Julio Chávez Sánchez
Crisol de la sociedad democrática que son, los medios tienen legítimas posturas editoriales e intereses
políticos y financieros. Y aunque su marcado protagonismo suceda sin marcos legales ni autorregulaciones éticas
efectivas, siempre será mejor que, en aras de la transparencia, éstos expongan con nitidez, como lo hace
La Crónica, sus definiciones políticas. El análisis de los medios que aquí se hace parte de esa definición central, sobre todo
cuando cuestiona casos en los que, en aras de cualesquier predilección política y de intereses financieros, haya medios
que perviertan las noticias, como también sucede con
La Crónica.
Los motivos de Durazo
Como se sabe, no precisamente son amigos el jefe de gobierno y el director editorial de aquel periódico. Pero
una cosa es ese asunto y otra es que, como vimos en la edición anterior de
etcétera, Andrés Manuel López
Obrador denueste el trabajo de La
Crónica. Del mismo modo, considero que un tema es la fobia política que a Pablo
Hiriart le significa el jefe de gobierno de la ciudad de México y otro es que con esas motivaciones el periódico
ofrezca hipótesis tan inverosímiles como lo fue el querer explicar la renuncia de Alfonso Durazo a los cargos que tenía
en la Presidencia como una estratagema para apoyar a López Obrador. Más aún, cuando con ese discutible
planteamiento los directivos de Crónica
no analizaron las razones que el ahora ex funcionario tuvo para dejar el cargo.
Por cierto, esa animosidad de
Crónica contra Durazo no ocurrió cuando el funcionario ocupó, entre otros
cargos, la responsabilidad en la oficina de comunicación social de la Presidencia, o sea, cuando entre otras funciones
Durazo asignaba la publicidad a los medios.
A río revuelto
La renuncia de Durazo les convino a todos los adversarios del Presidente, no sólo a López Obrador. Para Crónica, sin embargo, Durazo usa argumentos de AMLO para dejar a
Fox según el titular principal del 6 de
julio. También ese día, en "La esquina" afirma y vaticina:
"Sus tres razones. 1. El gobierno sin disciplina. Lleva cuatro años así y sólo hasta ahora renuncia. 2.- La
candidatura de Marta. Se iba a dar a conocer en estos días su renuncia a participar. 3.- El gobierno quiere decir quién 'no'
puede ser Presidente. Esa es la razón. La de López. Ya lo veremos ahí, con otros distinguidos 'colosistas'. Al tiempo. Y
no mucho."
Para congraciarse con la Presidencia, para ser deferente con la señora Sahagún, para indicarle al Presidente
que compartía su idea respecto de la "traición" de Durazo o para tener otro pretexto en contra de su
adversario formidable, es decir López Obrador, el caso es que
Crónica privilegió las reacciones de los personajes políticos
en contra de Alfonso Durazo y en vez de analizar su carta, lo descalificó. El 9 de julio, por ejemplo, bajo el título
"López usaba a Durazo de enlace con Presidencia", en una nota firmada por la Redacción se lee:
"La relación del ex secretario particular del presidente Vicente Fox, Alfonso Durazo, con Andrés Manuel
López Obrador, no es nueva, pues en numerosas ocasiones el jefe de Gobierno recurrió a Durazo para tratar
asuntos relativos a la agenda política entre Presidencia y el Gobierno del Distrito Federal."
Pues claro que sí, ese era el trabajo de Durazo, servir como puente entre funcionarios del nivel que sea y del
partido que sea con el titular del Ejecutivo.
Colofón
No todos los que escriben en
Crónica comparten ni esa visión ni otras que, en su periodismo de facción,
muestra el diario; es natural y qué bueno que así sea, como parte de la diversidad de opiniones que hay en los medios.
A esa diversidad la apreciamos y la respetamos. Entre otros, los siguientes párrafos llaman nuestra atención
porque fueron escritos por Gil Gamés, es decir, el consejero editorial de ese diario, Rafael Pérez Gay:
"Ahora mal: comparar la propaganda hitleriana con los panfletos que hace circular el gobierno en el Distrito Federal, le parece a Gamés un mucho demasiado. Gil lo leyó en la primera plana de su periódico Crónica: 'Similitudes entre el cómic del GDF y las historietas que regalaba Hitler'. Una de las bajadas, como se les llama en el mundo editorial, agrega: 'El (cómic) de AMLO presenta a las fuerzas oscuras del mal que lo atacan, igual que la propaganda nazi a los judíos'. ¿Quiénes son los nazis y quiénes los judíos? Con la pena, pero nada que ver. Si Gamés no se ha vuelto loco, cosa improbable, el exterminio judío no tiene absolutamente ninguna similitud con las posturas populistas y autoritarias de Liópez. El cómic que el jefe de Gobierno ha producido y distribuido con el dinero de los contribuyentes es un libelo de ínfima calidad, con un lenguaje cavernario y ofensivo para cualquier lector de la edad y clase social que usted quiera y mande, pero no se parece en nada a los panfletos hiltlerianos, sus orígenes son distintos y también sus objetivos. Confundir a Ignacia con Anastasia puede llevar a mal entendidos cósmicos."