Francisco Báez Rodríguez
Hace diez años, la empresa Televisión Azteca, operada por un fideicomiso y a la que se le habían transferido los activos útiles de la antigua Imevisión, fue adjudicada, por el método de subasta, al grupo Televisora del Centro, encabezado por Ricardo Salinas Pliego.
Durante esta década, Televisión Azteca ha desarrollado una personalidad propia y ha crecido en auditorio
y anunciantes, pero sigue a la zaga de Televisa. Ha tenido triunfos, pero pocas veces los ha consolidado. Ha
estado en medio de muchos, muchísimos pleitos: ha ganado la mayoría, pero a costa de su imagen.
Lejos estamos de los tiempos de "Mitele" y "Tuvisión", con los que el grupo dirigido por Salinas pretendía
dar la batalla al Canal de las Estrellas y a Canal 5, respectivamente. Lejos, también, de la salida del grupo Saba del
área de control de la televisora. Muy lejos, porque nunca estuvimos cerca, de los tímidos intentos por hacer una
televisión diferente, aunque siguiera siendo comercial.
¿Cuáles son los hitos en esta década de TV Azteca?
Hechos. Haber encontrado un conductor idóneo para el noticiero nocturno. Javier Alatorre tiene
presencia, cachondea con la cámara. También tiene un criterio lo suficientemente flexible como para no tenerlo.
Hechos le ha dado continuidad de largo plazo a la pantalla de Azteca.
Ventaneando. El programa de chismes de la farándula conducido por Paty Chapoy la convirtió en un
personaje muy influyente en el mundo de los espectáculos. Con un estilo periodístico ajeno a los códigos de ética, metió
a Azteca de lleno en la boca de los consumidores masivos y, por lo tanto, en la mente de los publicistas. Una serie
de programas inducidos (
En el ojo del
huracán,
Con un nudo en la
garganta) completan un ciclo que amarra a este público.
Nada personal y Mirada de
mujer. Las telenovelas de Argos, aunque no siempre han sido tan exitosas como
las aquí citadas, han cambiado definitivamente la concepción de ese género en nuestro país. Siempre hay
concesiones a la moral común, pero eso es para que la polémica sea
light y el anunciante sea fiel.
La academia. La combinación de concurso musical,
reality show y sentimentalismo ramplón se convirtió en
un exitazo, que desnudó la falta de cambios en la programación dominical de Televisa. Se ha ordeñado hasta
el cansancio. Parece que, por ahora, ya cumplió su ciclo.
Monarcas Morelia. Tras una incursión fallida en búsqueda de un lugar en la FMF, a través del Veracruz,
los directivos de Azteca lograron no sólo tener voz en un Consejo que mangoneaba Televisa, sino también hacer
un equipo interesante y competitivo (aunque la combinación "eléktrika" de los colores de la playera sea un
atentado a la vista). Deportes, que venía fuerte desde tiempos inmemoriales, siguió siendo uno de los bastiones de Azteca.
El enfriamiento y alejamiento o ruptura con algunos de quienes habían tenido éxito en la televisora del
Ajusco cuando era pública: Javier Solórzano, Carmen Aristegui, Víctor Trujillo, Andrés Bustamante.
El asesinato de Paco Stanley. Un crimen terrible y una reacción desmesurada de la televisora.
Declaraciones desafortunadas y peligrosas por decir lo menos de Salinas Pliego y una venganza infame de parte de un
procurador capitalino lleno de rencor político. Un juego en el que todos perdieron.
El Chiquihuitazo. La toma de la justicia en propia mano por parte de un grupo un poco el llevar a la práctica
las declaraciones de tres años atrásy la utilización del poder mediático para justificar un acto ilegal.