A. Los medios de comunicación masiva son un poder porque poseen los instrumentos y los mecanismos que les dan la posibilidad de imponerse: que condicionan o pueden condicionar la conducta de otros poderes, organizaciones o individuos con independencia de su voluntad y de su resistencia.
Especialmente, los individuos se encuentran frente a los medios en una situación de desigualdad, en la cual es muy difícil defender sus legítimos derechos.
Los instrumentos que los medios utilizan para ejercer su poder son de carácter ideológico o psíquico. Sólo piénsese en los efectos que tiene sobre una persona, su familia, su trabajo y su círculo social, la publicación de noticias falsas pero que afectan gravemente su prestigio, reputación y honor o aspectos de su vida íntima, completamente legales, y que no deberían trascender de los recintos donde los actos se realizaron.
Los instrumentos que utilizan los medios los definen dentro de la tipología del poder como una clase de poder ideológico, pues a través de la coacción psíquica, del conocimiento o de ambos obtienen que otro poder, el grupo o la persona se comporten de forma determinada.
Mucho y desde hace varias décadas se discuten los alcances y el verdadero peso del poder de los medios de comunicación masiva, de si son omnipotentes o no, y en qué medida son realmente un poder. Al respecto, considero que la conclusión a la que llega Gregory Derville después de diversas reflexiones es acertada: su poder no es ni inexistente ni exorbitante, sino es de carácter variable dependiendo de las circunstancias, de la clase de medios, del público al cual se dirige, etcétera.
La democracia moderna no puede concebirse sin medios de comunicación masiva, libres e independientes que convivan con otros poderes y contribuyan a los pesos y contrapesos que deben existir entre ellos.
El fundamento último de los medios es la libertad de expresión importantísimo derecho humano. En otra ocasión he escrito que "la defensa de la libertad de expresión es un deber de todo ser humano, porque los derechos y las libertades se defienden. Libertad de expresión: ¡sí! Mil veces sí. Un millón de veces sí, pero libertad de expresión con responsabilidad ética y respeto a los otros derechos humanos". Precisamente por ello, porque no deben existir poderes ilimitados y porque una democracia no es concebible si una persona o grupo son irresponsables, es necesario que exista legislación respecto de los medios de comunicación masiva, la cual compatibilice la independencia de éstos y garantice la libertad de expresión con su responsabilidad jurídica y ética y el respeto a los otros derechos humanos.
B. Los medios de comunicación masiva ciertamente no son todo poderosos porque existen otros poderes en la sociedad que luchan por no ser subordinados, porque entre los primeros existe competencia por eso, la pluralidad de medios es indispensable en una democracia y porque la opinión pública no es completamente manipulable en virtud de que entre aquéllos y el público existen otras fuerzas que matizan los productos emitidos por los medios. Además, hay que tener en cuenta que en varios y diversos países, por las exageraciones, amarillismo, distorsiones e incluso falsedades en la información, los medios y los periodistas han perdido credibilidad como también acontece con los políticos.
Sin embargo, la influencia y penetración el verdadero poder de los medios ha ido creciendo en las últimas décadas, primero con la radio, después con la televisión y posteriormente con la Internet y las telecomunicaciones. Así, se pueden señalar diversos aspectos que, desde luego, no son de carácter absoluto, pero que fortalecen a los medios como un verdadero poder:
a) El establecimiento de la agenda del país a lo que se refirieron McCombs y Shaws en virtud de que el público obtiene la mayor parte de su información de aquéllos, los que no prestan igual atención a todos los temas y así van orientando especialmente el interés del público hacia algunos de ellos.
Los medios manifiestan que su única función es otorgar información, pero también muchos de ellos buscan persuadir y manipular. Los medios gozan de especial prestigio mientras el público piensa que sólo están informando y aquél se va deteriorando si el público se percata de que no es así.
No puede desconocerse que entre los medios y el público existe una influencia recíproca sobre sus inquietudes.
b) La espiral del silencio, en la concepción de Elizabeth Noëlle-Neumann, por medio de la cual las ideas dominantes o que llegan a serlo, ya sean ciertas o falsas, son fácilmente sostenibles en los medios sin que exista el peligro de ser marginado. Las opiniones minoritarias se vuelven cautas o, de plano, ignoradas por los medios para expresar sus puntos de vista, con lo cual se priva de elementos de juicio y de análisis a la opinión pública que pudieran ser compartidos por amplios sectores de la misma. "La tendencia a manifestarse en un caso y a guardar silencio en el otro, engendra un proceso en espiral que instaura gradualmente una opinión dominante".
c) La corriente que existe en varios países occidentales para privatizar y para desregular los medios de comunicación masiva, así como el proceso de concentración que se ha venido realizando en diversos países y el surgimiento de nuevas tecnologías, incrementan su "poder".
d) El político necesita de los medios como nunca antes para darse a conocer, para hacer llegar sus mensajes, para crearse y sostener una popularidad y para atenuar lo más posible las críticas sobre él y sus actuaciones. Hoy en día, como bien ha dicho De Virieu, el político debe ser un profesional de la convicción y también simultáneamente un profesional de la comunicación.
e) Es un poder "oculto" en cuanto aparentemente no aparece como tal, como sí es el caso del político; se "oculta" en el derecho humano de la libertad de expresión y cancela las respuestas del público, incluso actualmente muchos medios son reacios al derecho de respuesta por parte de la persona afectada.
f) Las encuestas y estoy decididamente en su favor les permiten estar cuestionando las políticas del gobierno, de los políticos y, en general, de los otros poderes. En correspondencia, los medios luchan y exigen gozar de irresponsabilidad y en diversos países la han obtenido por la carencia de legislación o de jurisprudencia que los regulen. Cada día y ¡qué bueno! existen mayores pesos y contrapesos entre los poderes, pero para muchos medios lo que existe es el libertinaje, el abuso, la irresponsabilidad y el avasallamiento de los derechos humanos.
C. Es común la referencia a los medios de comunicación masiva como un cuarto poder. La expresión es incorrecta pero valiosa en cuanto lo que desea significar.
Es incorrecta porque al hablar de "cuarto poder" se está refiriendo al equivalente del poder político, es decir, a los tres "poderes": Legislativo, Ejecutivo y Jurisdiccional. Los medios no son un poder político sino ideológico, aunque personas
de los medios, tal y como acontece con el poder económico o religioso, apetecen también el político. El caso más relevante al respecto es el del principal propietario de la televisión italiana (Silvio Berlusconi), quien utilizando sus estaciones llegó a ser el primer ministro de Italia. Con mayor frecuencia se contempla a dueños de medios y periodistas en campañas políticas para alcanzar cargos públicos. No hay duda alguna de que el poder llama al poder, que quien ya posee una buena dosis de poder, desea aumentarla, incluso incursionando en campos que no le son propios y lesionan uno de los aspectos más importantes para los profesionales de los medios: la imparcialidad y la objetividad.
La mencionada expresión es valiosa porque da cuenta de una idea muy extendida y se tiene por cierta: los medios de comunicación masiva son un verdadero poder. A esta expresión le acontece lo mismo que a los refranes populares: son el resultado de la experiencia cotidiana durante lapsos prolongados y llegan a formar parte de la sabiduría popular. Es de esta manera que podemos aceptar esa expresión, técnicamente incorrecta pero plena de significado.
La existencia de un gobierno es indispensable para la creación de la norma jurídica que garantice libertad y seguridad al individuo, pero debe ser un gobierno donde existan pesos y contrapesos para impedir la arbitrariedad y la opresión de los propios individuos. Exactamente lo mismo acontece con los medios de comunicación masiva, su existencia es indispensable para estar informados y para el reforzamiento de la democracia, pero deben existir pesos y contrapesos para impedir también la arbitrariedad, porque si no, como en el caso del gobierno, su resultado es también la opresión de los individuos.
En consecuencia, la independencia y libertad de los medios masivos de comunicación es indispensable, así como el respeto a las libertades y derechos humanos de los individuos.
Jorge Carpizo es investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.