Julio Chávez Sánchez
Desde el 3 de junio, cuando comenzó a circular, hasta el 27 del mismo mes, es decir, al cierre de esta edición, El Independiente no sustentó la frase del promocional "el periodismo que el país necesita". La víspera de su
primer número suscitó más comentarios que la oferta periodística que ha hecho desde entonces.
Llama la atención la jerarquía editorial del diario porque el director general, Javier Solórzano, ha desarrollado
su carrera en los medios electrónicos mientras que el director editorial, Raymundo Riva Palacio, lo ha hecho a
través de la prensa. También fue muy sugerente que ambos, en declaraciones a la revista
Proceso, se hayan mostrado celosos revisores de la frenética, y hasta el momento inexplicada, trayectoria empresarial del dueño del diario,
Carlos Ahumada, así como de sus relaciones con algunos líderes del PRD. Como si ellos fueran los principales
desconfiados que, hasta donde vieron (y ahí se deslindan), no hay irregularidad que señalar. De cualquier modo, la
transparencia es un asunto pendiente en los medios.
Improvisación
El largo tiempo que transcurrió desde que fue concebido es una paradoja con el grado de improvisación con
el que se manufactura El Independiente. Más allá de la exigua cobertura informativa (y de recurrentes errores
tipográficos), sobresale por ausencia el tipo de periodismo que pretende.
En su primer editorial, algo que parece más un prontuario de intenciones que una definición periodística,
los editores apuestan "por la creación de una arena de civilidad política donde se puedan dirimir los asuntos
públicos" que quieren acompañar "sin enseñarles el camino" porque desean "ser sus cronistas pero no sus ideólogos". A
la sociedad, dicen, le rendirán cuentas y es a la que ofrecen "incondicionalmente independencia, pluralidad, sin
las componendas y el tráfico de influencias tan características de nuestra prensa durante tantos años". No
precisaron más.
En una entrevista publicada el 1 de junio en
Proceso, Riva Palacio dice que el diario logrará confiabilidad "en
la medida en que seamos capaces de hacer un buen trabajo profesional". Por eso la pregunta es, en efecto, qué
ha ofrecido El Independiente. Hasta ahora ha sido intrascendente.
Cuestión de estilo
Con el estilo de Riva Palacio, y con la participación de algunos reporteros que estuvieron con él cuando
dirigió Milenio, hemos leído reportajes de temas variados escasez de agua, peleas clandestinas de perros, exportación
del tequila y hasta el fenómeno de Harry Potter o Yu-Gi-Oh, así como entrevistas a personajes connotados. Más
allá de los recurrentes errores en los datos que ofrecen, no ha sido clara la intención de aquellos reportajes que,
así, conforman paquetes suplementarios a la revisión de ese y otros diarios. Hubo uno sí, donde los editores se
asumieron como ideólogos de una crítica exacerbada a la ley contra la discriminación, que consideran violatoria de la
libertad de expresión. (Tan equivocados están, que aún podemos decirle "El gordo" a Riva Palacio sin que pase nada.)
No falta, además, la sección dedicada a los trascendidos o chismes del mundillo político que, sin autor
responsable, se ha instalado en varios de los rotativos del país; en este caso se trata de la columna "Periscopio".
Ganarse la credibilidad
Con esas características y una escasa cobertura informativa,
El Independiente busca credibilidad. Sin
embargo, falta más trabajo de los reporteros, pues apenas en la segunda edición del diario se publicó la primera
carta aclaratoria, proveniente del IFE. El vocero Víctor Avilés aclara una nota de la reportera Ana Ávila donde afirmó
que había un "financiamiento secreto a los partidos en el IFE". Avilés sostiene que "no existe en el IFE
absolutamente ningún rubro presupuestal que tenga carácter secreto o no esté sujeto a la supervisión de los auditores".
Han llegado otras cartas. El 10 de junio, Agustín González Cázares, vocero del PRD en el DF, sostiene que lo
escrito por Xavier Cortés no se apega a lo que platicó con el reportero; el 10 de junio, Héctor Castillo Juárez,
candidato a diputado por México Posible, desmiente que él se haya integrado al equipo de Rodolfo Elizondo como se
publicó el 3 de junio; el 13 de junio, Javier Moctezuma Barragán, subsecretario de Asuntos Religiosos de la Segob,
aclara que una frase entrecomillada en la edición del 12 de junio él no la dijo. Edgar Félix, el reportero, reconoció su
error. Y no era menor, puso en boca de Barragán que "la Iglesia católica está en su derecho de acusar y denunciar a
los partidos que reman contra su doctrina".
Autogoles
Sobre el sainete protagonizado por los equipos de futbol que aspiraban llegar a la primera división, mientras
otros rotativos daban amplia difusión a la toma del estadio de Irapuato por un comando no identificado y se
especulaba la compra por parte de Carlos Ahumada también dueño del club León del Irapuato,
El Independiente no fue independiente y sólo, sin contexto, publicó la respuesta del dueño del Irapuato, donde dice desconocer
quiénes tomaron el estadio Sergio León Chavez; también desmintió que Ahumada pretendiera comprar a ese equipo.
Al día siguiente, el presidente del Léon publica un desplegado en
El Independiente donde afirma: "Hemos sido
objeto de todo tipo de calumnias y ataques, generados sobre la base de rumores, supuestos y acusaciones no demostradas".