra. Simultáneamente se constituiría un nuevo grupo llamado Acir-Radiópolis en el que estarían fusionados los
recursos radiofónicos de los dos consorcios: 18 emisoras
propias y seis afiliadas por parte de Televisa, más 99 propias y 61
afiliadas aportadas por Acir. Juntas formarían un conglomerado de 194 radiodifusoras, el mayor en la República. Cabe aclarar
que Acir, por sí mismo, es la principal cadena radiofónica del país. En ese nuevo grupo radiofónico 50.01% de las
acciones sería de Televisa y 49.99% de Acir. Francisco Ibarra, presidente de Acir, sería el encargado de dirigirlo.
Dictamen escalofriante
A nivel estrictamente radiofónico, la "concentración" entre Acir y Televisa no hubiera tenido tanta relevancia a
nivel nacional, donde la empresa de la familia Ibarra tiene otros competidores de peso similar, como Radiorama, que
preside Javier Pérez de Anda o Grupo Radio Centro, de la familia Aguirre. Según la revista
Adcebra (abril de 1999), en 1998 Radio Centro tuvo el primer lugar en la captación del gasto publicitario correspondiente a la radio con 15.62%, Radiorama
tuvo 15.48% y Grupo Acir 10.47%. El grupo Radiópolis tuvo apenas 3.01%, pues como se sabe Televisa ha padecido con
su división de radio desde hace por lo menos dos décadas. El por ahora frustrado grupo Acir-Radiópolis se hubiera
situado en los primeros lugares de captación publicitaria, pero no es seguro que desplazara a los otros líderes. En el DF,
sin embargo, su repercusión sí habría sido importante, considerando que hubiera concentrado más de una docena
de emisoras en una sola plaza.
Lo novedoso en este caso es que la CFC no consideró para su dictamen el efecto que la concentración pudiera
tener sólo en un mercado específico el radiofónico, sino que tomó en cuenta también el televisivo. Puede decirse que
el organismo presidido por Fernando Sánchez Ugarte actuó con una visión "moderna", amplia, en la cual consideró la
interrelación que existe entre las diversas actividades que confluyen en la actual industria de la comunicación y el
entretenimiento y analizó los efectos que la concentración accionaria entre Televisa y Acir podría tener en otros ámbitos
dada la diversificación de negocios que ambas tienen, especialmente la primera. Según la CFC, las 194 radiodifusores de
Acir-Radiópolis sumadas a las mil 112 televisoras que maneja Televisa hubieran dado al consorcio que preside
Emilio Azcárraga Jean "el poder para disminuir, dañar o impedir la competencia y libre concurrencia en el mercado de la
difusión publicitaria a través de la radio y la televisión, medios sustancialmente relacionados".
El dictamen de la CFC es escalofriante; Televisa podría: 1) fijar precios unilateralmente e inducir a los grandes
anunciantes a invertir sus recursos en las "fórmulas" o paquetes publicitarios que aquella diseñara, con lo cual absorbería la
mayoría del mercado y generaría una competencia inequitativa con respecto del resto de las empresas de radiodifusión; b)
ofrecer "paquetes de publicidad multimedios" con la capacidad para imponer condiciones de venta, inclusive "ventas
atadas"; c) realizar prácticas depredatorias, cruzar subsidios entre sus empresas y hacer publicidad de sus propios
productos ventajosamente, respecto de sus propios competidores, "sin que éstos puedan hacer nada al respecto".
Televisa, por supuesto, ha negado ser el monstruo que dice la CFC y acusó al presidente de este organismo de
tener "una visión miope", que lejos de proteger la competencia la bloquea, y de no ser "moderno", pues según
Eugenio Bernal, director de radio de Televisa, "este tipo de fusiones se dan en todo el mundo".
Palo dado...
Tras conocer el dictamen de la CFC, Televisa anunció
inmediatamente que lo impugnaría legalmente e inició el
trámite correspondiente. Sin embargo, se ve difícil que la decisión cambie de manera radical y que el grupo Acir-Radiópolis
se pudiera constituir en los términos originalmente planeados. La decisión
de la CFC, si se cambia, tendría que
incluir diversos "candados" para impedir que Televisa pudiera, en efecto, realizar las "prácticas depredatorias" a que se
refirió la comisión. Por otro lado, cualquier decisión de la comisión estará sometida a la vigilancia y a la presión de diversos
grupos y empresas radiofónicas, 21 de los cuales impugnaron casi con virulencia la posible fusión de Acir y Radiópolis,
postura en la que destacó el actual presidente de la Asociación de Radiodifusores del Valle de México y copropietario de
Radio Mil, Edilberto Huesca Perrotin.
La postura de la CFC es histórica y tendrá que marcar un precedente. En los últimos dos meses de 2000 circuló
con insistencia la versión de que TV Azteca busca un socio para ingresar al negocio de la radio y se llegó a mencionar a
MVS Radio como la empresa que podría aliarse con la
televisora de Ricardo Salinas Pliego. Si Azteca insiste en ese
proyecto deberá ser muy imaginativa para pensar en algo más que una concentración simple; una operación así tendría
que provocar el rechazo de la CFC, pues si ésta es congruente debería aplicar el mismo criterio que en el caso Acir-Televisa.
Primera directora en RE
El 8 de diciembre pasado, la productora radiofónica
Lidia Camacho fue nombrada directora de Radio
Educación. Con amplia experiencia en el campo académico antes
de asumir su nuevo cargo se desempeñaba al frente de la carrera
de Comunicación en la Universidad del Claustro
de Sor Juana y como productora de innumerables
programas y radionovelas, algunos, por cierto, bajo el
patrocinio del CNCA, como el serial Tierra
adentro. Lidia Camacho parece reunir en gran medida el perfil que un sector importante de los trabajadores de Radio Educación deseaban cubriera: alguien ligado
a la emisora, con conocimiento y experiencia en el medio y, sobre todo, que la radio estuviera entre sus principales
afectos profesionales y vitales, no un político que, como premio de consolación o castigo, dirigiera la estación, como ocurrió
en épocas pasadas, especialmente en los años 80. Que haya suerte para Lidia Camacho y Radio Educación.
Radio en red
Si a usted le interesa seguir la historia y situación actual de la "radio clandestina" en el mundo, revise
Clandestine Radio.com (www.clandestineradio.com), página que ofrece una panorámica sobre la actividad radiofónica ilegal
en diversos países y regiones. Tiene ligas a los sitios de radiodifusores clandestinos en Internet y reportajes interesantes,
por ejemplo, "La crisis de Radio Martí" o "Guerra de Propaganda", este último relativo a los 100 millones de dólares que
el gobierno de Clinton gasta en Iraq para moverle el tapete a Saddam Hussein mediante acciones de propaganda
que incluyen el uso de la radio clandestina.