Que la tele se va acabar
Francisco Báez Rodríguez
Es una moda incontenible. Llame usted, sólo 20 pesos la llamada y podrá ganar un coche, un viaje, hacerse millonario o de perdida una platea para ver a su equipo favorito de futbol durante toda la temporada.
Lo vimos en las transmisiones de la Copa América por Televisa, lo vemos en
Otro rollo, en Ventaneando, en Cosas
de la vida, en cada vez más programas. Las televisoras han encontrado un nuevo vehículo para hacerse de dinero:
sorteos a dos vueltas, en los que incautos televidentes primero llaman y pagan para participar y después, si la suerte les
sonríe, concursan y pueden ganar un premio jugoso (pero normalmente se quedan con uno de consolación).
Al mexicano le gusta tentar la suerte. Pero no es muy ducho para la estadística. Telefónicas y televisoras están
haciendo un gran negocio con todo ello.
Las probabilidades para ganar el premio mayor en cualquiera de los concursos que promueve la televisión abierta
son mucho menores que para ganar el premio mayor de la Lotería Nacional (uno en 50 mil), pues aun bajo el supuesto
de que las llamadas a la televisora sean inferiores a esa cifra, suele haber otro filtro (el concurso al aire, donde
predomina el azar) que reduce aún más las posibilidades. En el caso del millón de pesos que ofreció Televisa para la Copa
América, si el número de llamadas superaba las ocho mil, las probabilidades de ganar eran inferiores a las de ganar en Melate
(7 x 6 x 5 x 4 x 3 x 2 probabilidades entre ocho mil x 13 x 12 x 11 x 10 x 9 x 8 x 7; es decir, 5,040/
69,189,120,000, aproximadamente un chance en 14 millones).
Y hay otra diferencia. Si uno no gana Melate, Pronósticos o Lotería, al menos una partecita de su dinero va a la
asistencia pública. En estos casos va a engordar los bolsillos de algunos de los hombres más ricos del país. Ojalá que las
autoridades pongan pronto un poco más de atención a estos formidables vehículos de rapiña social.
II
Otro aspecto donde las televisoras rivales han llegado a un inopinado acuerdo tiene que ver con el futbol.
Decidieron que 30 partidos de la presente temporada, programados para transmitirse por televisión abierta, pasarán por Sky.
Televisa y Azteca se dividieron proporcionalmente los partidos a vender, procurando que los partidos de todos los equipos
estén representados también de manera proporcional entre los que se traspasan.
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Foto: Martha Ghigliazza |
Detrás de este acuerdo hay una historia, que tuvo su momento culminante en los años 93, 94 y 95, cuando
las televisoras pugnaron con fuerza para ver quién se llevaba más equipos y acabaron por inflar el precio en el cual los
clubes de futbol vendían sus derechos de transmisión. Esta alianza es para resarcir pérdidas pasadas, por un lado, y
para responder con prácticas de monopsonio a lo que amenazaba con convertirse en prácticas de monopolio de parte de
los equipos y la federación, por el otro.
En el fondo está la saturación del futbol por tv abierta. Transmitir todos y cada uno de los partidos era un exceso
que se traducía, sí, en más público viendo el torneo, pero en menos
rating por partido.
Pero también se trata de una decisión unilateral de parte de las televisoras dueñas de los derechos. Es de preverse
que algunos clubes se muevan para negociar otro trato, pero las televisoras son muy fuertes dentro de la federción.
Otra opción es que intervenga la Comisión Federal de Competencia.
A ver, ¿quién es el más malo?
"Encuestas" van por la tele y "encuestas" vienen (ya Marco Levario advirtió sobre algunos de los problemas que
causan en la pasada entrega de
etcétera), pero quienes se llevan las palmas son los del noticiero del Canal 40.
Sacaron al aire una "encuesta", realizada en el Zócalo (por lo que se ve, lugar al que acude una muestra
aleatoria representativa de la sociedad mexicana) sobre qué noticiero era el más mentiroso y manipulador. Obviamente, los
de Televisa y Azteca derrotaron de calle al de CNI.
De seguro, si los profesionalísimos encuestadores hubieran preguntado cuál era el noticiero más creíble y veraz,
los de Televisa y Azteca hubieran también derrotado de calle al de CNI.
La clave está en que el noticiero del Canal 40 es desconocido por la mayoría de la población. Según una encuesta,
sin comillas, de Reforma sólo 9%
de quienes ven noticieros prefiere al de CNI, que avanza, pero más despacio de lo
que quisieran sus conductores.
Y si algo hubo de manipulador, fue la encuesta presentada por el noticiario de Gómez Leyva y Maerker.
"Lean el periódico", dicen en la tele
El conocido periodista estadounidense Dan Rather, conductor y director editorial del noticiero nocturno de la
CBS, levantó una fuerte polémica en Estados Unidos, cuando pidió a los televidentes que leyeran el periódico y no se
conformaran con lo que ven y escuchan en radio y tv.
Rather hizo el comentario luego de la transmisión del discurso del presidente Bush, donde anunciaba un apoyo
limitado a las investigaciones genéticas con células derivadas de embriones humanos
(sten cells).
El mundillo de la televisión de EU tomó mal el asunto: un medio estaba enviando a los clientes a otro medio.
Voceros de las cadenas de televisión señalaron que las palabras de Rather implicaban que "los medios de radiodifusión no
pueden con temas científicos complejos. La respuesta es: sí podemos".
Habrán podido, pero el caso es que le dedicaron muy poco tiempo al asunto de las investigaciones sobre embriones. Al parecer, eso es lo que está detrás de la queja-recomendación de Rather, quien señaló más tarde: "No creo que una persona pueda estar bien informada sólo viendo televisión y escuchando el radio, particularmente en un tema tan importante y complicado como la revolución en el genoma humano".
De aquí surgen tres preguntas.
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Dan Rather |
La primera es si los periódicos realmente son capaces de dar al público esa información completa, de una manera clara. La competencia comercial también ha traído como consecuencia, en la prensa escrita, una menor profundidad en los textos.
La segunda es si la reacción gremialista de la televisión tiene razón de ser. Los estudios señalan que quienes ven los noticieros de tv y más escuchan los noticieros en el radio son, normalmente, quienes más tienden a comprar los periódicos. En otras palabras, el consumo de un medio lleva al consumo del otro, como complemento. El problema para la prensa escrita es la proporción creciente de la población que no quiere noticias de ningún tipo, sino sólo
entretenimiento.
La tercera es preguntarnos si en México podría caber algún émulo de Rather, que recomendara no conformarse con la información que él o ella está presentando. Mi previsión es que no, a pesar de que varios conductores de radio y tv publican en la prensa escrita. Que en México la que gana es la tentación monopólica.