Dos consejos en la radiodifusión
Fernando Mejía Barquera
Tras un año de permanecer en el cuadrante sin notarse mucho, el programa
Fox en vivo, Fox contigo que se
difunde los sábados al mediodía a través de las estaciones encabezadas por Radio Acir (1260 kilohertz) logró colocarse
repentinamente en el centro de la atención pública el 3 de febrero.
Ese día el Presidente debutó como conductor radiofónico, luego de que durante los 12 meses anteriores, a partir
de enero de 2000 cuando inició la serie, otras personas habían desempeñado tal función. "Hombre mediático", como
se le ha definido, probablemente con miles de "horas micrófono" acumuladas, Vicente Fox no tuvo ningún problema
para desempeñarse en su nueva faceta. Comentó, editorializó, entrevistó a su secretario de Relaciones Exteriores, envió
"a pausa" con la soltura de cualquier locutor, charló con el actor Andrés Bustamante y así llegó al momento cumbre
del programa: su otro debut, en este caso como imitador, especialidad para la que, ciertamente, exhibió pocas
cualidades; sin embargo, su caracterización de
Ponchito quedó para la historia por insólita, nunca un Presidente mexicano
había mostrado disposición para transformarse en
showman por más que algunos, como Ernesto Zedillo, fueran proclives a
las ocurrencias presuntamente graciosas en actos públicos.
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Foto: Bernardo Moncada |
El debut de Vicente Fox como conductor y comediante radiofónico se produjo en un momento político las
últimas dos semanas de enero y la primera de febrero en que el subcomandante
Marcos
recobró protagonismo en los
medios y logró en ocasiones mayor atención por parte de ellos que el Presidente. La respuesta del equipo encargado de
promover la imagen de Fox, encabezado por el mercadólogo Francisco Ortiz, coordinador de Opinión Pública e Imagen
Presidencial, no se hizo esperar: había que volver a ubicar al primer mandatario como la figura más atendida por los
medios. La emisión de
Fox en vivo... del 3 de febrero contribuyó a conseguirlo. No se sabe aún si el programa logrará
consolidarse como pieza importante para mantener la atención del público y de los medios en general respecto de la figura de
Vicente Fox, pero es claro que no será la última vez que el Presidente utilice ese espacio para atraer el interés colectivo.
Fox en vivo, Fox contigo tiene ahora un formato de revista radiofónica donde el Presidente es dueño del micrófono. Se
trata, evidentemente, de mezclar la política con el espectáculo y para ello se invita, como "gancho" publicitario, a
personalidades del
show business. El sábado 10 de febrero, Fox condujo al aire una "mesa redonda" sobre la
Constitución mexicana con dos funcionarios y Germán Dehesa.
Fox en vivo, Fox contigo se anuncia como "programa que se transmite a través de las estaciones afiliadas a la
Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión". Sin embargo, hasta el momento de redactar estas líneas, ni la
Presidencia de la República ni la CIRT habían aceptado hacer públicos los términos como está pactada la difusión de esa serie. En
eso el gobierno de Ernesto Zedillo y la anterior dirigencia de la CIRT fueron más transparentes cuando decidieron lanzar
al aire Pláticas del presidente, primer programa radiofónico con horario y duración fijos que tuvo un mandatario
mexicano; se difundió del 20 de febrero de 1999 al 25 de noviembre de 2000.
Consejo de Autorregulación
Con 24 horas de diferencia, los concesionarios de radio y tv y el gobierno de la República anunciaron, durante
febrero, la integración de dos consejos que tratarán de influir en los contenidos transmitidos por los medios electrónicos. El
7 de febrero, en la residencia de Los Pinos, el presidente de la CIRT, Joaquín Vargas Guajardo, dio a conocer la
decisión de los industriales radiofónicos, tomada "por consenso y unanimidad", para constituir el Consejo de Autorregulación
de esa cámara, órgano que, según el anuncio, se instalaría "en los primeros días de marzo" con la asistencia del
presidente Fox como testigo de honor. La misión de este consejo será "dar curso a las distintas corrientes de opinión respecto
de las programaciones y contenidos de nuestras estaciones", dijo Vargas Guajardo. Las "corrientes" representadas en
esa entidad "autorregulatoria" son la Asociación a Favor de lo Mejor, el Consejo de Autorregulación Publicitaria, la
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, el Consejo Nacional de la Publicidad y el
Consejo Coordinador Empresarial. Es decir, la sociedad mexicana en toda su pluralidad.
El Consejo de Autorregulación de la CIRT es la enésima respuesta de los concesionarios a las opiniones o intentos
de promover reformas a la legislación vigente en radio y televisión por parte de grupos sociales o académicos,
partidos políticos o legisladores. La última respuesta en ese sentido se produjo en julio de 1998 cuando el entonces
presidente de la CIRT, Emilio Nassar Rodríguez, anunció la creación de un "código de ética" que funcionaría como
marco autorregulatorio para los programas de noticias e información en la radio y la tv mexicanas. Ningún noticiario adoptó
tal código.
Consejo Nacional de Radio y TV
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Foto: Antonio Nava/Ave |
Un día después del anuncio hecho por la CIRT, el secretario de Gobernación, Santiago Creel, dio a conocer
la convocatoria para "conformar y constituir" el Consejo Nacional de Radio y Televisión, órgano previsto en la ley de
la materia desde su promulgación en 1960 pero que nunca ha funcionado. Según el artículo 90 de esa ley, este
consejo deberá integrarse por un representante de la Secretaría de Gobernación, que fungirá como presidente, uno de la
SEP, otro de la SCT y uno más de la Secretaría de Salud; asimismo, estarán representados en éste la industria de la radio y
la televisión, y los trabajadores de ésta, con dos representantes cada sector. Las atribuciones del consejo, según la ley,
son, entre otras, "promover y organizar las emisiones que ordene el Ejecutivo federal" y "elevar el nivel moral, cultural
artístico y social de las transmisiones". El secretario Creel declaró que la constitución del consejo sería "todo un acontecimiento" y anunció que el lunes 12 de febrero, a las 11:30 de la mañana, se realizaría el acto de constitución con la presencia
del Presidente quien, dijo el titular de Gobernación, "dará un mensaje a los medios de comunicación y hablará sobre
la libertad de prensa y la libertad de expresión". No obstante, esa fecha llegó y la instalación del consejo no ocurrió.
Nadie explicó oficialmente por qué no se dijo si se debió a un problema en la agenda presidencial o si, lo que es más
probable, alguno de los sectores involucrados tuvo reticencias para integrarse al consejo. Al igual que en el caso del
organismo propuesto por los concesionarios, habrá que esperar para ver cómo se desarrolla este consejo.
Cursos intensivos
En lugar de los cursos de 110 mil pesos por cabeza para aprender a "usar" la radio y la televisión que la
vocera presidencial, Martha Sahagún, ordenó tomar a los miembros del gabinete y al "equipo de primer nivel" de Vicente
Fox (La Crónica de Hoy, 9 de febrero de 2001), algunos funcionarios del actual régimen tendrían que someterse a
una capacitación intensiva en la materia que les compete. Así podrían evitar errores que dejan mala impresión.
Algunos ejemplos: en la conferencia de prensa del 23 de enero donde explicó los lineamientos que seguirá el gobierno en
materia de publicidad oficial, el subsecretario de Gobernación, José Luis Durán Reveles, se refirió a la "Ley Federal de
Radio, Televisión y
Cinematografía" que, por supuesto, no existe (el error se deslizó al boletín de prensa correspondiente);
en la conferencia de prensa donde se presentó al nuevo director de RTC de la Secretaría de Gobernación, el 8 de
febrero, Martha Sahagún dijo: "El doctor (Carlos Fernández Collado) ha sido invitado... a colaborar como Director del
Instituto de Radio, Televisión y Cinematografía"; y en la misma conferencia, el secretario de Gobernación, Santiago Creel, dijo
que la Ley Federal de Radio y Televisión "se promulgó en el año 69", yerro que se trasladó a casi todas las notas
periodísticas que aparecieron al día siguiente. Así se contribuye a la desinformación