Antulio Sánchez
Hace cuatro años el servicio de banda ancha en Latinoamérica era sólo privilegio de unos cuantos,
actualmente los costos del mismo han bajado notoriamente y se ha incrementado el número de usuarios. Aunque el uso de
la red sigue siendo asunto de pocos, también es real que conexiones de mayor capacidad o ancho de banda
empiezan a ganar espacio. Según eMarketer al concluir 2004 habrá en la región 3.2 millones de hogares con este tipo
de enlace.
A pesar de los diversos servicios ofrecidos en este caso, el que gana fuerza es la ADSL (Línea de Abonado
Digital Asimétrica) que ocupa, según Yankee Group, más de 45% en la región. Esto es reflejo de la presencia que
las compañías telefónicas tienen en Latinoamérica. En nuestro país, Telmex se ubica en buena posición para
hacerse del mercado de banda ancha.
Las otras dos modalidades de conexión son la de módem por cable (CM) y la satelital. La primera es
ofrecida a lo largo del país por empresas de TV de paga, y permite a través de un cable coaxial conectar tanto televisión
como computadora; el servicio básico de 256 Kbps cuesta 402 pesos. Mientras que el servicio satelital es más caro,
uno de los más económicos lo ofrece Ego (www.igo.com.mx/home.html) de Multivisión que cobra 573 pesos
mensuales por una conexión a 256 Kbps.
Desde principios de año Telmex ha redoblado su objetivo de alcanzar el mayor número de abonados con
su servicio de banda ancha para dominar este segmento del mercado, por lo cual ha echado para delante toda
la infraestructura con que cuenta para desbancar a las empresas de cable que fueron pioneras en el servicio
de conexión de banda ancha, y ha impulsado un esquema de costos atractivos para los interesados en éste.
Desde enero, Prodigy Infinitum (www.prodigy.com.mx) duplicó a sus suscriptores la velocidad de conexión, el
servicio básico de 256 kbps de velocidad pasó a 512 Kbps sin sufragar más dinero. Poco después puso su servicio de
256 Kbps a un costo de 401 pesos, que está pensado para captar una parte importante de abonados que usan
conexión de módem por cable.
Servicios incompletos
Sin embargo, estos servicios están limitados y no se encuentran disponibles en todos los lugares; además,
la calidad de los mismos no tiene que ver tanto con el costo, por lo cual los usuarios no deben creer que el ancho
de banda pactado con el proveedor del servicio será respetado pues ésta depende de diversos factores.
Por ejemplo, el CM es un servicio que no depende de la distancia entre el prestador y el usuario, pero tiene
una velocidad asimétrica que varía de acuerdo con las personas que usan la red o línea y en ciertos momentos
pueden presentarse colapsos. Otro inconveniente es que es vulnerable a ataques al estar conectado a una especie de
red local. Tampoco debe soslayarse que este servicio, ofertado por empresas de TV de paga o Terra, dependen de
la infraestructura de compañías telefónicas.
Mientras que en el caso de la ADSL, se cuenta con una conexión de punta a punta con un módem en casa
del usuario y otro en el proveedor del servicio (PSI), lo cual brinda mayor protección, pero su rendimiento depende
de la distancia. La diferencia entre la velocidad de envío y recepción de información es un inconveniente para
quienes lo usan en conversaciones telefónicas o aplicaciones multimedia.
Los principales inconvenientes de la conexión satelital son los elevados costos del servicio y el equipo que
requiere, aunque es una excelente alternativa en algunas zonas rurales.
Telmex será la que capitalice la conexión de banda ancha mediante su servicio ADSL-Infinitum. Sin embargo,
el crecimiento de este servicio se traduce en brechas que hacen necesario contar con un mayor rango en la oferta
de acceso, con condiciones y esquemas más flexibles.
Por su parte, las empresas de cable critican a Telmex por entrar a este mercado de manera poco pulcra, pero
en vez de enfrentar inteligentemente la situación, algunas de ellas han optado por medidas torpes como las
de Telecable de Morelos, que condiciona el servicio de TV al de Internet.
Por esto, es necesaria la protección al consumidor para garantizarle el ancho de banda que contrata, que no le apliquen contratos coercitivos que lo obliguen a quedarse atrapado en un servicio cuando éste sea de mala calidad.