Julio Chávez Sánchez
En su breve historia, El Independiente ha llamado más la atención por ciertos escándalos que por su oferta periodística. Primero fue la exposición en otros medios de posibles negocios dudosos de su presidente Carlos Ahumada Kurtz con el gobierno del Distrito Federal y, luego, el conocido
affaire de los equipos de primera división "A" que disputaban su ascenso, uno de ellos, el León, propiedad de Ahumada. El más reciente episodio (hasta el cierre de la edición) sí tuvo que ver con su contenido editorial.
Los ecos de un despido
El sábado 6 de septiembre
El Independiente informa que, "con el respaldo pleno y decidido del Consejo
Editorial, Carlos Ahumada Kurtz ha tomado enérgicas medidas". Ese poco claro lenguaje significó que el dibujante
Héctor de la Garza, mejor conocido como "Eko", había sido despedido por un cartón que publicó el 4 de ese mes.
De cualquier modo, esa muy cuestionable decisión fue tardía porque aquella no había sido la primera vez que
Eko insultaba de manera tan vulgar y soez al Presidente y su familia; lo hizo desde las últimas semanas de agosto
hasta aquella repentina (y por eso inexplicable) decisión de los directivos del diario. Aquí no reseñamos esos
cartones porque sólo fueron groseras invectivas las que motivaron al dibujante y de las que, entonces, los directivos de
El Independiente no dijeron nada. Algo pasó, y no sabemos qué, para que reaccionaran como lo hicieron.
Tiempos de confusión
En su primer editorial, El
Independiente afirmó: "Vivimos tiempos de confusión donde enfrentamos los
cambios con gritos y el debate se reduce a los ajustes de saldos individuales. De antemano expresamos su rechazo
y apostamos por la creación de una arena de civilidad política donde se puedan dirimir los asuntos públicos".
También ese 3 de junio sostuvo: "En un país donde las reglas son la excepción, el diario cuenta desde su nacimiento con
cuatro herramientas éticas. Un Código de Ética que establece la frontera para el quehacer profesional y otro Código
de Prácticas de lo Público y lo Privado, el cual fija que la vida privada termina en el momento en que su acción
modifica o afecta el entorno social". Luego subrayó: "la existencia de una Contraloría Editorial tiene como finalidad
sostener la calidad del periódico y alertar sobre deficiencias, así como observar que se mantengan en vigor los códigos
de Ética y Prácticas de lo Público y lo Privado".
Pero los editores no estuvieron a la altura de la apuesta que dijeron tener. Olvidaron que el ejercicio
periodístico, en todas sus áreas, exige responsabilidad, compromisos y deberes, que de acuerdo con la mayoría de los
códigos deontológicos en el mundo y en una de sus vertientes, los medios deben estar permanente e
invariablemente obligados a respetar la privacía de los individuos y, naturalmente, a no insultar.
Enmienda y censura
El cartón de "Eko" motivó una tardía reacción de los órganos de control, de los directivos y de los editores de
este rotativo. En sendos editoriales del 5 y 6 de septiembre
El Independiente reconoció esos excesos; en el primero
dice que "por una falla en el control de calidad, nuestro diario publicó un trabajo periodístico en la página 2 de la
edición del miércoles 3 de septiembre cuyo contenido afecta la imagen personal de la primera dama de este país" (el
cartón de referencia se publicó el jueves 4). Además asienta: "El insulto no forma parte de las herramientas disponibles
del periodismo para contar una historia. No le ofrece al lector ninguna información, ni enriquece el ejercicio de
la profesión; es inútil, desgastante y vulnera la integridad periodística. Hemos cometido un exceso y ofrecemos
una disculpa a Marta Sahagún y, al mismo tiempo, a nuestros lectores". En la misma edición, "Eko" también se disculpa.
Un día después,
El Independiente afirma: "Un acto alejado de la labor periodística y que expone a una
persona sin razón alguna, ha lastimado profundamente a los trabajadores de
El Independiente, al colocarnos en un
escenario muy distinto al que acostumbramos pisar, minando nuestros principios éticos y profesionales. Por eso, su
presidente Carlos Ahumada Kurtz, con el respaldo pleno y decidido del Consejo Editorial, ha tomado enérgicas
medidas". Después reitera el reconocimiento de que cometió errores y, en tal sentido, subraya que los miembros de ese
diario "tienen como premisa la autocrítica y la toma de posiciones ante las acciones indebidas de sus miembros".
El editorial finaliza: "Estamos revisando nuestros sistemas de control de calidad de contenido y hemos
tomado medidas disciplinarias para garantizar que no se vuelvan a cometer fallas. En el trabajo periodístico hay que
luchar a diario por la libertad. En ocasiones esa batalla tiene costos que, aunque dolorosos, tenemos que pagar con el
fin de atravesar pronto este episodio que ha lastimado hondo".
El Independiente no informa cuáles fueron las medidas que tomaron. Sin embargo, y más allá de ese críptico y vergonzante fraseo de medidas disciplinarias, quedó claro que "Eko" fue despedido (el sábado 6 de septiembre apareció en el suplemento cultural Posdata su último cartón en ese medio). La pregunta es: ¿por qué a los directivos de ese diario no les resultó suficiente el ofrecimiento de disculpas que expresó el cartonista?