Incluir a la prensa en la agenda del siglo XXI
Jose Marques de Melo
Al ingresar en el siglo XXI, Brasil sufre un mal endémico. Su prensa permanece restringida a un grupo minoritario
de la sociedad, excluyendo de la cultura escrita a nuestros grandes contingentes de población. Es reducido el número
de brasileños que son lectores asiduos de libros, revistas o periódicos, cuando se les compara con estadounidenses,
canadienses, ingleses, franceses, argentinos o chilenos.
Tiene una característica muy singular la crisis nacional de lectura de periódicos: el aumento de los tirajes diarios
se muestra absolutamente desacompasado con el ritmo del incremento demográfico.
Fortalecer la prensa
 |
Foto: Newsweek |
En la década de los 50 se tiraba un volumen diario de 5.7 millones de ejemplares de periódicos para una
población de 52 millones de habitantes. En el año 2000 el tiraje diario es de 7.8 millones de periódicos para una población
estimada de más de 170 millones de personas.
La población brasileña creció más de 300%, mientras que el tiraje diario de periódicos aumentó apenas 40% en
la última mitad del siglo XX.
Lo más grave de esa confrontación estadística es que durante el mismo periodo creció la escolarización en todo el
país, reduciéndose la tasa de analfabetismo. Paralelamente, aumentó la renta nacional, robusteciéndose la capacidad
adquisitiva de las clases medias de la población. Frente a ese triste panorama, la Red Alfredo de Carvalho propuso
convertir al siglo XXI en el siglo de la prensa brasileña, contribuyendo al fortalecimiento de la democracia ciudadana. Su
premisa es que el proceso civilizatorio se funda en la capacidad de abstracción intelectual de los componentes de
cualquier sociedad humana.
Utopía civilizatoria
La Red Alfredo de Carvalho fue constituida formalmente en una reunión efectuada en la sede de la Asociación
Brasileña de Prensa (ABI), en la ciudad del Río de Janeiro, el 5 de abril pasado. El anfitrión del encuentro, el periodista
Fernando Segismundo, refirió algunas historias emblemáticas; afirmó que la utopía allí esbozada tenía semejanza con el sueño
que, hace un siglo, impulsara Gustavo de Lacerda, con el cual sentó las bases de la Asociación Periodística del país.
En 1908 nadie creía que fuese posible transformar el oficio noticioso en una profesión jurídicamente reconocida
y socialmente legitimada. En 2001, recordaba el actual presidente de la ABI, algunos dudaron de la posibilidad de
recuperar el tiempo perdido, transformando a la prensa en palanca civilizatoria, cuando ya se proclama incluso su muerte
tecnológica.
Estrategias
Si la aspiración estratégica de la Red Alfredo de Carvalho es crear condiciones para ampliar el alcance de la
prensa brasileña, democratizándola nacionalmente, las metas iniciales de sus miembros son bastante modestas. Se
pretende retomar el trabajo, realizado al inicio del siglo XX, por el historiador pernambucano Alfredo de Carvalho, bajo los auspicios del Intituto Histórico y Geográfico Brasileño (IHGB). Una obra suya fue la primera investigación integrada sobre la
prensa brasileña.
En verdad, se constituyó en artífice del inventario documental que preparó el terreno para la aventura
historiográfica reservada a los jóvenes investigadores de los medios impresos. Fue basándose en esa sistematización de las fuentes
de la moderna historia nacional que la historiadora Esther Bertoletti emprendió, en el último cuarto del siglo XX, el
ambicioso programa de microfilmar los periódicos brasileños. Es labor que aún está por completarse con la creación de la
hemeroteca nacional. Ese proyecto se destina a retirar las colecciones de periódicos y revistas de los estantes de la
Biblioteca Nacional, intensificando su uso por parte de la comunidad académica. Solamente así será posible preservar la
memoria de aquellos que construyeron la opinión pública y fortalecieron la democracia participativa en Brasil.
Investigación nacional
La plataforma de acción de la Red Alfredo de Carvalho incluye, como meta prioritaria, la actualización del
inventario de la prensa brasileña. Se busca completar las lagunas dejadas por el equipo de 1908, además de hacerlo avanzar
hasta el año 2008. Más que eso, se pretende realizar la interpretación de los datos acumulados, construyendo
indicadores capaces de demarcar el trabajo de los historiadores y de los científicos de la comunicación. Esa tarea inicial la
asumirá un equipo multiuniversitario, encabezado por el Núcleo de Periodismo de la Sociedad Brasileña de Estudios
Interdisciplinarios de Comunicación (Intercom). También están siendo convocadas las otras dos asociaciones académicas del
campo comunicacional brasileño: la Asociación Brasileña de Escuelas de Comunicación Social (Abecom) y la Asociación
Nacional de Programas de Postgrado en Comunicación (Compos). Esa investigación deberá concluirse en 2008, esperando
cubrir todo el territorio nacional. Los planos y análisis tomarán a la ciudad como espacio referencial, buscando, en la fase
más avanzada, tejer las redes de las conexiones regionales, identificando también aquellos rasgos nacionalmente hegemónicos.
La metodología científica que será adoptada por los grupos establecidos en los diferentes espacios urbanos está
siendo construida y dirigida en Río de Janeiro, bajo la responsabilidad de los periodistashistoriadores Marialva Barbosa
(UFF) y Marco Morel (UERJ).
Agenda 2001
En la tentativa de conquistar nuevas adhesiones académicas y conseguir apoyos institucionales duraderos, la
Red Alfredo de Carvalho programó un calendario de eventos para el año 2001. Su intención explícita es la de transformar
la empresa en tema permanente de la agenda mediática, dando a conocer las acciones desarrolladas por los
investigadores académicos.
Ese maratón cultural se inició en el periodo del 25 al 27 de abril con la realización de un ciclo de conferencias
en Salvador, la primera capital brasileña, para celebrar los 190 años de la primera tipografía de Bahía. Esa misma
temática volverá a ser objeto de debate durante la 51 Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia
(SBPC), prevista para julio de este año en la capital bahiana, bajo la coordinación del editorhistoriador Luis Guilherme
Pontes Tavares.
Pieza clave en la tarea del rescate de la memoria mediática nacional, la revista
Imprensa está programando
junto con la ABI el lanzamiento durante este año de dos CD-Room. Estos reunirán la colección completa de los
pimeros periódicos brasileños lanzados en 1908:
O Correio Braziliense, dirigido por Hipólito Da Costa, y la
Gazeta do Río de Janeiro, cuyo editor pionero fue el fraile Tibúrcio José da Rocha.
Amén de ello, el editor Sinval Itacarambi Leâo planea editar una antología con el título de
Memoria de la Prensa: 200 años de Comunicación Brasileña,
1808-2008. Se trata de una colección de los encartes que la revista
Imprensa publica, desde junio del año 2000, conteniendo las biografías de los protagonistas principales del periodismo brasileño:
editores, reporteros, inventores, empresarios y publicistas.