Julio Chávez Sánchez
El sábado 9 de agosto, en la que parecía una reunión de oficio de la plana mayor del PRD, Rosario Robles
notificó su renuncia al cargo como presidenta del CEN. Eso fue un día después de que
La Jornada publicara una nota donde reseñó los adeudos del sol azteca según una información de la comisión de fiscalización de ese partido, de la
que forma parte, entre otros, Ricardo García Sainz, presidente del Consejo de Administración de Demos, la empresa
que imprime ese periódico. El sábado 9, también
Reforma publicó al respecto en ocho columnas: "Ahogan deudas
al PRD", donde el reportero Alberto Aguirre afirma que "el PRD debe 654 millones de pesos y no cuenta con
fondos para pagar a sus acreedores". Además, la columna "Templo Mayor", firmada con el seudonimo F.
Bartolomé, anticipaba el desenlace: "Así que en el consejo perredista pedirán la renuncia de Rosario pero cuentan que ella
trae otra jugada: renunciar de manera irrevocable antes de que se lo pidan".
El día después
La renuncia fue recogida por todos los diarios; la mayoría lo destacó en su titular principal, salvo
El Heraldo de México y La
Jornada, que dieron relieve en sus ocho columnas al nuevo
happening zapatista de esos días.
Del segundo no sorprende, pues su expectativa editorial está dividida entre el EZLN y la corriente cardenista del
PRD y esta vez se inclinó hacia el zapatismo; dejó sólo en el sumario la decisión de Rosario Robles.
Unas semanas antes de las elecciones del 6 de julio, la entonces presidenta del PRD comentó en varias
entrevistas que si su partido no alcanzaba el 20% de los votos dejaría el cargo (lo que provocó varias recriminaciones de
algunos de sus correligionarios, entre otros, nada menos que de Cuauhtémoc Cárdenas). Sin embargo, luego de
esos comicios, los principales líderes perredistas desestimaron ese desplante y afirmaron que fue dicho al "calor de
la campaña", por lo que el fantasma de la dimisión se fue evaporando.
En aquella sorpresiva alocución del 9 de agosto, Rosario Robles justificó su renuncia al aducir que era
"por coherencia porque ése es el compromiso que establecí durante la campaña de no alcanzar nuestras metas".
Al parecer, sin embargo, eso no fue el motivo principal. En ese discurso Robles asienta: "En los últimos días se
ha hablado de unidad y de cierre de filas mientras que por debajo del agua se emprende de manera premeditada
una guerra sucia para desprestigiar y socavar nuestra presencia en la presidencia nacional para colocarnos una
camisa de fuerza. Se ha insinuado un manejo indebido de los recursos del partido, se ha sustituido el debate por la
filtración interesada y se pretende desconocer lo alcanzado, no con el afán de superar nuestras deficiencias, sino de impedir que la visión patrimonialista que tanto daño le ha hecho al PRD sea erradicada de nuestras filas".
Con la ya célebre frase del "fuego amigo", sentenció: "Con dolo y mala fe se ha filtrado a la prensa que
nuestro partido debe más de 600 millones de pesos. Nada más falso. Se habla de un informe de la Comisión de
Fiscalización que es inexistente...".
¿A qué insinuaciones y filtraciones se refería la ex dirigente perredista? El viernes 8, en páginas interiores,
La Jornada publicó una nota de Renato Dávalos y Roberto Garduño titulada "Rebasa $354 millones deuda del
PRD con las televisoras". Los reporteros afirman que la deuda del PRD para financiar la campaña electoral "ascendió
a 354 millones de pesos, informaron fuentes del Comité Ejecutivo Nacional perredista". Tras describir otros
adeudos, el reporte señala que "las notas elaboradas por la Comisión de Fiscalización de los Gastos Electorales, integrada
por Ifigenia Martínez, Carlos Payán y Ricardo García Sainz, revelaron que el monto global de la deuda
perredista sobrepasa los 654 millones de pesos". Las fuentes y el origen del informe no se aclaran.
Blanche Petrich, en su crónica de la reunión perredista donde se dio a conocer la renuncia de Robles, escribe
que según el secretario de Asuntos Electorales Juan N. Guerra, "Rosario se había puesto la soga al cuello al
prometer que abandonaría la presidencia del PRD si el partido no superaba el 20 por ciento en la elección del 6 de julio. Y
logró zafarse de ese compromiso. Pero pronto apareció un bache aún mayor, un informe todavía parcial e
inconcluso respecto al sobrejercicio presupuestal durante su gestión, con una deuda que, se presume, podría superar los
600 millones de pesos. No es, todavía, el informe final y redondeado del Órgano de Fiscalización que preside
Ricardo García Sainz.
"Y Guerra acusó: 'El que filtró esa información es un cobarde'."
La Jornada no menciona que fue precisamente ese diario uno de los que publicó la famosa filtración,
mientras que Reforma sí lo hizo y, además, le dio seguimiento al asunto.
Rumorología
En los días siguientes a la renuncia de Robles las columnas que, sin firma, se dedican a propagar rumores o
publicar las "grandes revelaciones" tuvieron pasto de sobra: el 10 de agosto F. Bartolomé en
Reforma ya señalaba interesados en la dimisión de Robles: "Por lo pronto, el que no cabía de gusto ayer era Raúl Álvarez Garín que
celebró su cumpleaños con el regalote de la renuncia, ya que fue de los principales impulsores de la renuncia". O la
columna "Trascendió" de
Milenio, que el 16 de agosto sostuvo: "en el PRD comentan que Robles equivocó la
estrategia, destapó demasiado rápido sus cartas y minimizó el poder que aún tiene Cuauhtémoc dentro y fuera del partido,
a pesar del golpeteo en su contra de los grupos de Amalia García y Jesús Ortega, que lo quieren jubilar". Pepe Grillo en Crónica también enfila especulaciones: "Lo que llevó a la renuncia de Robles no fueron los resultados de
las elecciones ni el endeudamiento del partido a su cargo. Su renuncia de debió, más que nada, a que no soportó
que gente amiga suya pusiera a circular chismes y rumores sobre su forma de vida". En esos días, además, leímos
las más variadas, y contrastantes entre sí, especulaciones sobre quién o quiénes habrían estado detrás de la renuncia.