La gente de cine celebra la publicación de la lista de supervisores.
Ellos siguen amordazados
La publicación de los nombres de quienes
ejercen la censura cinematográfica fue aplaudida por
directores, actores, productores y especialistas en cine. El informe
publicado en la edición de diciembre de
etcétera develó las identidades de los
supervisores que trabajan para la Dirección de Radio,
Televisión y Cinematografía de la
Secretaría de Gobernación.
Sin embargo, la censura prevalece entre los
censores, que se han negado a explicar a partir de qué
consideraciones clasifican las películas. Sus jefes inmediatos
les tienen prohibido hablar con
etcétera.
En cambio, quienes sí hacen el cine y a
menudo han padecido las imposiciones de una supervisión
autoritaria tienen mucho que decir: exigen criterios claros,
comités de clasificación plurales, donde participen
jóvenes e
incluso que la catalogación de las películas sea
indicativa para que los padres de familia decidan el cine que
verán sus
hijos. Estas son algunas opiniones manifestadas a partir de la
publicación de la lista de supervisores.
"Alejemos a las buenas conciencias"
Damián Alcázar
Conocer los nombres de los clasificadores puede
ser importante, sin embargo, el hecho de que se escondan y
no quieran dar a conocer sus criterios deja ver que, por desgracia,
se seguirá tratando a la sociedad como incapaz de tomar decisiones, sean importantes o no para el colectivo.
Tendremos que lidiar con la moralina nada
transparente del gobierno.
Es imposible aceptar que alguien se erija como
censor de la moral social si no toma en cuenta a todos los
sectores de la misma. La censura debería ser sólo una
recomendación y no un tapujo. La mejor censura que se aplica en
mi opinión es, por ejemplo, la de la publicidad de los
cigarros. En ésta se le advierte al comprador el posible
daño
pero él tiene la plena libertad sobre su decisión de
consumir o no el producto.
Dejemos que sean los padres quienes determinen o
inviten a sus hijos hacia lo que pueden ver o disfrutar
o consumir. A nosotros los que trabajamos en la cultura de nuestro
país, intentando ampliar el criterio de
nuestra gente, nos corresponde defender el derecho individual de
elegir, alejando a las "buenas conciencias" lo más
que se pueda de ese inalienable derecho.
Actor. Algunas de sus películas son
La ley de Herodes y Bajo
California.
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"Qué bueno que los exhiban"
Pedro Armendáriz
Los actuales clasificadores se pueden ir por los
refrescos. Qué bueno que los exhiban, pues no es nada sano
que ese comité esté integrado en su totalidad por
funcionarios adscritos a RTC. Eso no se vale. El Estado no tiene
por qué hacer la clasificación. Hay que reorientar todo
el proceso de clasificación, para que tanto la sociedad como
los cineastas y las autoridades sepan cuáles son las reglas del juego.
Los criterios de clasificación deben estar
bien definidos y el equipo integrado por los clasificadores debe
ser representativo de la sociedad; es decir, incluir padres de
familia, psicólogos, pedagogos, representantes de
los jóvenes, asociaciones religiosas y, por supuesto, a la
gente que hace el cine. Productores, exhibidores,
guionistas, todos los que hacemos las películas tenemos que
estar ahí adentro. El razonamiento es sencillo: en todas
las sociedades democráticas si te van a acusar, a enjuciar, en
este caso a clasificar, se tiene el derecho de estar
presente. La presencia de los jóvenes en ese comité es
también de vital importancia, no hay que subestimar a nuestra
juventud; ésta se encuentra muy bien informada, sabe muy bien
lo que quiere. Hay que hablar con la verdad, decirle no a
los moralismos. Tan fácil como la clasificación que se
encuentra establecida en Estados Unidos: si quieres ir con tu
hijo a una función puedes hacerlo y punto. Es necesario hacer
todo esto más abierto. Ciudadanizar todo el proceso
nos haría pasar a una sociedad más adulta.
Actor. Secretario general de la Academia
Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Actualmente se
encuentra filmando El padre Amaro.
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"Urge aclarar criterios"
Vanessa Bauche
Está muy bien saber quiénes
están tomando la decisión, pero también
será muy importante conocer en qué
se basan para hacer tal o cual clasificación. Urge establecer
y aclarar públicamente por qué tal película tiene
clasificación "C" y no "B". El problema de
fondo, sin embargo, es que no hay criterios definidos.
Tal parece que hay un trato privilegiado para
ciertos circuitos comerciales. Me refiero concretamente al
cine estadounidense. Por ejemplo, Gladiador comienza con una
carnicería donde se ven hasta las tripas y
obtuvo clasificación "B", en cambio, a casi todas
las películas mexicanas se les está clasificando con
"C". Es sospechoso.
El consejo de clasificación debe estar
integrado por gente de diversas áreas: padres de familia,
realizadores,
amas de casa, psicólogos y, por supuesto, jóvenes
(estudiantes de Comunicación, de prepa, etcétera). Es
necesario
que quienes conforman ese comité antes de tomar una
decisión en nombre de los jóvenes escuchen su realidad.
Actriz. Algunas de sus películas son
Amores perros y De la calle.
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"Paso saludable"
Gustavo García
Conocer las identidades de los clasificadores es
un paso muy saludable porque de esta manera se puede
entender qué tipo de perfil se ha tenido. Lo más
aberrante es que no se supiera antes. Eso justificaba, sobre todo en
sexenios anteriores, una impunidad tremenda. En el sexenio de
José López Portillo el equipo de clasificadores estaba
integrado por las amigas de Margarita (López Portillo) y
durante el régimen de Adolfo López Mateos había
un
censor ciego al que una ayudante le iba contando la película y
con base en esa "descripción" clasificaba. Sin
embargo,
de unos diez años para acá el comité de
clasificadores se encuentra conformado por chavos universitarios y se
ha
notado el cambio. Ahora que conozco la lista veo que muchos de ellos
han sido mis alumnos. Se trata de jóvenes que
les gusta el cine, que sí salieron con título, que son aptos.
Y tu mamá también fue revisada por tres grupos
de supervisores y todos coincidieron que su clasificación era
"C". No hubo ningún tipo de complot contra esa
película. Censura era que no se hubiera autorizado pero
salió y en un gran número de salas.
El hecho de que no quieran dar declaraciones es
totalmente absurdo pero entendible. Por un lado, se trata
de una especie de inercia del poder; por otro, se trata de
funcionarios menores, no tienen mucha autonomía y
no esperaban que quisieran entrevistarlos. Será
cuestión de semanas para que sus jefes les digan que no hay
bronca, les den línea para hablar. Hay que seguir presionando
pero no hacia ellos, sino hacia arriba.
Lamentablemente quedan muchos miedos, muchos rencores acumulados en
la industria que poco a poco tienen que irse
eliminando. Falta poco para que se dé una total transparencia.
El perfil natural de un clasificador es el de
comunicólogo, pero deben contar con asesores; un
psicólogo para
todo tipo de películas y un pedagogo en el caso de la
clasificación "AA", "A" e incluso
"B" . Estos asesores, que
deben estar dentro de un cuerpo de asesoría permanente,
podrían dilucidar muy bien aspectos como definir las
diferencias entre "A" y "AA", o casos en los
cuales una película aunque aparentemente sea "B" le
puede corresponder la
"A". Creo que en el caso de la clasificación
"C" la parte más latosa es el exceso de violencia.
Aquí también podrían
ayudar mucho los asesores, pues ellos podrían definir
qué exceso de violencia podría justificar una
clasificación "D".
Crítico de cine. Actualmente colabora en
Letras Libres.
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"Es absurdo que no declaren"
Leonardo García Tsao
Ya hay alguien a quien se le pueda echar la culpa.
Creo que independientemente de quién o quiénes
clasifiquen, lo esencial es tratar de ser más
específicos en cuantos a los criterios con los cuales se
realiza esta labor. Por la
falta de éstos, la clasificación en México es
algo muy subjetivo. Por ejemplo, una película donde hay
consumo de
drogas a veces se le clasifica con "B" y en ocasiones con
"C". Todo ello se presta a malos entendidos. Con criterios
definidos todo será más claro y, al margen de
quién clasifique, habrá menos discusiones.
Es absurdo que los clasificadores no quieran dar
declaraciones, sobre todo porque este comité ya no es
un organismo de censura. Quizá se trata de inercia, sienten
que se balconean.
Los clasificadores deben ser gente con una
educación mínima y que además representen a los
diferentes
sectores de la sociedad. Debe tratarse, pues, de un consejo plural.
Crítico de cine. Actualmente colabora en
Cambio.
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"Parece que esconden algo"
Fabián Hofman
En el ánimo del derecho a la
información, la clasificación de las películas
es una actividad que no tiene por
qué esconderse. Así como ahora se sabe quiénes
son los clasificadores (con todo sus nombres y apellidos) y
cuál
es supuestamente su perfil, debe saberse cómo lo hacen. Con su
actitud ante las preguntas de
etcétera parece que tienen algo que esconder. La
sociedad tiene derecho a saber cuáles son los criterios para
clasificar, sin embargo,
el problema de fondo está en la reglamentación que no
especifica cuáles son éstos. No digo que la
clasificación
"C" no sea restrictiva pero debe basarse en criterios
lógicos, claros, no en interpretaciones, que suelen ser
desleales,
de la ley.
A cualquier película que contenga
imágenes con drogas, sean éstas en favor o en contra,
la clasifican como
"C". Es una mala interpretación de la ley. Siempre
hay un contexto que debe tomarse en cuenta. En el
Seminario Internacional sobre Criterios de Clasificación
(organizado por RTC en la primera semana de diciembre),
(Emilio) Cárdenas (titular de la Dirección de
Cinematografía) dijo que a
Pachito Rex la clasificaron como "C" porque
el personaje que se mete una línea de coca tiene un auto de
lujo y los jóvenes pueden pensar que quien consume droga tienen poder y dinero. Es de risa loca. Esa no es una
contextualización, pues precisamente este personaje es
alguien corrupto, nunca un ejemplo. Dónde está el
criterio y el sentido común.
Los integrantes del comité de
clasificación deben ser rotados cuando menos una vez al
año. Debe tratarse
de gente pensante, con amplio criterio y sentido común; debe
haber integrantes de todos los sectores del país:
gente del cine, universitarios que tengan que ver con la
comunicación, padres de familia, etcétera.
Director de cine. Su más reciente
película es
Pachito Rex.
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"Saber quiénes son es unavance"
Luis Felipe Tovar
Poder conocer los nombres de quienes clasifican
es, sin duda, un avance. Qué gusto da saber que esto
sucede. En la medida en que ellos conocen los nombres de quienes
participan en todo el proceso de la producción
cinematográfica es muy saludable saber quiénes
clasifican, cuál es su formación y cuáles son
sus criterios y su posición
ante algo tan delicado como tomar ese tipo de decisiones que se
relaciona con toda la sociedad.
Pero éste es sólo el primer paso.
Que las películas sean clasificadas por un reducido grupo que
no representa
a la sociedad es una práctica con la que es necesario
terminar. El enorme esfuerzo de una generación de
fotógrafos, actores, directores, productores, se frena por el
criterio inquisidor de diez o 15 "especialistas" que,
sólo por
poner un ejemplo de su mentalidad, se espantan ante lo que ellos
llaman "malas palabras", que no es más que el
lenguaje coloquial que tiene que ver con una cultura. Deberían
acercarse a los libros para constatar, entre otras cosas,
que la Real Academia de la Lengua acaba de incluir todas esas
"malas palabras".
El comité de clasificadores debe estar
compuesto por un grupo multidisciplinario con amplios conocimientos
en el arte cinematográfico no sólo de México,
sino de todo el mundo. Que ubiquen que el cine es un
espectáculo dirigido a un público hetereogéneo.
En este comité no debe tener cabida la subjetividad ni la
doble moral
mostrada en los casos de Y tu mamá
también, De la calle y Pachito
Rex. Otorgarles la clasificación "C" me parece
escalofriante. Como si nuestros jóvenes fueran poco
inteligentes, poco sensatos, como si no tuvieran criterio. Es seguir
anclados a esa vieja tradición de "vete para allá,
muchacho, que ésta es una plática de mayores".
Junto a la realidad que
se vive a diario en la ciudad de México, lo que se ve en
pantalla es simplemente Walt Disney.
Actor. Una de sus más recientes
películas es
De la calle. Actualmente se encuentra rodando
La diosa de la lujuria.
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"Son funcionarios públicos"
Víctor Ugalde
Conocer los nombres de quienes clasifican los
filmes constituye un avance muy importante, porque no tiene
que ser una actividad secreta. Son funcionarios públicos que
reciben dinero de la nación. Lo fundamental será
ahora conocer los dictámenes porque así sabremos el
criterio con el cual están clasificando las películas.
Esos
dictámenes deberían estar en Internet. También
hace falta conocer el perfil de los jefes de los supervisores porque
son
ellos quienes toman la determinación final. También
sería importante publicar los criterios de
clasificación que se dan
en otros países con la finalidad de hacer una analogía.
Pero lo más relevante, sin duda, será ciudadanizar todo
el
proceso de clasificación; es decir, que éste ya no
dependa de RTC. Como en Estados Unidos, por ejemplo, donde
la clasificación la otorga una asociación particular,
no el gobierno.
El comité de clasificación debe
estar constituido por un grupo plural por edades pero que
también sea
representativo de la sociedad: padres de familia; otros tipos de
relaciones de pareja (madres solteras, padres
solteros, etcétera); de un 15 a 20% de pedagogos (ellos
podrían analizar la influencia de las imágenes en los
niños); especialistas en cine, como creadores y
críticos (no es lo mismo un desnudo en plano general que en
close up, detalles que generalmente se les escapan a los
supervisores). También debe haber jóvenes, uno o dos de
zonas
urbanas, uno o dos de áreas rurales. Es necesario escuchar lo
que piensan porque la mayoría de los asistentes al cine
(70%) son menores de 30 años. Será también
indispensable eliminar a cualquier talibán de la
Asociación de Padres
de Familia y organismos similares porque ellos detienen el avance de
la cultura y el pensamiento progresista y científico.
Director de la rama de cine de la Sogem.
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"Tienen miedo a perdercontrol"
Jorge Vergara
Mientras los integrantes de ese comité se
nieguen a hacer declaraciones es como si no los conociéramos.
Siguen obstinados en su negativa a toda transparencia. Tienen miedo
de perder un supuesto control sobre lo que se
debe exhibir en el país. Es verdaderamente estúpido.
Acaba de salir el video de
Y tu mamá también, y los
primeros compradores serán los millones de jóvenes a
quienes estos dinosaurios no les permitieron ver la película
en las
salas cinematográficas. Se trata de un gobierno incongruente
que no permite la libertad de escoger lo que queremos
ver; que no da libertad a los padres para que éstos decidan lo
que pueden ver sus hijos. No necesitamos a un
gobierno que nos diga qué debemos ver y que no.
El comité de clasificación debe ser tan
plural que permita representar a toda la sociedad; en éste
deben
estar incluidos padres de familia, cineastas, psicólogos,
mercadólogos. Gente preparada en varias áreas y con
mucho sentido común. No deberá ser un grupo que censure
ni que controle, sino un comité que aconseje.
La demanda interpuesta por Producciones Anhelo a
RTC sigue su curso. (Esta empresa eligió la vía judicial
debido a las negativas para reclasificar la cinta y dar a conocer la
identidad de los clasificadores.)
Empresario, productor de Y tu mamá también.