Julio Chávez Sánchez
El 25 de noviembre, con llamado en portada y mediante un despliegue de cuatro planas completas,
La Jornada publicó una carta del subcomandante Marcos dirigida a un simpatizante zapatista en España, a propósito de
la inauguración de un "Aguascalientes" en Madrid. La misiva sugiere un respaldo al grupo terrorista ETA y
contiene una andanada de insultos contra el rey Juan Carlos, el presidente de Gobierno, José María Aznar, el ex
presidente Felipe González y el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón.
Ese apoyo no se ve
Esta vez, el sub Marcos no obtuvo el apoyo acostumbrado de sus simpatizantes ni en el periódico referido ni
en aquellas latitudes ibéricas. Hermann Bellinghausen, enviado de
La Jornada a Madrid, escribió que las
consideraciones de Marcos "cayeron en seco en el ambiente político de este país". También en México. En un artículo publicado
el día 27 en La Jornada, Carlos Monsiváis criticó la postura de Marcos: "Los que hemos simpatizado y
simpatizamos con la lucha indígena también tenemos derecho a nuestras definiciones, y en mi caso no asocio la rebeldía de
los indígenas de Chiapas con el apoyo a causas indefendibles y con el lenguaje de la intolerancia, el chiste fácil y
el engreimiento radical".
¿Todos somos Marcos?
La mayor parte de las posiciones contrarias a Marcos fueron difundidas en otros medios por ejemplo,
Crónica, Milenio y
El
Universal, pero no en
La Jornada. Ese diario no informó sobre la reacción del juez Garzón quien,
al responder a los insultos del subcomandante, lo convocó también a un debate.
La Jornada se refirió al tema tres
días después, cuando publicó que
Marcos
aceptó ese reto.
La edición mexicana de
El País no informó sobre aquella polémica misiva de Marcos. Hasta el 7 de diciembre
ese diario publica la respuesta de Garzón al líder del EZLN. Mediante una nota que apareció en páginas interiores,
el rotativo retoma el origen del diferendo: "El desafío del juez es la respuesta a Marcos, que publicó una
insultante carta, en el diario mexicano La
Jornada, contra la democracia española, el rey Juan Carlos, el presidente del
Gobierno español, José María Aznar, el ex presidente Felipe González y Garzón". El 10 de diciembre, también en
interiores, el rotativo informa de la aceptación de Marcos al reto del juez Garzón.
Otro ensayo sobre la ceguera
El 10 de diciembre en primera plana,
El Universal destaca el comentario del escritor José Saramago,
quien consideró que Marcos cometió un error político en su primera carta.
La Jornada no informó de esto, en
contraste con la asidua difusión de los pareceres del autor de
Ensayo sobre la ceguera, quien habitualmente coincide con
el subcomandante.
La reconciliación de Arreola
El 5 de septiembre de 2001, Federico Arreola, vicepresidente del Grupo Multimedios, despidió a Raymundo
Riva Palacio como director de Milenio. Poco más de año después, el 6 de diciembre en
Milenio, Arreola le ofreció
disculpas a Riva Palacio, aunque él, Arreola, por su parte, dijo categórico: "no puedo perdonarme por haber actuado con
poca inteligencia en septiembre de 2001. Pero así son las relaciones humanas y profesionales".
Flash back
El 4 de febrero de 2002, luego de una entrevista que
etcétera hizo a Riva Palacio, inició una intercambio
epistolar en Milenio entre el director despedido y el señor Arreola. El vicepresidente del Grupo Multimedios aceptó qué
él "pide de rodillas" la publicidad "porque los clientes no están obligados a comprar nada a nadie", pero dijo que
la salida de Riva Palacio se debió a una "simple decisión administrativa", para "dársela a alguien, a mi juicio,
más calificado que él: Carlos Marín". Por su parte, Riva Palacio insistió en que su salida fue debido a las presiones
que sobre Arreola ejerció la señora Marta Sahagún y subrayó también que, más que una decisión administrativa,
Federico Arreola había resuelto un cambio en la línea editorial del periódico.
En el texto de diciembre, Arreola dice: "La culpa original fue mía. Ciertamente estoy muy apenado, y así se lo
hice saber a Raymundo, por mi falta de capacidad para manejar una coyuntura eminentemente empresarial".
Sin embargo, el asunto de fondo siguió intocado y es relativo a si esa "coyuntura eminentemente empresarial"
tuvo consecuencias en la línea editorial de Milenio.