Posiblemente, su último Mundial
Javier Solórzano Zinser
Es, sin duda, ave de tempestades. A lo largo de su
vida profesional ha logrado que lo quieran y lo odien en serio.
No admite medias tintas. No hay duda de que José Ramón
Fernández es una especie de antes y después en los
deportes
a través de la televisión.
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Foto: Jaime Boites |
Pero es evidente que no sólo ha tenido
influencia en el área de deportes. A través de la
historia de la mal
llamada televisión de Estado, ha sido factor de
cohesión y enojos internos. Pero también ha sido
elemento vital para que
Canal 13, Imevisión, y hoy Televisión Azteca, tuviera
y tenga un nivel de credibilidad, polémica y, sobre todo,
anunciantes,
que le han permitido controlar auténticas tempestades.
José Ramón Fernández ha
logrado construir equipos que saben hacer su tarea. Desde antes del
Mundial 86 en
México, junto con su equipo, desarrolló una
organización que permitió mirar nuevas formas en la
pantalla. La comicidad
inteligente, el análisis y la abierta provocación por
la polémica han hecho que
Deportv y Los protagonistas se metan en
el público ante el deleite de los antiamericanistas, y el
encono y también a veces la admiración de los
americanistas, sin
pasar por alto a los que de plano les cae mal.
En la inauguración de la Olimpiada de
Barcelona en 1992 lo vimos actuar a sus anchas. Se dio una lamentable
falla en uno de los cables que llevaban el audio del estadio al
centro de prensa para desde ahí enviarlo hasta México.
Delante de los que transmitíamos para el 13 en ese momento
estaba la plantilla de Televisa que caminaba con todo en
orden. Al darse cuenta, José Ramón subió el tono
de voz de sus regaños para intentar ser, suponemos, escuchado
a través
de los micrófonos que transmitían la señal de
Televisa. Los comentaristas de esa empresa mandaron a corte comercial
en más de alguna ocasión para evitar que fueran
escuchados los gritos hasta que la situación se
normalizó. José Ramón
no admite que le ganen una y esto, entre otras razones, es lo que ha
permitido una de las competencias más auténticas
en la programación de la televisión en México.
Los deportes han ido adquiriendo una nueva
dimensión en la sociedad. El negocio está a la vista y
la tele es su
guardián. Televisa ha intentado acabar con su competencia
natural, pero esto no ha sido posible. No pareciera que las cosas
vayan a ser diferentes en el próximo Mundial. Televisa
tendrá la aceptación del público que prefiera la
forma como se
narran los partidos particularmente de la selección nacional
por formas y hasta un estilo patriotero, mientras que los de
Azteca brillarán con sus protagonistas.
Sin embargo, es evidente que todo cambia.
José Ramón con todo y su intensa carrera entra en un
gran dilema.
Seguir con fórmulas probadas pero con una sociedad cambiante
ante la tele puede no dar resultado. El gran éxito de muchas
de las emisiones del 13 se relaciona con el
sentido específico de darle al juego su justa
dimensión. No se puede
descubrir el hilo negro de la noche a la mañana, o luchar
simplemente por el
rating y la comercialización. Se entiende que de
esto se vive, pero José Ramón y su equipo están
probados y están en posibilidad de intentar darle una vuelta
al sentido de
los que en los últimos años ha ofrecido el matrimonio
brutal entre el futbol y la tele. La fórmula de los programas deportivos ha caído en una
especie de rutina que los ha convertido en espectáculo
donde se juega con todo sin ton ni son. Se inventan formas y se
improvisa de manera riesgosa sólo por unos cuantos
puntos de rating. Si bien el futbol es el deporte más
popular del mundo, también es evidente que la
información y los
muchos lados que tiene deben ser profundizados para no caer en la
chabacanería, para dar paso al humor y al juego. En esto
el equipo de José Ramón ha llevado la mano. La
razón está en entender la televisión para gente
de carne y hueso, de la
mano de buenos colaboradores y de Andrés Bustamante, y en otro
tiempo de Víctor Trujillo, a quiencontra su voluntad va
a extrañar.
Es muy probable que estemos ante el último
Mundial de José Ramón. No es que se tenga o se vaya a
ir. Pero hay
que reconocer que la tele también es de ciclos y el de
él ha sido extraordinario. Es probable que para la cabeza de
deportes del 13 venga otro tiempo y espacio en la tele. Escribir la
historia del deporte en los últimos años no es causa
menor,
pero sobre todo tratar de ver lo que viene es su gran reto. La
fórmula de
Los protagonistas en los mundiales y la
Olimpiada da la impresión que está en su etapa final.
Debe darse una nueva salida al futbol, y en esto José
Ramón debe iniciar nuevos trabajos. El representa la fórmula y sin
él deberían de intentarse nuevos caminos. El futuro
pondrá en su justa
dimensión al protagonista mayor, pero lo que de hecho es una
certeza es que su chamba la ha hecho con ingenio y broncas
dentro de su centro de trabajo donde ha sobrevivido en más de
algún momento de milagro.
Por lo pronto, ya está en el arrancadero y
los de Televisa evidentemente lo traen de nuevo en la mira, y aunque
seguro tendrán avances, será difícil cambiar la
esencia de lo que ha pasado en las últimas olimpiadas y
mundiales. Con odios
y amores el antes y después de la tele en materia de deportes
surge de nuevo como el gran favorito. Más vale que los
que dirigen el 13 se den cuenta de lo que viene y entiendan los
tiempos de José Ramón y
Los protagonistas, porque los de enfrente a querer o no han
tratado de hacer la tarea aunque no les haya salido.