Pondrá orden en el mercado de telecomunicaciones
Javier Corral Jurado
En los próximos meses, la industria de las telecomunicaciones en México contará con un nuevo marco regulatorio
que, integralmente, modificará la ley que data de 1995.
Es probable que para cuando usted esté leyendo este artículo, ya se haya introducido la iniciativa de nueva ley en
la Cámara de Senadores, y se inicie formalmente el proceso de su discusión y aprobación, previsto todo ello para el
mes de mayo y principios de junio.
La iniciativa es fruto de un esfuerzo sin precedentes en el Congreso mexicano, a partir de un mecanismo
parlamentario que desde hace un año y medio puso en marcha una conferencia entre cámaras que reunió paritariamente a
senadores y diputados del PAN, PRI y PRD.
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Foto: René Mayoral Zuloaga |
Conscientes de que la materia entraña intereses multimillonarios que cruzan con su generosidad a
prácticamente todos los partidos, los legisladores optaron por un proceso único en su tipo, en cuanto a transparencia,
imparcialidad y rigor profesional y abrió una amplia consulta en la cual participaron los operadores del mercado, instituciones
académicas, colegios y asociaciones profesionales, gobiernos y congresos de los estados, así como un buen número
de investigadores y expertos en la materia.
Era fundamental resguardar el trabajo legislativo de las presiones y las medidas de cooptación con las que unos
cuantos imponen a veces su voluntad sobre los intereses de toda una nación o, por lo menos, dejarlas al descubierto por el
propio método.
No hemos estado exentos de esas presiones groseras, y nuevamente sometidos a la desinformación que propalan
las plumas pagadas de los hombres que tienen dinero en este sector. De hecho, ya está en marcha una campaña
de manipulación que repite verdades a medias y mentiras completas.
El proyecto ha colocado al usuario como el objetivo central a beneficiar, pues es el que paga al final de cuentas
las insuficiencias del mercado y la falta de reglas claras que promuevan la competencia, y el que fondea a través de
las elevadísimas tarifas de los servicios las inversiones que presumen algunos de los actuales operadores.
Con mucho, la iniciativa mejora a la actual ley. Aún faltan muchas cosas para que se coloque entre los
ordenamientos de vanguardia, pero no hay duda que de aprobarse entraremos a la decencia en el mundo democrático, en el
proceso de apertura y competencia económicas, en la evolución tecnológica.
Viene a poner orden en un mercado que a lo largo de los últimos años se la pasó en litigios judiciales, cerca de
500 amparos.
Elimina lagunas y ambigüedades de la ley, integra un conjunto de definiciones técnicas muy importantes, crea
nuevos capítulos en materia de interconexión, cobertura social, dominancia, derechos de los usuarios, y un amplio capítulo
de un nuevo órgano regulador, más independiente.