Demagogia, el mayor riesgo
Cuauhtémoc Valdiosera R.
Aseis meses del inicio de su gobierno, el presidente Fox ha puesto en marcha una serie de iniciativas y proyectos que destacan su interés en utilizar Internet y sus amplias posibilidades de comunicación, como una herramienta esencial para impulsar la modernización administrativa y la comunicación entre su gobierno y la ciudadanía.
Por años se han hecho promesas acerca del futuro de México y la mayoría de éstas no se han cumplido. Ahora Fox se plantea un país donde todos los municipios se encuentren conectados en una megarred, para poder solucionar así una serie de problemas ancestrales en el ámbito social y cultural pero, ¿realmente será posible esto?
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Foto: Angeles Trujillo |
La mayoría de los mexicanos percibimos estas promesas como sueños muy difíciles de realizar, en el entorno de una creciente debilidad económica mundial y una hacienda pública estrecha de recursos.
El último censo del INEGI reveló que somos 97.4 millones de habitantes distribuidos en 22 millones de hogares, en la mayoría de los cuales se depende de los ingresos de una sola persona y 65% de ellos recibe sólo el equivalente a dos salarios mínimos; además, 40 millones de mexicanos se encuentran en el nivel de la miseria.
La era digital encabezada por nuestro vecino y socio más importante empieza a masificarse; Europa y Asia
aceleran el paso. Los activos digitales emergen y le ganan el paso a los activos físicos tradicionales. La brecha entre los
países desarrollados y en vías de desarrollo crece geométricamente, siendo consistente con el cúmulo de información que
se genera en tan poco tiempo.
Para lograr un México realmente interconectado se requiere que más de 6.5 millones de mexicanos cuenten con
una computadora y que el promedio de conectividad a la red que ahora es de cuatro por cada 100 habitantes,
aumente dramáticamente para poder reducir las diferentes brechas digitales que se dan entre las personas, las
organizaciones, las entidades federativas y con nuestros principales socios comerciales.
El principal riesgo de las apuestas digitales de Fox será caer en la demagogia digital, ofreciendo algo que no
será posible realizar y creando expectativas, como en su momento pretendió Francisco Labastida, al prometer computadoras e inglés en las escuelas, en una desesperada promesa electorera que le resultó contraproducente.
Pero como prometer no empobrece, Fox ha lanzado no una iniciativa sino varias, a cual más de ambiciosas todas
éstas: el establecimiento del Sistema Internet de la Presidencia de la República, el Proyecto e-México y la modernización
del sector público a través del Programa e-gobierno.
Si bien ya existía un área en la Presidencia de la República encargada de generar la página oficial de la misma en
la red (www.precisa.gob.mx) a partir del 1 de diciembre pasado se crea la Dirección General del Sistema Internet de
la Presidencia que se encuentra adscrita a la Coordinación de Imagen y Opinión Pública que dirigía Francisco Ortiz,
pero que también era supervisada en sus actividades por la coordinadora general de Comunicación Social, Martha
Sahagún, en lo referente a los contenidos que en ésta se incorporan. (Martha Sahagún renunció a esa coordinación el 30 de
junio; Francisco Ortiz Ortiz fue designado para ocupar ese cargo el 2 de julio.)
Esta dirección general está a cargo de Alberto Bolaños, coordinador de la página de Internet de la campaña y de
la transición, y responsable de potenciar políticamente el uso de la red en ambas etapas; ahora tiene el encargo de que
este importante canal de comunicación ciudadana se mantenga y se convierta en un instrumento de información y
respaldo a la tarea gubernamental.
Bolaños comentó: "El portal de la Presidencia va dirigido al ciudadano, no es para el partido ni para los medios ni
para los políticos, es para que el ciudadano tenga un canal permanentemente abierto para comunicarse con el presidente Fox. Así, el mandatario ha ordenado que la correspondencia electrónica con peticiones para la
Presidencia tengan el mismo valor que las presentadas por escrito, constituyéndose
de facto en una oficial de partes virtual".
Actualmente se reciben entre 300 y 600 correos diarios, volumen que rebasa la capacidad tanto de respuesta
escrita como de oferta de soluciones concretas a los ciudadanos remitentes. El seguimiento y evaluación sobre la forma
como cada secretaría resuelva dichas solicitudes, así como las denuncias y los problemas planteados, recaerán en esta
dirección general.
Adicionalmente, el Sistema Internet de la Presidencia apoya la elaboración de los sitios interactivos de las
nuevas oficinas del gabinete, como las destinadas a la atención a indígenas, discapacitados y migrantes, así como las de
Atención Ciudadana y Alianza Ciudadana y la correspondiente a la consulta del Plan Nacional de Desarrollo que se llevó a
cabo recientemente.
La página presidencial recibe una audiencia diaria de cinco mil 300 visitantes y cuenta con un directorio de cerca
de 13 mil destinatarios a quienes se les hace llegar información de las acciones del Presidente. Durante junio el sitio
recibió 165 mil visitantes con un promedio de cinco páginas consultadas con un total acumulado de más de un millón de hits.
Bolaños comentó que entre los planes a corto plazo, el sitio incluirá un programa radiofónico diario, con un
noticiero sobre las actividades del Presidente, en formato similar a los manejados por las estaciones matutinas de radio
comercial; habrá chats con funcionarios del gabinete legal y ampliado: secretarios de Estado, comisionados, coordinadores,
titulares de todas las dependencias públicas y los visitantes del sitio y se transmitirán en tiempo real videos de las
actividades del Presidente.
Esta dirección también busca articular de manera informal los esfuerzos de todas las áreas de Internet de
las dependencias gubernamentales, aproximadamente 73, para coordinar y hacer sinergia en el uso de esta
importante herramienta en que se ha convertido Internet.
Por otra parte, el proyecto de e-México impulsado por la SCT ha creado una fuerte controversia, por la
magnitud de su ambición y la falta de un plan congruente para realizarlo, por lo que en la mejor de las formas puede ser definido actualmente como un conjunto de magníficas intenciones, que aún no encuentran la manera de ser viables.
Coordinado por Julio César Margáin es una de las apuestas más delicadas hecha por este gobierno, que ha prometido mucho y
ha podido cumplir poco dado el cambiante entorno sociopolítico nacional y el ámbito geopolítico mundial actual.
Margáin ha lanzado una convocatoria a los académicos, investigadores, instituciones públicas y privadas, así como
a las cámaras y asociaciones y ciudadanos en general para participar en un Foro de Consulta Ciudadana sobre el
desarrollo del sistema e-México y dice contar con el apoyo de los principales sectores: gobierno, iniciativa privada e industrias
de las tecnologías de la información, pero por el momento sólo ha despertado la ambición de los monopolios
informáticos como Microsoft, SAP, Intel, etcétera, y de todo tipo de consultores que ven en su proyecto digital el gran negocio
del sexenio y que han organizado últimamente todo tipo de actividades y seminarios para presionar a una toma de
decisiones que los favorezca.
Gilberto Calvillo, presidente del INEGI, comentó recientemente que el rezago digital del país es notable, pues una
grave falta de visión y deficiencias del anterior Plan de Desarrollo en materia informática mantienen al país fuera de la
revolución digital y que los seis años del gobierno foxista serán insuficientes para superar la marginación tecnológica existente
con los países avanzados.
En la misma situación se debate Abraham Sotelo, responsable del proyecto e-gobierno, a cargo de la Oficina
de Innovación Gubernamental de la Presidencia de la República, quien busca armonizar el desarrollo de un programa
de modernización y de prestación de servicios en línea en un difícil ámbito gubernamental heredado de sexenios
pasados, caracterizado por un desarrollo informático desigual, plagado de todo tipo de plataformas y estándares, con un
fuerte e ineficiente dispendio con olor a corrupción, que será necesario ordenar y racionalizar en una carrera contra el
tiempo y entre el acoso de proveedores y tiburones de la industria, más interesados en los negocios que en la viabilidad de
los proyectos.
Así, el gobierno de Fox deberá apostar por soluciones viables, en el ámbito de nuestras múltiples
limitaciones presupuestales, con el uso de alternativas existentes como el software libre, evitando hacer más rica a la empresa de
Bill Gates, quien ha demostrado un sospechoso sobreintéres en los proyectos digitales mexicanos, ofreciendo su
"generoso" apoyo para desarrollar un portal que será la puerta de acceso para los servicios gubernamentales y anunciando la
próxima visita de su presidente, Steve Ballmer, con el fin de reunirse con el presidente Fox para analizar algunas propuestas
de colaboración entre su compañía y el gobierno que este último encabeza, lo cual sólo se logrará mediante la puesta
en marcha de una estrategia participativa de la sociedad y de las organizaciones realmente preocupadas por un
desarrollo informático sustentable y soberano.
Sin duda, la nación se enfrentará a un futuro sombrío si las apuestas digitales del presidente Fox son fallidas, pues
estos años de su sexenio serán decisivos para definir qué clase de país seremos: uno maquilador y proveedor de mano de
obra barata o uno con posibilidades reales de desarrollo en el ámbito de la creciente globalización y en un proceso
de convergencia digital acelerada.
En esta era del conocimiento el acceso a las tecnologías de la información y el correcto aprovechamiento de
las herramientas digitales se ha constituido en un factor decisivo para el desarrollo de las nuevas generaciones y, por
lo tanto, no habrá plazos adicionales, y la responsabilidad de este gobierno será mayúscula; esto debe tenerlo muy en
cuenta el presidente Fox a la hora de apostar, cuando lo que está en juego es prácticamente nuestro futuro, pues en
materia digital el tiempo de las contemplaciones ha terminado.