Francisco Báez Rodríguez
El tema es relevante. La violencia de todo tipo que sufren las mujeres está saliendo del clóset de la vergüenza
en muchas partes del mundo. El tema también está de moda, y eso es importante para conseguir
rating. De eso se trata Ni una vez
más, la nueva telenovela de Azteca.
Según la página Web de la televisora del Ajusco, es el "retrato de cinco mujeres cuyas vidas están marcadas por uno
de los grandes males de nuestra sociedad actual: 'La violencia doméstica'. Las historias de estas mujeres se
entrelazan mostrando cómo este problema de salud pública traspasa las fronteras existentes: clase, edad y educación no parecen
ser una protección, a todas las golpea, las roza, las ahorca, las controla y en algunos casos las lleva a la muerte".
A lo mejor TV Azteca quiere ganar de nuevo el Premio Principios, que anteriormente obtuvo otra emisión de la
misma empresa: Lo que callamos las mujeres. Por cierto que, para "calentar" la nueva telenovela,
Lo que callamos presentó varios casos "de la vida real" de mujeres maltratadas. Uno de ellos era un recuento autobiográfico de Lolita de la
Vega, quien conduce Frente a frente, en el bonito horario de los sábados a medianoche.
Allí Lolita da cuenta del calvario sufrido con su primer esposo, un señor Orrico, quien -según cuenta- la maltrataba.
El episodio también es parte de una novela
Porque soy mujer, escrita por la conductora y que, según sus propias
palabras, "está escrita en un lenguaje que puede entender una mujer con tercero de primaria". La novela fue presentada por
su autora, en primer lugar, en Ciudad Juárez (no se crea que por oportunismo: Lolita es juarense).
Todo esto me recuerda una rica anécdota. Sucede que Lolita de la Vega fue esposa de Nezahualcóyotl de la Vega,
quien fuera líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Radio y la Televisión, legislador priista y secretario
general sustituto de la CTM. El político guerrerense, fallecido el año pasado, fue hasta el final de su vida dirigente del
sindicato que detenta el contrato colectivo de TV Azteca.
Corría 1993, y Corporación Mexicana de Radio y Televisión estaba en proceso de convertirse en Televisión
Azteca para ser subastada. Parte del proceso implicaba una reestructuración de la plantilla laboral (o, sin eufemismos, un
fuerte recorte). Una parte de los despidos se tenía que negociar con el sindicato que dirigía De la Vega.
Al mismo tiempo, se requería cambiar una programación híbrida por una mezcla más comercial (yo era el director
de Programación). Eso implicaba sacar del aire a la gran mayoría de los programas políticos; en particular aquellos que
no aportaban audiencia al Canal 13. Con algunos trabajos, se fue haciendo la limpia (recuerdo la llamada agradecida de
algún mandatario estatal cuando le dimos cuello a
Los gobernadores). En la lista de los programas a salir estaba, por
supuesto, Frente a frente. Sólo que la conductora era la esposa del líder sindical.
En una reunión, le planteamos a Nezahualcóyotl que el programa de Lolita estaba en la lista de los que iban a
desaparecer. El dirigente del STIRT exclamó: "¡Por favor, no me metan un alacrán a la cama!". Entonces tomó la palabra
Carlos Gutiérrez Jaime, a la sazón director general de la empresa. Palabras más, palabras menos, preguntó: "¿Cuántas plazas
por mantener el programa, que nos cuesta y no nos rinde nada?".
Neza terminó por ofrecer 80 cabezas más de
trabajadores. Todo fuera por la paz conyugal.
Dicen que De la Vega era un tipo duro. Lo que sé es que
Frente a frente no hubiera seguido en la pantalla de no
ser porque él prefirió mandar a la calle a 80 de sus agremiados antes que enfrentarse a Lolita.
Y ya encarrerados en la noble tarea de la defensa de las mujeres. ¿Ya vieron la sexy-galería de Annette Michel en
la página Web de Azteca? ¿Y las sugerentes fotos de Norkis Batista, Ana La Salvia, Natalia Stregnard y Mariana Ochoa?
Historia antigua
Y ya encarrerados con las telenovelas de Azteca, hay una,
La otra mitad del sol, que es algo así como de
reencarnaciones. Lo curioso del asunto es que una antigua encarnación de los personajes los sitúa como amantes en medio del
movimiento de 1968.
Nada más para comprobar que aquellas jornadas que algunos no tan viejos presenciamos, ya son parte de
nuestra historia antigua.