La era de los screenagers
Cuauhtémoc Valdiosera R.
En el frenesí tecnológico de nuestra época, cada día surge una revolución y se crean nuevos paradigmas, así pasamos rápidamente del e-commerce al m-commerce y de una generación a otra en materia de telecomunicaciones.
El auge creciente de la telefonía celular y la explosión de la era inalámbrica es algo tangible, que nos lleva a un mundo realmente interconectado, donde la información está literalmente en el aire y la convergencia de la electrónica de consumo, las telecomunicaciones y la informática se concretiza incesantemente.
En este escenario digital, la emergencia en Japón de la llamada tercera generación o UMTS (Sistema Universal de Telecomunicaciones Móviles) y las multimillonarias subastas de licencias realizadas en Europa, vuelven a poner sobre la mesa de discusión cuánta tecnología podemos absorber y qué tan necesario es migrar de una a otra continuamente, con alto costo económico y una desgastada capacidad para asimilarla y utilizarla adecuadamente.
 |
|
UMTS es el tercer escalón en la historia de la telefonía móvil, después de la etapa analógica y digital. Ha sido
objeto de intensos esfuerzos de investigación y desarrollo en todo el mundo y cuenta con el apoyo de numerosos e
importantes fabricantes y operadores de telecomunicaciones. Este sistema es revolucionario, pues representa una oportunidad
única de crear un mercado masivo para el acceso a la sociedad de la información por medio de servicios móviles
altamente personalizados y de uso fácil y porque por primera vez se trata de un estándar universal: en la actualidad los
teléfonos analógicos conviven con los digitales, bajo nombres y formas distintos. En Europa, por ejemplo, el estándar digital
es GSM mientras que en EU existen dos: TDMA y CDMA. Para el año 2010 se prevé que haya dos mil millones de
usuarios con teléfonos y dispositivos móviles UMTS, que podrán utilizarse en cualquier parte del mundo.
Desafortunadamente los teléfonos actuales no servirán, pues la tecnología UMTS opera con ondas diferentes a
las utilizadas actualmente; los teléfonos de la tercera generación se parecerán más a las agendas electrónicas que a
los celulares actuales y deberán ofrecer una impresionante cantidad de prestaciones como voz, datos, imágenes en
movimiento, Internet o todo a la vez.
Existe el antecedente frustrado de los malos resultados del precursor del UMTS, el sistema WAP de transmisión
de información escrita y gráfica a través del celular, en la que los pocos usuarios que llegaron a utilizarlo, lo
encontraron engorroso, antiestético y poco práctico, además de caro, y donde las operadores estructuraron los contenidos WAP
en cotos cerrados que impiden una navegación mínimamente similar a Internet, resultando un rotundo fracaso
comercial. Esto es un aviso de que los consumidores no van a abalanzarse sobre ninguna maravilla tecnológica que no
consiga ofrecer un alto valor añadido a precios razonables.
Pero, ¿qué es realmente y para qué sirve la tecnología UMTS? ¿Por qué hay empresas de telecomunicaciones
dispuestas a pagar cifras billonarias por este negocio?
UMTS, siglas de Universal Mobile Telecom System, es la tecnología que permitirá, a través de Internet, que los
usuarios tengan acceso a comunicaciones de video, voz y datos en tiempo real en su dispositivo móvil. Por medio del
protocolo WAP ya se puede acceder a Internet a través del móvil, pero sin imágenes ni video y a una velocidad más limitada;
por otra parte, con UMTS será más barato se paga por el servicio obtenido y no por conexión, más rápido,
técnicamente más avanzado y completo, pues los equipos móviles con esta tecnología tendrán una gran pantalla donde se
podrá disfrutar mejor las imágenes.
Mientras que el sistema actual GSM (Sistema Internacional para Comunicaciones Móviles) y las terminales
móviles están preparadas para la transmisión rápida de datos de voz y texto, la red de tercera generación permite el trasvase
de información multimedia a una velocidad de dos megabits por segundo, es decir, 200 veces más rápido.
Actualmente, transmitir dos MB de video a través de la red GSM implica media hora, con el sistema UMTS serán necesarios tan
sólo ocho segundos, logrando estar conectado a la red de forma permanente sin pagar más que cuando se utilice la
terminal para realizar una operación.
El negocio de la tercera generación está, como es de suponerse, en los clientes. PricewaterhouseCoopers estima
que el UMTS que se pondrá en marcha en 2001 despegará definitivamente a partir de 2003, con un estimado de 100
millones de usuarios sólo en Europa.
Con el fin de alcanzar el éxito comercial y técnico de los servicios de UMTS y cumplir con su plazo de
lanzamiento previsto para el 2001-2002, los organismos normalizadores, operadores y entes reguladores en los mercados de
todo el mundo han emprendido una serie de pasos clave con miras a:
· Crear un marco regulatorio adecuado.
· Asegurar una disponibilidad oportuna de licencias.
· Asignar espectro adecuado a los operadores.
· Producir oportunamente servicios UMTS.
· Fomentar el lanzamiento simultáneo de UMTS en varios países para la expansión de la captación de los servicios
de tercera generación en el mercado mundial.
Incluso así las empresas operadoras deberán extremar su prudencia. Aunque las expresiones como: "La empresa
que no tenga UMTS está muerta" son usuales entre los analistas cuando hablan de este negocio, lo cierto es que, al igual
que lo que ha ocurrido con todo lo relacionado con Internet, los beneficios se intuyen pero no se ven.
Así, según un informe de Dresdner Kleinwort Benson, la tecnología UMTS no generará
cash flow positivo hasta 2007, y se necesitarán otros siete años para que las empresas recuperen las inversiones realizadas.
El cliente potencial, según los expertos en
marketing de Nokia, son los jóvenes de 18 a 24 años, sociables,
estudiantes, familiarizados con las nuevas tecnologías. El 59% de los ingresos de las empresas que operen con UMTS provendrán de canales de entretenimiento, mientras que 17% procederán de transacciones comerciales, lo que se denomina
m-commerce; 15% de servicios de información, y 9% restante de información de datos.
Desde luego, el denominado m-commerce será la próxima gallina de los huevos de oro. Los expertos prevén que
el comercio electrónico a través del dispositivo móvil generará un volumen de negocios en el mundo de 25 mil millones
de dólares para 2005.
Este es un mercado donde fundamentalmente están tomando posición los bancos, que quieren convertir los
móviles con UMTS en las próximas tarjetas de pago, ofreciendo toda una variedad de servicios financieros.
Este sistema permitirá, por ejemplo, desde el coche y encendiendo el dispositivo móvil navegar por Internet
para acceder a nuestra cuenta bancaria, comprobar el estado de nuestras cuentas corrientes, pagar un par de facturas,
ver una videoconferencia del presidente del banco anunciando nuevos servicios o hablar con algún empleado del banco.
Esta es una tecnología revolucionaria y un nuevo negocio que, como siempre ocurre, está dando lugar a la
aparición de nuevos grupos de consumidores: los ejecutivos de
marketing comienzan a olvidarse de los
teenagers quinceañeros para centrarse en los
screenagers, ¿su traducción?: comedores de pantallas.
Pero los comienzos no han sido fáciles: el caso más relevante es Japón, que tiene uno de los servicios de Internet
móvil más populares del planeta: el i-mode, que cuenta con 35 millones de abonados, y aunque fue construido a partir de
un sistema propio, NTT DoCoMo, la compañía propietaria, le dio un empuje enorme haciendo el servicio accesible a
todo tipo de personas, tanto usuarios como programadores. Desde principio de año, DoCoMo anunció que ellos serían
los primeros en tener una red 3G, completamente funcional en mayo, lamentablemente se encontraron con muchos
problemas que los obligaron a ofrecer el servicio como prueba y de forma limitada. La serie de problemas técnicos en
sus teléfonos celulares comenzaron a mermar la reputación de DoCoMo, como líder de la telefonía móvil en Japón y
sus deseos de dominio mundial en este campo, teniendo que retirar 420 mil aparatos defectuosos. Lo mismo les ha
pasado a British Telecom y a varias compañías que han querido instalar redes 3G, y aunque hay países que afirman tener
una red 3G funcionando, no cuentan con celulares compatibles con 3G y su velocidad de transmisión no es la esperada
de 2MB/seg.
Existen varias soluciones desarrolladas por Ericsson y Nokia las dos compañías con más avance en 3G pero
el ambiente no es muy optimista: se pronosticaba que para el año 2002 ya tendríamos el servicio funcionando, lo
cierto es que parece que tendrán que pasar unos cuantos años más para que UMTS se convierta realmente en un
estándar mundial y para que se creen todos los servicios necesarios para hacerlo atractivo al público que pagará sus costos.
En México, las compañías de telefonía no han dejado pasar desapercibida la opción de implementar la 3G;
Telmex contrató los servicios de Ericsson para utilizar su sistema Engine, que permite hacer una transición suave y a bajo
precio de una red tradicional hacia una 3G. Nokia también ha estado trabajando en desarrollar soluciones para nuestro
país, que también ofrecen una transición sin problema de las compañías mexicanas hacia UMTS, pero creo que esto aún
está lejano; por lo pronto, nos conformaríamos que el actual sistema siquiera funcione regularmente.
Pero UMTS, de triunfar, sin duda será la plataforma de prestaciones móviles preferida para los servicios con
gran contenido del mañana.