Sobreinformación sin explicación
Cuauhtémoc Valdiosera R.
Omnipresente en la temática de nuestros tiempos de postmodernidad, la explosión tecnológica cautiva y apasiona
a los públicos de medios impresos y electrónicos. Con una presencia relevante en las más importantes
publicaciones periódicas del mundo actual, así como en los principales diarios y semanarios, pasando por los portales de noticias y
en los canales de TV abierta, por cable y satelital, los comentarios sobre el devenir digital invaden la media múltiple.
Del genoma a la clonación, de los transistores moleculares a los robots cirujanos, la telepresencia, los
transbordadores espaciales, los nuevos fármacos contra el cáncer, la investigación climática, la explosión digital, la guerra
informática, las biotecnologías, la inteligencia artificial, la mecatrónica, las investigaciones del cerebro y la invasión del DVD,
cientos son los temas científico-tecnológicos que abruman y dan forma al contenido mediático de nuestros días.
Pero en nuestro país es relevante la falta de un tratamiento inteligente de los contenidos tecnológicos en los
medios electrónicos donde su presencia sólo es reflejada por boletines de prensa de agencias internacionales, como en el
caso de la clonación reciente de un embrión humano o el anuncio de las operaciones robóticas realizadas en nuestro país
o la exploración espacial.
Muchos de nuestros espacios noticiosos en radio y televisión carecen de comentarios o reflexiones sobre el
impacto tecnológico, con la excepción del Canal Once, que en su noticiero matutino maneja el espacio "Entorno
tecnológico" y Monitor de Infored que comenta "Las nuevas
tecnologías", con pequeñas notas sobre lo último en la materia.
Televisa y TV Azteca hacen menciones muy esporádicas, lo mismo que Canal 40.
Si bien los sistemas de TV por cable y satelitales tienen diversos programas especializados en temas tecnológicos,
casi todos son de origen extranjero, faltando espacios propios dedicados a analizar el fenómeno tecno-cultural.
En un país como el nuestro con una gran cantidad de analfabetos reales y funcionales, una baja cultura
informática y fuertes carencias en los programas de investigación y desarrollo científico por parte del gobierno y la iniciativa
privada, incrementar el interés por estos temas es un factor estratégico para el futuro de las nuevas generaciones.
Con malas evaluaciones de la OCDE, nuestro sistema de educación básica presenta grandes carencias en la
enseñanza de materias como las matemáticas y las ciencias exactas, que se han reflejado en el poco interés por las carreras
técnicas y las especialidades científicas, en un mundo donde el avance tecnológico está definiendo la capacidad de
supervivencia entre las naciones y los individuos.
Los medios juegan así un papel fundamental en la difusión y divulgación de la reflexión sobre los paradigmas
científico-tecnológicos que transforman nuestra civilización, como nunca antes en la historia de la humanidad. Pero dadas
nuestras carencias, esta labor se debe hacer de forma accesible y descontextualizando la complejidad y aridez propia de la
jerga científica, haciendo hincapié en los efectos y trascendencia que tales avances tienen para nuestra vida presente y futura.
Hacer las crónicas digitales es hacer las crónicas de nuestros días y los que vendrán y el trabajo de estos cronistas
es una mezcla adecuada de comunicación e inteligencia, para hacer amena y comprensible la ciencia y el devenir
tecnológico.
Nadie puede sustraerse a la parafernalia que los nuevos descubrimientos en todos los campos de conocimiento
están provocando, en un auténtico delirio de sobreinformación y un ritmo delirante de hechos que se suceden con
velocidad impresionante y que es necesario hacer públicos y claros para la población.
La fascinación por estos temas existe y la gente muestra interés en conocer y saber más sobre ellos, pero los
responsables de la generación de contenidos noticiosos subestiman y desdeñan su tratamiento en los medios, aduciendo
que no son atractivos o que el auditorio no comprende mucho de lo que se habla y prefiere deportes, economía o la política.
Pugnar por que esto cambie debe ser trabajo conjunto del gobierno, el sector académico y la iniciativa privada,
pero también de los comunicadores y los reporteros, los cuales deberán especializarse y privilegiar el trabajo de
investigación y reflexión sobre uno de los sucesos clave para entender el siglo que nos ha tocado la suerte vivir.
Cuauhtémoc Valdiosera R. es editor asociado de la revista Mundo Internet y asesor del Sistema Internet de la Presidencia de la República.
Correo: cvaldiosera@yahoo.com.mx