Fernando Mejía Barquera
José López Portillo pasó al registro anecdótico de los medios por una frase pronunciada en junio de 1982
para justificar el retiro de publicidad gubernamental a tres revistas que lo habían criticado
(Proceso, Crítica
Política y Dí): "Te pago para que me pegues. Pues no, señores". Sin embargo, sus decisiones relacionadas con los
medios exceden esa anécdota de tufo autoritario; muchas de ellas abrieron procesos tecnológicos, económicos o
políticos vinculados con la comunicación que hoy siguen vigentes.
Doña Margarita y el nepotismo
Gran parte de la estructura administrativa que aún existe en la Secretaría de Gobernación fue creada en
la época de JLP. Por ejemplo, en ese régimen se constituyó la Dirección General de Radio, Televisión y
Cinematografía, que en aquella época tuvo, además, la función de cuidar la imagen del Presidente a través de una
oficina llamada de "Divulgación Presidencial" cuya responsabilidad era "distribuir la información generada por
las actividades presidenciales en la nación y en el extranjero; y vigilar que la difusión de las actividades
presidenciales a través de los medios de comunicación sea la adecuada". Tan delicadas eran para López Portillo las tareas
de vigilar el comportamiento de los medios y de cuidar la imagen presidencial que hizo recaer ambas en la
que, aparentemente, es la única persona que le mereció confianza plena: su hermana, doña Margarita a quien
nombró directora de RTC. Hoy es posible pensar que otra de las frases célebres del ex presidente, la que se refiere
al "orgullo de mi nepotismo" no debió aplicarse a José Ramón, su hijo, sino a doña Margarita, sin duda la
pariente que más influyó en él.
Partidos en radio y TV
En el marco de la "reforma política", concebida y aplicada por Jesús Reyes Heroles, el régimen de López
Portillo realizó, en el ámbito de la comunicación, dos reformas trascendentales a la Constitución. Una al artículo
sexto mediante la cual se creó la garantía del "derecho a la información", proceso que, por presiones dentro y
fuera del aparato gubernamental, no pudo avanzar más allá de su inclusión en el texto constitucional y nunca se
concretó en una ley reglamentaria. La otra, que sí tuvo y tiene aplicación, fue la del artículo 41 que estableció
como prerrogativa para los partidos políticos el "acceso permanente a la radio y la televisión, sin restringirlo a
los periodos electorales". De esa forma, partidos como el Comunista Mexicano, tuvieron, por primera vez,
acceso legal a los medios electrónicos.
El Imer
El origen del Imer no debe buscarse en el régimen de Miguel de la Madrid, cuando se estableció
formalmente, sino en el de José López Portillo, cuando el gobierno adquirió las emisoras sobre las que se basaría la
construcción de esa entidad. En 1978, tres importantes radiodifusoras que pertenecían al grupo Radio Fórmula pasaron a
ser propiedad del Estado como pago por adeudos fiscales y servicios de telecomunicaciones que esa empresa
tenía con el gobierno: XEB, XERPM y XEMP. En febrero de 1979, las emisoras fueron asignadas a la Secretaría
de Gobernación en donde asumieron el nombre de Grupo RTC. El gobierno lopezportillista avanzaba en uno de
sus objetivos: constituir un sector estatal de radio y televisión fuerte.
Satélites y escándalos
El inicio de las transmisiones "domésticas" vía satélite debe buscarse en el gobierno de López Portillo. En
1981, el gobierno rentó tres traspondedores del satélite Intelsat IV-AF7 para iniciar la era de la comunicación
satelital en el país. Luego, técnicos de la SCT diseñaron el proyecto Ilhuicahua, cuyo objetivo era la puesta en órbita
de satélites mexicanos, obra que se concluyó hasta 1985 con el lanzamiento de los satélites
Morelos.
Muchas otros, algunos ensombrecidos por el escándalo, fueron los sucesos vinculados con los medios
durante el gobierno de JLP. Por supuesto, se recuerda el desastre financiero y administrativo que vivió el entonces
estatal Canal 13, el cual vio pasar durante el sexenio a nueve directores, de Abel Quezada a Claudio Farías, incluida
doña Margarita, quien sólo duró dos días en el cargo, pues alguien le avisó que no podía ser directora de RTC y del
13 al mismo tiempo.
También se recuerda la autorización para que Televisa contara con 95 concesiones más de televisión,
anunciada el 30 de noviembre de 1982, a unas horas de que López Portillo dejara la Presidencia, y que derivó en
sospechas de corrupción.
Hasta el día de su muerte, López Portillo mantuvo relación con los medios, aunque ya no como "tomador
de decisiones" de las políticas gubernamentales en materia de comunicación, sino como atractivo para el
periodismo amarillista.