Hay circunstancias en las que eventuales rendijas en la televisión permiten presentar algo real. [...] Hubo
un momento en las elecciones de 2000 en que todo esto empezó a derrumbarse y uno veía que distintas facciones de
la clase gobernante podrían ir a una guerra entre sí. Era claro que estaban robándose la Presidencia y luego tuvimos
ese momento crítico en donde la Suprema Corte se dividió por completo y terminó legitimando el hurto. Claro
que aquello se salvó debido a la gran capitulación de Al Gore por bien de la unidad de clase. En ese momento incluso
la televisión tuvo que exhibir algo real. Otro ejemplo es, obviamente, el huracán Katrina y Nueva Orleans. De
repente, por una semana o dos, los medios tuvieron que reportar acerca de la dimensión de la pobreza en Estados Unidos
[] aunque un par de semanas después todo se olvidó.
El otro ingrediente en todo lo que he dicho es la experiencia de la gente. Si bien la televisión crea una
total fabricación de la vida, la experiencia no coincide; la gente, en general, tiene una vida difícil. [] Es por ello que
al menos la mitad de los estadounidenses sabe que lo que recibe de las noticias televisivas es pura mierda.
[] Entonces las condiciones para crear una alternativa nunca han sido tan fértiles, si además sumamos el
poder de Internet y la habilidad para obtener dinero directamente de ahí, a través de pequeños donantes. Existen las
condiciones para una nueva institución en una escala nunca intentada, para crear una voz de periodismo independiente y de
las fuerzas políticas conscientes del mundo. Personas provenientes de una gran variedad de creencias políticas
están empezando a ver algo de la realidad y estarán en condiciones de unirse en la creación de una cadena televisiva
capaz de reunir a los mejores pensadores, los mejores periodistas y alguna de la gente más creativa bajo un mismo techo,
en conexión con Internet, combinando la audiencia masiva con el apoyo masivo.
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Creo que este proyecto es la combinación del potencial democratizador de la nueva tecnología. Uno de los
días en que esto se vio con claridad fue el 15 de febrero de 2003, cuando entre 15 y 20 millones de personas alrededor
del mundo se manifestaron contra la guerra en Irak. Sin Internet nunca habría podido verse algo semejante y la idea
que me surgió fue que si al menos una pequeña parte de esa gente aportara una pequeña cantidad de dinero, bastaría
para sostener la cadena; si está dispuesta a marchar, ¿por qué no daría cinco dólares al mes? Es la idea.
¿Se incluirá a la industria mediática como cliente potencial de
The Real News?
La transmisión no es monolítica. En cada país hay rendijas, modos y medios para hacerlo. En Estados
Unidos, por ejemplo, está el canal de satélite LinkTV, con sede en San Francisco. Transmite a 25 millones de hogares,
que constituyen el 25% del mercado y es suficiente incluso para un canal con fines de lucro. Existe porque cuando
los satélites comenzaron, la FCC [Comisión Federal de Comunicaciones] entendió que la comunicación satelital
debía tener un compromiso de interés público y estableció que tenía que destinarse 4.5% del espectro de canales a
contenidos de interés público. LinkTV transmitirá nuestros materiales, por lo que estaremos en 25% del mercado estadounidense.
Y hay otros casos. Mercado por mercado, los media americanos están muy fraccionados. Existen
estaciones radiofónicas de transmisión pública y estaciones públicas que no pertenecen a la cadena PBS, pero asimismo estaciones privadas dirigidas por personas en Nueva York dispuestas a llevar nuestra programación. Hemos tenido reuniones con las grandes compañías de cable, como Time Warner y Comcast; hemos hablado acerca de poner nuestros
programas en la modalidad de video on demand: nosotros se los daríamos gratis y luego usaríamos nuestro poder en Internet para hacer que la gente vaya ahí y vea el programa; al llegar al menú donde funciona video on demand, ellos intentarán venderles la grabación, porque tendrían una fuerte motivación económica, aparte de que no hacerlo sería una
acción política directa.
La coyuntura en Estados Unidos es buena, porque los media y las compañías cableras están a la defensiva, tras
su vulgar actuación apoyando a la Casa Blanca. Ahora, que Bush está cada vez más desprestigiado, las grandes compañías
mediáticas están un poco menos intimidadas por la Casa Blanca y algo preocupadas por lo mal que se vieron en
el pasado. En India, otro lugar en el que vamos a pasar mucho tiempo, porque empezaremos a trabajar allá
paralelamente, tenemos buenos aliados; existen cientos de canales de cable y satélite, y sabemos que algunos tomarán
nuestros programas. Y en Latinoamérica tendremos que avanzar mercado por mercado. Con Telesur [canal satelital
desde Caracas] tal vez podamos hacer un trato con su cargador satelital. Desconozco la situación en México, pero
espero que podamos arreglar algo; estamos pensando en expandir la red con IWT News Nightly, noticiero internacional de una hora de duración y que más temprano que tarde tendremos en español. Pienso, por cierto, que la gente
en Latinoamérica está harta de recibir noticias de la CNN y otras fuentes en inglés.
Estamos convencidos que hay modos de llegar a la televisión en muchos países, en parte porque no estamos posicionando la cadena como de izquierda, sino como de buen periodismo. Después de un rato quizá quieran echarnos, pero eso está bien, porque daría más audiencia a nuestra transmisión en Internet. En fin, creemos que estaremos en Internet y en televisión al mismo tiempo.
Unas veces parece que el infoentretenimiento ha derrotado aun a la democracia, pero otras se evidencian
sus debilidades hasta en términos de mercado.
Sabemos que a cerca de 20% de la población de la mayoría de los países no le gusta lo que está ofreciéndole el infoentretenimiento.
¿De dónde resulta ese porcentaje tan dramático?
Hemos hecho encuestas en Estados Unidos e India que muestran desilusión hacia los noticieros.
Tenemos encuestas en diversos países donde la cifra es a veces más alta, donde 40, 50, 60% afirma desconfiar de la
información de los noticieros televisivos. [] Así, pues, nuestra teoría es que, saliendo nosotros al aire en televisión y
transmitiendo en la red, nuestra audiencia de inicio sería de entre 15 y 20%; es decir, la gente insatisfecha con el infoentretenimiento.
Otro modo de luchar contra el infoentretenimiento es entreteniendo también nosotros. Necesitamos ser
buenos contadores de historias, tenemos que aprender a usar música y gráficos. No hay razón para que nuestras noticias
no sean más entretenidas que las del infoentretenimiento, que además la verdad es que no es tan entretenido; ofrece
las mismas historias una y otra vez; presenta a las mismas celebridades dando vueltas y vueltas. Podemos ganarles
en sustancia y forma, en términos de enganchar y entretener.
La agenda editorial con perspectiva de periodismo ciudadano resulta ser un arma también contra
el infoentretenimiento. ¿Podría ahondar en los temas de esa agenda?
Déjame decir, para comenzar, lo que no establecerá nuestra agenda. En primer lugar, AP y Reuters. En
segundo, el Departamento de Estado. En tercero, los comunicados de prensa de los partidos políticos. Así es que nuestro
punto de partida para las noticias no será la agenda noticiosa de otros. Con grandes historias como la de Irak
nuestra prioridad será: uno, proveer contexto histórico, y dos, reportear las voces que nunca son escuchadas. ¡Hay
tantas historias que nunca fueron cubiertas!
En segunda instancia, algo que nos ayudará a establecer nuestra agenda es que hay excelente periodismo en
la prensa escrita de muchos países y buenos periodistas de investigación. Hay grandes reporteros de prensa escrita
lo mismo en The Hindu [Delhi] o el Mail & Guardian [Johannesburgo], que en The
Guardian [Inglaterra]. Hay ahí una riqueza tremenda que nunca llega a la televisión. Haremos equipo juntando a productores de televisión con algunos de los mejores periodistas de prensa y tomaremos reportajes de investigación de la prensa para traducirlos al lenguaje televisivo. ésta es una fuente inmediata de reportajes y análisis con tremenda riqueza.
Queremos desarrollar, además, el periodismo ciudadano, de manera que logremos una asociación entre profesionales y ese tipo de periodismo. Hay millones de personas que saben gran cantidad de cosas y deseamos ser capaces de acceder a ese conocimiento. El periodismo ciudadano puede ser desde la simple sugerencia de un espectador, hasta lo que captó alguien con su cámara de video. Hay cientos de miles en condiciones de grabar historias, que están en un lugar específico al que ellos tienen acceso, porque el tipo de acceso que puede tenerse en el periodismo ciudadano es mucho mayor del que puede conseguirse de profesionales. En cambio, se necesita la mano del periodismo profesional para obtener profundidad y calidad narrativa. Pretendemos la combinación.
En tercer lugar, tenemos el poder de Internet. Si la gente cree que puede ayudarnos a establecer nuestra
agenda, se involucrará más. Contemplaremos varios sistemas para conseguir que nos comunique el tipo de historias
que quiere ver y vamos a prestarle atención. No será nuestro único principio, porque el periodismo profesional
necesita también sus propios criterios de lo que es importante; sin embargo, queremos balancearlo con gran cantidad
de influencia participativa de los espectadores. Así es como estableceremos nuestra agenda, en lugar de estar esperando
lo que los comunicados de prensa te entregan cada mañana.
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Paul Jay |
Así como las revoluciones determinaron los paradigmas de la modernidad, tal vez las revoluciones mediáticas estén determinando los de la postmodernidad. Con iniciativas como The Real News se rompe de hecho el
monopolio de las élites sobre los media.
Hay momentos en la historia que son parteaguas transformacionales, en donde el surgimiento de una
nueva tecnología tiene hondas implicaciones y forma parte del proceso en el cual la sociedad está lista para moverse
hacia adelante de otro modo. Es el caso de la revolución industrial con la invención de la imprenta. Estoy hablando
del momento en el cual el pensamiento humano da un salto y al mismo tiempo las condiciones de ese salto son
propiciadas por las transformaciones en los modos en que la sociedad produce (desde el telescopio de Galileo, hasta
los descubrimientos de finales del siglo XIX y el auge de las ciencias naturales).
Ahora estamos en este tipo de periodo donde la tecnología de la comunicación es parte de un proceso que
surge justo en el momento en que el imperio dominante está en problemas, igual que las relaciones políticas y sociales.
El nuevo modo en que podríamos vivir juntos tiene su mejor ejemplo, de algún modo, en el potencial de Internet, el
cual está entrando en conflicto con las viejas relaciones de propiedad y con su legislación vigente. Uno de los
mejores ejemplos de ello es el copyright (fundamental en la ley de propiedad), que está colapsándose con la nueva
tecnología. Uno ya no puede defenderlo. Ahora puede ser robada cualquier cosa, puede copiarse cualquier cosa; es un ejemplo
de cómo la tecnología está entrando en colisión con todas las relaciones legales de propiedad.
Eso está pasando también en el nivel político. Incluso en Estados Unidos, súbitamente, la gente que
siempre había controlado el Partido Demócrata, porque eran los principales contribuyentes, ahora está preocupada
porque haya grandes sectores de la población controlándolo a través de pequeños donativos vía Internet, lo cual está
cambiando el paradigma de lo que pasará en dicho partido. Lo mismo sucede en el lado republicano. El poder de
pequeños donantes a través de las iglesias y el de los evangélicos también tiene mucho que ver con la habilidad de
recaudar millones de dólares en pequeños donativos.
Estamos, repito, en un momento histórico nodal, aunque ciertamente no está claro qué dirección tomaremos:
así como podemos entrar en un periodo de nueva Ilustración, podríamos dirigirnos a una fase similar al
Oscurantismo, porque (y esto es lo mas increíble del paradigma actual) a pesar de ser un momento en el que, como nunca,
hay información, conciencia y habilidad para obtener conocimientos, tenemos un aumento en el fanatismo
religioso. ¿Puedes creer que muchos de los distintos poderes que compiten entre sí están peleando con las mismas ideas
del Medioevo?
Nuestro momento es peligroso, pero el potencial para una era política nueva está justo ahí para ser visto. Esto
es parte del énfasis de mi nuevo proyecto televisivo. Podemos ir juntando los hilos que nos permitan ayudar a jalar
esta época en dirección de una nueva Ilustración, y contra ese intento de imponerle a la gente un viejo tipo de ignorancia.