Cine mexicano, uno de los perdedores con el TLC
Víctor Ugalde
A diez años del término de su gestión presidencial, el ex presidente Carlos Salinas de
Gortari1 y su ex secretario de Comercio, Jaime Serra
Puche,2 hablan en defensa del TLC realizando aseveraciones que contradicen lo dicho y
hecho en su gobierno.
Salinas defiende el tratado asignando culpas y responsabilidades de los resultados negativos del mismo a los
gobiernos que lo sucedieron, olvidando que gran parte de los desastres ocasionados son producto de los compromisos
signados por él y aprobados por una Cámara de Senadores de mayoría priista.
Podríamos extendernos en la respuesta citando los resultados negativos en múltiples áreas económicas como la
textil, el calzado, el agro, etcétera, pero necesitaríamos más espacio del que contamos así que ceñiremos nuestra
respuesta a lo obtenido exclusivamente en el campo cinematográfico. Ahí, sus afirmaciones caen por el peso de los hechos, tal
y como se empezó a demostrar en la edición anterior de
etcétera, con la caída de la producción
cinematográfica mexicana, que en tiempos del TLC ha sido de más de 70%.
Salinas sostiene que... "Antes del TLC, México mantenía un déficit comercial con Estados Unidos; a partir del tratado ha obtenido un saldo comercial a su favor" y "No sólo creció el comercio entre los socios del tratado. En el
caso de México, aumentó el comercio en su conjunto. México ha exportado más no sólo a Estados Unidos de
Norteamérica, sino prácticamente a todas las regiones importantes en el mundo".
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Ciudad de ciegos |
Efectivamente, antes del TLC, México tenía un déficit comercial en la balanza de pago cinematográfica de más o
menos 15%, aunque existieron años en que la misma nos resultaba
favorable.
3 A partir de la caída de la producción
nacional se dejaron de exportar las 60 películas anuales que se exhibían en los estados de EU con fuerte presencia
hispano-mexicana, además, se han tenido que importar más cintas estadounidenses y ha aumentado el número de copias
para su exhibición, lo que ha incrementado considerablemente el déficit comercial cinematográfico, valga como ejemplo
que para 1998 ya existía un déficit de más de 120 millones de
dólares
4 y para 2002 el mismo se ahondó y superó 98%
de la balanza, ese año se compraron 247 millones de dólares de material audiovisual estadounidense y sólo se le
vendió uno.
5 ¿Cuáles beneficios? La segunda afirmación se desploma rápidamente pues las ventas a la Unión Europea,
América Latina y otros mercados del mundo que se vienen realizado últimamente son esporádicas, tal y como nos sucede con
los estadounidenses.
Por su parte, Serra Puche afirmó entre otros cosas que... "el consumidor es el gran ganador del tratado". En
materia cinematográfica, ¡no! Aquí el consumidor ha visto reducido el número de opciones para seleccionar la película que
quiere ver. No puede elegir libremente entre las más de cuatro mil películas de largometraje que se producen anualmente
en el mundo y se tiene que resignar a escoger sólo entre las 260 cintas que se le ofrecen al año, de las cuales 63% son
de origen estadounidense. Éstas ocupan semana a semana más de 80% de las dos mil 950 microsalas
existentes6 en el país. A esto agréguenle que los precios de las salas se han incrementado por arriba de los niveles oficiales de inflación
por lo que su costo ha marginado de esta diversión a más de 80% de los mexicanos. En los diez años del tratado, el
promedio de asistencia anual ha sido de 111 millones, mientras que en la década del 84 al 93 los espectadores superaban los
275 millones,6 lo que nos da una caída de asistencia superior a 60% y eso que no tomamos en cuenta el crecimiento de
la población mexicana, que pasó de 70 a más de 100 millones en el periodo reseñado. A pesar de la caída de
los espectadores, en los tiempos del TLC se han incrementado las ganancias de los exhibidores y distribuidores, todos de
gran presencia transnacional, quienes han aumentado sus ingresos de tal forma que nuestro país pasa de ocupar el 15
lugar por concepto de exportación de regalías por consumo de películas estadounidenses en la década de los 80 y
principios de los 90 al nada honroso quinto lugar obtenido en 2003, situación que se repite una y otra vez en otras
industrias nacionales.
Ambos personajes sostienen que "los graves problemas que vive nuestra economía se deben a que no
aprovechamos debidamente lo establecido en el TLC". ¿Qué podríamos aprovechar? Que metimos en el sector servicios
transfronterizos los productos culturales cinematográficos y no realizamos la excepción cultural de nuestro cine, como sí lo hizo
Canadá, que reformó la Ley de Cine en 1992 para dejar esta industria cultural al libre juego de las fuerzas del mercado y
pudiera entrar sin problemas lo pactado en el TLC. Situación que sólo benefició a las grandes corporaciones. ¿Aprovechar
que eliminaron la obligación estatal de garantizar la libertad de expresión cinematográfica mediante diversos apoyos a
la cinematografía?, tal y como lo hacían y hacen nuestros socios comerciales. ¿Aprovechar que se redujo la garantía
de exhibición de nuestro cine hasta desaparecer? ¿A quién quieren engañar? En lo único que sí acertaron es que el
tratado... "se convirtió en un poderoso estímulo a las inversiones en México", esto, en materia de inversión en la construcción
de salas cinematográficas. En los últimos diez años se duplicó el número de cines que operaban en
1994,7 pero estas minisalas que ya superan en número ligeramente a las existentes en la década anterior, no logran ofrecer aún el
número de butacas disponibles que existían anteriormente, además su programación se ha dedicado casi en exclusiva al
cine estadounidense, relegando al cine mexicano a las peores condiciones. Si en los últimos años esta situación ha
mejorado un poco en nuestro beneficio, se debe sobre todo a las presiones ejercidas por parte de la comunidad
cinematográfica desde 1996, acciones que han logrado revertir parte de los errores del régimen de Salinas, y si no se ha obtenido
más se debe a la pérdida de soberanía política, que ahora supedita las leyes nacionales a lo negociado en el tratado.
"Sólo en términos de comercio, las cifras y el tipo de productos que cruzan las fronteras silenciaron a los críticos
y sorprendieron a los partidarios". Evidentemente el ex presidente goza de mala memoria y errores de apreciación, al
respecto hay que ver las notas periodísticas de diciembre de 92, cuando se firmó (17 de diciembre) la intención del
tratado y se reformó la ley de la industria cinematográfica, para que así este ordenamiento estuviera acorde con lo que más
tarde aprobaría el Senado de la República en el mes de noviembre de 93. Reformas económicas y políticas que el
gobierno de Estados Unidos pidió para que el TLC quedara garantizado.
En conclusión, los grandes beneficiarios del TLC han sido las grandes trasnacionales estadounidenses, los grandes
consorcios mexicanos y, claro está, ex funcionarios del sexenio salinista que obtuvieron trabajo en los corporativos de
las empresas beneficiadas por ellos. En relación con el campo cinematográfico, quien se desempeñaba como director del Imcine, Ignacio Durán Loera, se integró casi de inmediato a TV Azteca, la empresa que compró el paquete
de medios. Por su parte, el doctor Serra Puche ha obtenido ingresos como abogado defensor de los intereses de las
transnacionales de cine estadounidense al convertirse en su cabildeador de alto nivel, junto con la ahora senadora
Silvia Hernández, logrando entorpecer el proyecto original de la ley de cine que promovió la comunidad cinematográfica
en 1997. Sus influencias, amistades y conocimientos lograron que el nuevo ordenamiento saliera acotado en perjuicio del cine mexicano. Su mano también se vio cuando a través del despacho SAI Derecho y Economía defendió a las
transnacionales UIP, Columbia Pictures, Warner Bros y Fox Films de México en contra del juicio entablado por prácticas monopólicas
que promovieron los pequeños y medianos exhibidores de cine ante la Comisión Federal de Competencia. Resultado que
tardó más de tres años en emitirse cuando alguna de las querellantes ya habían quebrado y cerrado, hecho preocupante
pues la ley indicaba que tendría que dictaminarse en el término de seis meses. ¿Habrá influido el hecho de que el doctor
Serra nombró al responsable de la CFC?
Notas
1 Proceso, núm. 1418, 4 de enero 2004.
2 Reforma, 5 de enero 2004.
3 Estudios
Cinematográficos, núm. 14.
4 Florence Toussaint,
NAFTA's impact on Mexican audiovisual
industry.
5 Enrique Sánchez, Comerce Departament, Bureau of Economic Analysis, Survey of Currente Bussines 02.
6 Víctor Ugalde,
Presencia dominante del cine
norteamericano (próxima publicación).
7 Víctor Ugalde,
Los efectos del TLCAN en la cultura
cinematográfica
mexicana (próxima publicación).
Víctor Ugalde es guionista, director e investigador cinematográfico.
Correo: vicmanugal@hotmail.com