Fernando Mejía Barquera
La radio universitaria, todos lo sabemos, se inició en México en 1937 con la instalación de Radio UNAM. A
partir de ahí, diversas instituciones de educación superior se han propuesto y conseguido el objetivo de contar con
una frecuencia radiofónica y operarla para cumplir con las tareas de difusión cultural que les son propias.
Actualmente existen dentro del territorio mexicano más de una veintena de radiodifusoras universitarias, obviamente pocas
si comparamos su número respecto de la cantidad de radiodifusoras comerciales que hay en el país, pero también
con la cifra de universidades que existen dentro del territorio nacional. Ciertamente hay entidades educativas que
no merecen el título de
universidad, a pesar de ostentarlo, pero hay otras que lo llevan con toda justificación y
sin embargo no cuentan con una emisora de radio.
Resquicios en FM
El autor de este comentario no estudió en la Universidad Autónoma Metropolitana, pero conoce el
trabajo profesional de muchos egresados de esa institución y de repente se imagina cómo sería una, hasta ahora
hipotética, "Radio UAM". Ubicada en el DF, cuyo espectro radioeléctrico fue ocupado de manera abusiva por la radio
comercial y por el gobierno, la UAM ha sido privada injustamente del acceso a la radiodifusión como operadora de su
propia emisora. La importancia de esa universidad en la sociedad mexicana justificaría que tuviera esa posibilidad.
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Hago esta reflexión luego de escuchar durante varios días XHUIA FM, Radio Ibero, la emisora permisionada a
la Universidad Iberoamericana en el Distrito Federal y que transmite en los 90.9 megahertz. Se trata de una
emisora de baja potencia que opera entre dos emisoras comerciales de alta potencia, Radio Imagen (90.5 mhz) y Alfa
Radio (91.3 mhz), y que tiene una cobertura reducida. Confieso que me he vuelto radioescucha habitual de esa
estación que me ha permitido durante algunos días olvidar la práctica de cambiar constantemente de frecuencia,
compulsión que padecemos muchos radioescuchas en búsqueda constante de algo que nos satisfaga en el cuadrante,
misión frecuentemente imposible a pesar de que en el DF hay medio centenar de radiodifusoras.
Radio Ibero ofrece una programación de rock, música electrónica, jazz y estilos diversos como el lounge.
Hay pocos, pero buenos, programas "hablados". Con sonido estereofónico y producción muy profesional, la
emisora de la Ibero mantiene, no obstante, un tono de "radio college". Obviamente no hay comerciales y, lo más
importante, las autoridades, quizá por el hecho de que es emisora de baja potencia, no la usan para echar rollo
institucional. Tal vez por ello su atractivo.
Mirada al futuro
¿Por qué si la Ibero tiene una emisora de baja potencia en la banda de FM que le da oportunidad de
transmitir para la comunidad cercana a su campus, la UAM no puede tenerla? ¿Por qué si el Instituto Tecnológico
de Monterrey opera en el DF la emisora Frecuencia CEM (94.9 megahertz) y el Instituto Politécnico Nacional opera
El Politécnico en Radio (95.7 megahertz), ambas de baja potencia, la segunda universidad más grande del país
no puede hacerlo? Por su magnitud e importancia, la UAM debiera tener no una sino tres frecuencias de este tipo,
una para cada una de sus unidades: Xochimilco, Iztapalapa y Aztcapotzalco. A pesar de ser emisoras de baja
potencia, llegarían, dada la concentración poblacional que existe en esas zonas, a millones de personas.
En localidades donde hay saturación en las bandas de AM y FM para transmitir con alta potencia, como la
ciudad de México, las emisoras de baja potencia pueden ser una excelente opción para desarrollar nuevas formas
de radiodifusión universitaria. Una de las propuestas que podrían hacerse en el actual debate que se lleva a cabo
en el Senado sobre la reforma de la Ley Federal de Radio y TV, sería que todas las universidades públicas del país
y aquellas de carácter privado con al menos dos décadas de mantener un alto nivel académico tengan una
frecuencia radiofónica en la entidad donde se encuentren establecidas. Sería una frecuencia para transmitir con potencia
alta en aquellas entidades donde las haya disponibles y de potencia baja en FM donde las dos bandas de
radiodifusión estuvieran saturadas. Al paso de unos años, cuando se produzca el ajuste de frecuencias que traerá consigo
la introducción de la radio digital la cual permitirá un número mayor de frecuencias disponibles en AM y FM
las emisoras universitarias que transmitan con baja potencia podrán incrementar su número de watts sin afectar a
las emisoras contiguas y convertirse en emisoras tan fuertes y estables como cualquier otra.