José Yuste
La audiencia puede estar cansada de los actuales formatos de reality shows de Televisa y TV Azteca. Para algunos sigue siendo una ociosidad ver a actores de Televisa dentro de una casa, pero ello le ha dado un buen número de suscripciones a Sky. O por el otro lado muchos dirán que para TV Azteca le está costando mucho tener La Academia, sólo que ello le ha valido ser una opción para los anunciantes de A favor de lo mejor, que estuvieron en contra del voyeurismo de Big Brother.
Pero los reality shows van a continuar. Siguen siendo opción de jugosos negocios para las televisoras. Sólo
que deberán cambiar de formatos.
De acuerdo con las cifras de Televisa: su primer
Big Brother VIP obtuvo un elevado EBITDA o flujo de
efectivo, que es la principal medición contable para ver si una empresa genera ingresos. Este indicador llegó a ser de
70%, el cual es bastante elevado y muestra que los
reality shows siguen teniendo gran potencial. En esa
competencia, Televisa le va ganando a TV Azteca.
En un análisis de Banamex-Citigroup para inversionistas, se muestra que Televisa con su
Big Brother VIP 3 transmitió bloques de entre nueve y diez anunciantes, entre los que iban promocionales de la propia televisora.
TV Azteca con La Academia 3
Generación transmitió bloques de cinco anunciantes en promedio, también
incluidos promocionales de empresas del Grupo Salinas. La simple comparación publicitaria indica que Televisa le ganó a
TV Azteca.
Por lo que este tipo de programas seguirán en la televisión mexicana, pues encuentran un buen nicho
de mercado, y todavía existen anunciantes atraídos por tales emisiones.
Desde luego que ello se verá frenado por la entrada de los Juegos Olímpicos de Atenas, justa deportiva
que generará una buena cantidad de ingresos a las televisoras y que las hará competir una vez más en los
programas especiales.
Televisa y TV Azteca han hablado de que podrían llegar a ganar, cada una, aproximadamente 20 millones
de dólares por la transmisión de las Olimpiadas de Atenas.
Este espectáculo deportivo podría desplazar momentáneamente a los
Big Brother y Las Academias. Los
formatos quizá cambien, pues depende del gusto del público y los anunciantes.
Los análisis financieros quieren comparar estos formatos con lo sucedido en Estados Unidos, donde los reality shows han sido duramente criticados, pero sus nuevos formatos y juegos los siguen haciendo atractivos. Por lo menos el mercado estadounidense todavía no se satura de esos programas. ¿Al mercado mexicano le pasará lo mismo?