Censura a Blancornelas
A mediados de mayo, Milenio Semanal censuró un texto de Jesús Blancornelas, hasta ese momento,
colaborador habitual de aquella publicación. El motivo de los editores fue
Proceso.
En su artículo, el director del
semanario Z detalla en las inconsistencias de los documentos a los que, en
cambio, Proceso confirió verosimilitud en la edición del 16 de mayo, cuando el reportero José Gil Olmos dice que esos
papeles "involucran" al ex gobernador Patricio Chirinos y a Miguel Ángel Yunes "en la protección de las actividades
del narcotraficante Jesús Albino Quintero Meraz, a cambio de fuertes sumas de dinero".
Mediante correo electrónico,
etcétera preguntó a Jesús Blancornelas por qué desestimó aquellos
documentos y qué le dijo la persona que le informó que su texto no sería publicado, es decir, que sería censurado.
También preguntamos al periodista su opinión sobre esos argumentos.
Esto fue lo que nos respondió Jesús Blancornelas.
* * *
Tuve en mis manos los documentos desde el día 3 de mayo de 2004. No desestimé publicarlos. Debí
consultar primero su autenticidad. Tal y como lo hago con todos los documentos que me envían lectores o desde el anonimato.
En el transcurso de la semana del 10 al 14 de este mayo recibí la información sobre la falsedad de los
documentos. La tardanza es debido a la distancia: tres mil kilómetros de Tijuana a México. Dos fuentes me lo confirmaron. Y
dado que era un tema de carácter nacional, decidí programarlo para mi colaboración en la revista
Milenio Semanal.
Acostumbraba a escribir para dicha publicación los domingos, revisar el martes, y transmitir el miércoles. Así
lo hice el día 19.
Me sorprendió que Proceso
hubiera publicado una nota dando como buena la documentación antes de yo
enviar a Milenio.
Me informé: La documentación estaba circulando en las redacciones de los periódicos en Veracruz.
Algunas consideraron el material dudoso. Inclusive me consultaron y les informe lo que sabía.
Mi hipótesis es que los interesados en la publicación de tales documentos al no tener éxito con los
diarios veracruzanos y luego conmigo, recurrieron a
Proceso y a otra publicación jarocha. Lograron su objetivo.
Consideré escribir en
Milenio con el ánimo más de prevenir a los reporteros compañeros que de rectificar
a Proceso. Más de revelar las trampas de los funcionarios. De los mafiosos. Así envíe mi material el día 19 por
la mañana.
Casi enseguida me llamó el caballeroso compañero Carlos Ferreyra, director de
Milenio Semanal.
Me explicó, lamentando la política de la revista: No referirse a otras publicaciones. Sobre todo tratándose
de Proceso por la antigua, larga permanencia de Carlos Marín, ahora en
Milenio y muchos años antes en la revista
de Julio Scherer. Me extrañó porque anteriormente lo hice refiriéndome a un artículo de
La Jornada. Lamentablemente también se le proporcionó información inexacta a un reportero de tan importante diario y confiando en su
fuente no la verificó.
Total. Acepté la política de
Milenio y simplemente le dije al señor Ferreyra que dispondría de la columna
para enviarla a otros periódicos. Estuvo de acuerdo.
Decidí escribir una carta al señor Ferreyra para puntualizar la situación. En pocas palabras:
· Fui invitado a
Milenio por mi amigo Jorge Fernández Menéndez desde 2002. Mientras dirigió la revista jamás me marcó límite ni estableció censura.
· Respeto a la política de
Milenio pero manifestando mi desacuerdo.
· Mi referencia a
Proceso no fue malintencionada. Solamente referencia a un hecho real.
· Anuncié mi retiro de
Milenio. Agradeciendo su hospitalidad. Y, también, con su acción, permitirme
confirmar mi libertad.
· Me despedí en términos cordiales.
Más tarde me llamó mi amigo el señor Carlos Marín. Fue un diálogo muy coloquial. Con lealtad mantuvo la
política de Milenio y simplemente sostuve la mía. Finalmente los dos respetamos dichas posiciones. Nos despedimos no
sin acordar vernos en la ciudad de México para confirmar nuestra amistad.
etcétera me pregunta qué opino sobre lo que me argumentaron en
Milenio. Estando de por medio el motivo que es
Proceso, simplemente: don Julio conoce más a Carlos Marín que a mí. Es obvio. Pero el señor Scherer
seguramente y por los años que tengo en esta tarea, sabe que me responsabilizo de cuanto escribo. También está enterado
de que mucho le he aprendido en esta difícil tarea de investigación y confirmación periodística. Estoy más lejos
de cualquier suposición o "cenizas de aquella hoguera".
No festino el hecho. Respeto la política de
Milenio pero no estoy de acuerdo con ella. Todo finalmente lo
considero un episodio más en la herencia que dejaremos a los que nos sucederán pronto.
Jesús Blancornelas