Excélsior es un diario importante. Y por las vicisitudes que atraviesa, también es referencia en la proyección del probable rostro de la prensa mexicana.
Vientos nuevos
El primer titular en su historia aludió a la revuelta bolchevique: Vientos republicanos soplan sobre el imperio moscovita; 83 años después, otros vientos soplaron en México. Así lo consignó Excélsior el 3 de julio de 2000, en su número 30 mil 380: Triunfó Vicente Fox; el Presidente Zedillo lo reconoció.
Aquel día terminaron muchas cosas. Entre otras, concluyó la serie triunfal de los candidatos del PRI a la Presidencia y finalizó el sistema de alianzas del gobierno y su partido con ciertos medios de comunicación, como Excélsior, el diario que más apoyó a Francisco Labastida Ochoa, incluso distorsionando los parámetros de la ética y el profesionalismo.
Excélsior siempre respaldó al Presidente en turno, alentó en la sucesión al candidato priista y también participó del
tradicional denuesto del mandatario saliente. Fue parte de los equilibrios del sistema político y se benefició de ellos.
Viejos reflejos
El 4 de julio de este año, Regino Díaz Redondo escribió un artículo prolífico en adjetivos contra quienes afirman "que ahora sí vendrá la derrota del equipo que ocupa la dirección encabezada por mí. Dan rienda suelta a rumores, a mentiras, a deseos inconfesos de odio contra los que tenemos el honor de haber mantenido enhiesto al diario". Además advierte: Excélsior "no será, como nunca lo fue, un periódico de oposición".
23 días después, el director general de Excélsior fue a visitar a Vicente Fox, a quien ofreció, según él, "conjugar puntos de vista por el bien de México". La vocera del entonces Presidente electo afirmó que esa reunión no se dio. Y ahora, en la entrevista que ofrece etcétera, Regino Díaz Redondo afirma que no fue a visitar a Fox Quesada, sino a la señora Martha Sahagún.
Después, la tempestad
El 20 de octubre, la Asamblea General Ordinaria suspende del cargo a Regino Díaz Redondo y al equipo que encabeza (después elegirían como directora general a Patricia Guevara).
Al día siguiente, el editorial de ese periódico afirma que Excélsior ya no publicará información "basada en políticas editoriales que reflejen compromisos políticos deleznables que, sin consulta con ninguna de las bases, puso a este diario del lado equivocado de la historia en las elecciones nacionales del dos de julio". Dice que eso ocurrió por "la decisión de tan solo ¡dos hombres!": Regino Díaz y José Andrés Barrenechea. Así finaliza:
"Todos los cooperativistas actuamos con mesura y nos esforzamos por mantener un ambiente de calma, aunque fue de esperarse que después de tantos años de vejaciones, abusos y extraordinarios pillajes de nuestro patrimonio, los trabajadores que hemos generado esa riqueza nos encendiéramos."
El despertar
Un cuarto de siglo después, los cooperativistas se "encendieron" por "tantos años de vejaciones". Pero es difícil creer que hubieran reaccionado con ese retraso, más aún cuando en cada asamblea ordinaria aceptaron el informe rendido por sus autoridades y festejaron cada reconocimiento que recibían los directivos de Excélsior.
Nada menos el 3 de diciembre de 1999 lo aprobaron por unanimidad. Y aplaudieron al presidente de la Comisión de Control Técnico, José Andrés Barrenechea cuando dijo: "Debemos comprender, sentir y querer la unidad entre nosotros (...) La unidad no se cumple por mandato. Se construye con la convicción. Se logra con dignidad y respeto". Ese día, por cierto, Regino Díaz Redondo afirmó: "Nuestra cara está limpia. Si así seguimos el año 2000 podría ser el despertar para todos".
Cuando los trabajadores afirman que Excélsior estuvo "del lado equivocado de la historia" sugieren que ese diario debió apoyar a Vicente Fox, aunque no lo dijeron en tiempos electorales. Durante muchos años, ellos también se beneficiaron, aunque cuando sólo fuera para mantener el trabajo, de las relaciones políticas de su director general.
El incendio, por la venta
Los cooperativistas reaccionaron cuando Regino Díaz quiso vender Excélsior. Por eso en la multicitada asamblea no lo dejaron hablar. El director general informaría sobre las ventajas del trato al que había llegado con el señor Olegario Vázquez Raña. Ese 20 de octubre, los trabajadores resolvieron no vender Excélsior y lo refrendaron, mediante un editorial, el 8 de noviembre.
El 13 de ese mes, el llamado "periódico de la vida nacional" denuncia en su titular: Incitan intervención fiscal contra Excélsior. En la nota señala que Regino Díaz solicitó a la SHCP intervenir la cooperativa, por lo que solicitan a Ernesto Zedillo, a Vicente Fox y a las autoridades de Hacienda, un tratamiento de "comprensión y equidad a fin de tener oportunidad de regularizar nuestra situación fiscal". Los cooperativistas dicen que desconocen el monto de sus adeudos.
Al día siguiente, Excélsior despliega este titular: Respeto irrestricto a la cooperativa EXCELSIOR: SHyCP. En el desarrollo de la nota se lee que las autoridades no tienen "afán persecutorio contra Excélsior" y que no actúan "por consigna, sugerencia o petición de algún ciudadano, quienquiera que sea". Dice la Secretaría de Hacienda tener "respeto irrestricto a las decisiones de la Cooperativa y trabajaremos con quienes ustedes decidan", Y agrega que no ha recibido "insinuación, comentario o propuesta para acelerar cualquier trámite tributario".
La incertidumbre
Quién sabe cuántas cosas más ocurran alrededor del asunto. Ahora se ven dos hipótesis. Una es que la situación financiera obligue a los cooperativistas a vender el periódico y otra es qué acuerden con la Secretaría de Hacienda y eviten el cierre de la empresa.
De cualquier modo es seguro que Excélsior ejemplifica cómo los viejos mecanismos de subordinación de la prensa con el gobierno ya no son garantía de subsistencia y menos de credibilidad en un público que, al fin y al cabo, juzga el valor periodístico, ético y profesional de la oferta que recibe.
Excélsior no ha sido el diario que sus más acérrimos críticos señalan. En las últimas décadas, pese a todo, fue relevante en la oferta informativa cotidiana. Pero tampoco fue lo que dicen sus defensores los directivos depuestos: un diario ajeno a los interludios con el gobierno, más aún, siempre operó como su aliado, junto con los cooperativistas, que hasta ahora han despertado. Ya veremos qué tanto
Del archivo
Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la ciudad de México; fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917. El más longevo es El Universal, que inició su oferta por iniciativa de Félix Fulgencio Palavicini, el 1 de octubre de 1916.
El 7 de junio de 2000, Excélsior publicó en el titular: Lista de Amigos y Empresas que Financian la Campaña de Fox. Se basó en un documento anónimo y la información resultó falsa.
Regino Díaz Redondo trabajó en Excélsior durante 38 años y fue director general desde el 8 de julio de 1976 hasta el 20 de octubre de 2000, cuando 773 socios de la cooperativa decidieron suspenderlo.
El 12 de marzo de 1997, el titular de Lotería Nacional, Carlos Salomón Cámara, informó a Regino Díaz que esa dependencia emitiría un billete conmemorativo del LXXX aniversario de Excélsior para su sorteo número 2798, celebrado el 3 de junio.
En la asamblea ordinaria del 3 de diciembre de 1998, Regino Díaz afirmó: "Estamos a salvo de cualquier eventualidad y nos manejamos al día, pero sin deudas que puedan poner en entredicho la estabilidad de la cooperativa". El
20 de octubre de 2000 dijo, empero, que la deuda de Excélsior comenzó en 1994. En distintos momentos, Regino Díaz ha dicho que el adeudo de Excélsior con las autoridades de Hacienda es de 300 millones de pesos.
Desde 1938 Excélsior pasó al régimen de cooperativa.