Proyecta a Brasil en el escenario mundial
Jose Marques de Melo
Los estudios comunicacionales brasileños registraron avances precoces durante la primera mitad del siglo XX,
mucho antes de las iniciativas de Luiz Beltrâo, el pionero de las ciencias de la comunicación en el país. No obstante, la
existencia de un campo específico en la academia, institucionalmente legitimado y públicamente reconocido, es fenómeno
peculiar del último cuarto de siglo. Para su configuración fue decisivo el trabajo realizado por la Sociedad Brasileña de
Estudios Interdisciplinarios de Comunicación (Intercom).
Al conmemorar sus bodas de plata en Salvador, Bahía, este mes de septiembre durante el XXV Congreso
Brasileño de Ciencias de la Comunicación, la Intercom hizo justicia al papel histórico que asumió en la organización y
fortalecimiento de la comunidad nacional en esa área del saber.
Años nefastos
Fundada el 12 de diciembre de 1977, la Intercom comenzó a ser construida poco antes. La ciudad de Sao Paulo
abría sus puertas, en julio de aquel año, al encuentro de nuestra comunidad científica, encabezada por la Sociedad
Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC). Esa entidad figuraba entonces en el rango de las instituciones nacionales mal
vistas por la dictadura militar. Su reunión anual, patrocinada por la universidad pública de Fortaleza, fue cancelada por
presión de los órganos de seguridad del gobierno federal.
Entonces entró en escena el cardenal Paulo Evaristo Arns, gran canciller de la Pontificia Universidad Católica de
Sao Paulo que con valor y osadía, abrió las vetustas puertas de la PUC Paulista a la comunidad científica brasileña.
Aquel suceso hizo historia. Estimuló e hizo emerger comunidades particulares, representativas de los nuevos
campos del conocimiento. Algunas de ellas, situadas en el terreno de las humanidades, eran menospreciadas, desdeñadas
o rechazadas por las áreas académicas tradicionales.
Sintiéndose debilitados y amenazados por los gobernantes en turno, los líderes de los campos hegemónicos
bajaron la guardia y admitieron la participación de las ciencias emergentes. A fin de cuentas, ellos poseían capacidad
de movilización, sensibilizando a los medios para respaldar la lucha por preservar la libertad de enseñanza e
investigación en el país.
Tentativas frustradas
La coyuntura se mostraba poco favorable a las sociedades civiles, aglutinadoras de parcelas expresivas de la
intelectualidad nacional. Dos tentativas de unificación de los estudiosos de los fenómenos comunicacionales se habían ya frustrado
en nuestro país.
El intento preliminar de Luiz Beltrâo, al reunir en 1963, en la ciudad de Recife, a los jóvenes investigadores del
área en torno al Instituto de las Ciencias de la Información (Icinform), fue abortado por el golpe militar de 1964. Ni el
apoyo institucional de la Universidad Católica de Pernambuco ni las manifestaciones de apoyo recibidas por científicos
consagrados, como Gilberto Freyre, fueron suficientes para hacer avanzar su proyecto fundacional.
También fue imposibilitada la Asociación Brasileña de Enseñanza e Investigación en Comunicación (Abepec),
fundada en Sao Paulo, en 1972. A pesar de los congresos nacionales realizados en años subsecuentes en Belo Horizonte,
Fortaleza, Caxias do Sul, Sao Luis do Maranhâo y Río de Janeiro, esa entidad fracasó. Su disolución reflejó la dificultad de
los liderazgos pasajeros del área para construir un espacio democrático y tolerante, donde todas las corrientes de
pensamiento tuviesen voz y voto.
Compromisos emblemáticos
Al ser creada en 1977, la Intercom asumió un compromiso explícito con el pluralismo teórico, la diversidad
metodológica y la libertad de expresión. Personas provenientes de diferentes áreas académicas se comprometieron a practicar
la interdisciplinariedad, convirtiendo los procesos comunicacionales en focos privilegiados de la investigación.
Su meta era constituir un
corpus de conocimientos orientado a respaldar la formación de profesionales de los
medios en cursos superiores mantenidos por las universidades de todo el país. Además de eso, la Intercom mostraba
otras características. Una de ellas ha sido el internacionalismo académico. Para el cual, la institución viene ejerciendo un
diálogo permanente con otras de sus congéneres que actúan en el escenario mundial, particularmente la International
Association for Media and Communication Research (IAMCR) y la International Federation of Communication Associations (IFCA).
La otra es, sin duda, la cooperación profesional. En ese sentido, la sociedad mantiene efectiva interlocución con
las asociaciones de quienes practican los oficios mediáticos (periodistas, publicistas, relaciones públicas,
radiodifusores, cineastas, productores de televisión, etcétera) y con las corporaciones de empresarios de ese ramo industrial,
comercial o prestador de servicios.
Para cumplir sus metas, los fundadores de la Intercom definieron estrategias de acción implementadas por medio
de varios mecanismos hasta hoy conservados.
Congresos nacionales
Los encuentros anuales de los socios estimulan la crítica colectiva a los trabajos de investigación realizados en
las universidades, empresas o movimientos sociales.
Originalmente denominados "Ciclos de estudios", tales reuniones asumieron, poco a poco, la dimensión de
"congresos", agregando múltiples eventos. En ellos se procuró, justamente, garantizar espacios apropiados para la expresión de
las diferentes corrientes de pensamiento, líneas de investigación y grupos de reflexión.
Su credibilidad académica ha sido testimoniada y confirmada por el apoyo constante que la Intercom viene
recibiendo de las agencias nacionales de fomento científico, tales como el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y
Tecnológico (CNPq); la Fundación Nacional para el Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (CAPES), y la
Financiadora Nacional de Estudios y Proyectos (FINEP). También ha sido importante el financiamiento surgido de las
fundaciones estatales de apoyo a la investigación, como es el caso de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao
Paulo (Fapesp).
La memoria de tales coloquios intelectuales fue rescatada, en la primera década, exclusivamente a través de
libros. Después se preservó por medio de discos compactos, que facilitan el almacenamiento del gran volumen de
datos procesados durante la primera semana de septiembre de cada año, en diferentes campus universitarios.
La presencia de invitados internacionales y de personalidades del gremio garantizan en esos congresos la
preservación de la identidad institucional, fomentando conexiones tanto globales como a nivel local.