Laura Islas Reyes
"¿Pero quién se cree que es?"
El funcionario manotea, gesticula, grita. Acentúa la pregunta como una advertencia que lanza, en
petit comité, después de una reunión de casi ocho horas con senadores de la República.
"¿Pero quién se cree que es ese senador?... Ni piense que vamos a ser sus pendejos."
De nuevo la pregunta o la advertencia que al final es una forma más de decir que no. No y no. En público
y privado. Las palabras, en cualquier caso, dibujan un muro infranqueable, lo mismo que el silencio gremial del
grupo de concesionarios que rodea a su líder moral al escoltarlo hasta el elevador junto con esta reportera.
Piso 10. Torre del Caballito. Casi las dos de la madrugada del 10 de febrero. Jorge Mendoza, vicepresidente de
TV Azteca, es seguido por parte del cuadro principal de la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión que acudió
a la reunión con las Comisiones Unidas de Comunicaciones y Transportes, Gobernación y Estudios Legislativos de
la Cámara alta.
Alejandro García Gamboa, presidente de la CIRT, se retrasa y aleja del selecto grupo que presuroso toma
el ascensor. Mendoza comparte algunas impresiones con Javier Tejado Dondé. Peter Bauer y Emilio Nassar, un par
de pasos atrás, asienten primero en silencio y después secundan las afirmaciones.
"Es un mentiroso. Ni se crea que nos va a chamaquear, que se va a salir con la suya...". El alto ejecutivo de TV Azteca se refiere al senador Javier Corral.
Los diez pisos son una descalificación tras otra, y así continúan hasta la puerta de cristal, abierta, que deja entrar un viento fuerte y frío a la solitaria recepción del edificio. Afuera espera una comitiva de
guardaespaldas y autos de lujo -Mercedes, BMW, Jaguar-. Los concesionarios se alejan hasta desaparecer del silencioso paisaje
que es Paseo de la Reforma apenas iluminado por la tímida sonrisa de una luna creciente.
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Foto: Senado de la República |
Dentro hay optimismo en algunos legisladores sobre una nueva Ley Federal de Radio y Televisión. Y
aunque algunos son parcos y guardan sus reservas, otros más celebran la reunión, se felicitan, dicen "ahí va, ahí la llevamos".
Pero la realidad es que los concesionarios tienen pocas intenciones de cooperar. El 26 de enero, dentro de la
CIRT circuló un documento en el que se llama a los miembros de la cámara a no dejarse "sorprender". A través de
"un resumen muy puntual", dicen los concesionarios, y que en realidad sólo es una lista de imprecisiones y mentiras
para descalificar el proyecto de ley.
Del lado de allá
Las 18 horas. Los lugares destinados a los empresarios de la industria de la radio y televisión están todos
ocupados, excepto uno (Jorge Mendoza llegaría una hora después de comenzada la reunión, lo que obligaría a un
discreto reacomodo que ubicó al ejecutivo de TV Azteca entre Nassar y Bauer).
Después de la lectura del orden del día -que consume 20 minutos de discusión entre los legisladores sobre la forma en que debían conducirse las intervenciones-, Alejandro García Gamboa toma la
palabra para hacerles saber a los senadores que "la industria de la radio y la televisión está en la mejor disposición
de colaborar con ustedes, en el ejercicio de reflexión y análisis, para adecuar el marco normativo de los medios
de comunicación en México".
Al final, tal disposición sólo fue una larga lista de reparos contra la iniciativa de ley propuesta. En cuatro
horas los empresarios de la radio y televisión hablaron sobre la función social de esta industria, datos cuantitativos, régimen fiscal y tiempos oficiales; procedimientos, concesionarios y permisionarios,
órgano regulador y nuevas tecnologías; seguridad jurídica, medios públicos, registro público de radio y televisión,
libertad de expresión y contenidos; procesos electorales, derecho de réplica y aspectos internacionales.
Todo un detallado desglose de temas en los que la constante son afirmaciones tales como "la iniciativa va en contra de las tendencias internacionales... está llena de inconsistencias jurídicas... es necesario replantear el
proyecto de ley...".
La exposición de los empresarios comienza cuando las grandes pantallas de plasma, colocadas
estratégicamente en el salón, transmiten un didáctico documental sobre la convergencia digital en los medios electrónicos.
García Gamboa no mira las imágenes, su atención más bien se concentra en las tarjetas que repasa con
insistencia y que lo auxiliarán, además de los oportunos comentarios de Emilio Nassar y Eduardo Sánchez, durante toda
la reunión.
El también funcionario de grupo SIPSE (Servicios Informativos y Publicitarios del Sureste) está nervioso;
enciende el primer cigarro de 19 que consumiría en la reunión y se dirige a Tejado Dondé. Algo le dice que es preciso
comunicar al resto de los concesionarios, pues el comentario se transmite como en un juego de teléfono descompuesto por
cada uno de los empresarios mientras el video continúa.
La llegada de Jorge Mendoza, justo a la mitad de la historia de la televisión que expone Leonardo Ramos,
completa la plantilla de la CIRT. El vicepresidente de TV Azteca saluda a Tejado, Nassar, Bauer, con una palmada en
la espalda, no así con el presidente de la CIRT que vuelve a ocuparse de las líneas escritas sobre las tarjetas blancas
que tiemblan en sus manos.
Sentado en el único lugar que no tenía micrófono, Mendoza saluda a distancia al senador Emilio Gamboa
Patrón, otrora secretario de Comunicaciones y Transportes en 1994, año en que el gobierno asignó varias frecuencias a
las llamadas "radios combo". El legislador asiente para corresponder el gesto del empresario.
"Aquellos buenos tiempos", habrán pensado los dos.
Los silogismos de la CIRT
La argumentación de los industriales fue calculada con frialdad. Cada uno de los participantes habla con seguridad y desenvoltura. Convencidos y conocedores de su discurso. Acaso el propio presidente de la CIRT
es quien parece más nervioso, sobre todo después de la llegada de Jorge Mendoza que apenas ocupa su lugar se
dirige, molesto, un par de ocasiones a Nassar y Bauer.
"No venimos a negociar, señores", dice al oído mientras uno de los meseros le sirve café en la taza de
cerámica blanca. "Venimos a decir que no somos sus amigos y que no estamos de acuerdo en nada con ellos", remata.
Para esas alturas de la reunión, los concesionarios comenzaron a exponer, en voz de Gilberto Solís, algunos
datos de la industria.
"De las mil 149 concesiones de radio, específicamente de radio, el 46% está concesionada a 18 grupos o
empresas que podemos llamar con presencia nacional. El 54% restante de esas concesiones, es operada por (...)
298 concesionarios locales."
Y añadía, "esta cifra es importante profundizar un poco en su análsis. Ayer mismo leía yo en un diario aquí, de la capital, un artículo donde se afirma que la radio en nuestro país está concentrada en diez familias.
También dentro de la exposición de motivos de la propuesta de ley de esta subcomisión que hoy nos ocupa, se afirma que
el 80% de las emisoras de radio son operadas por sólo 15 grupos empresariales... Como pueden ver, esto está
equivocado. Estos datos están disponibles en la información en la página de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
y esos registros".
Con la mejor de las intenciones para su causa, Solís omitió mencionar que en TV dos empresas concentran
80% de las concesiones, mientras que en radio la venta o alquiler de frecuencias permite que los grandes grupos
radiofónicos aumenten su poder o, incluso, que existan consorcios, como Grupo 7, que tienen una presencia importante aun
sin contar con concesiones directamente asignadas.
Omisiones, verdades a medias y mentiras han sido constantes en los argumentos que la CIRT ha construido
para justificar, defender, su recelo ante la iniciativa de ley propuesta.
Otra de las falacias repetida en varias ocasiones durante la noche tiene que ver con el otorgamiento de
las concesiones. En palabras de Joaquín Balcárcel el proyecto de dictamen "no sólo no se aparta de la
discrecionalidad de la autoridad para otorgar concesiones, sino que incluso la incrementa".
"En el caso de los permisos, la gravedad es aún mayor, ya que los permisos se otorgarán con mayor
discrecionalidad que las concesiones. Y los permisos podrán comercializar su programación y tendrán, de conformidad con el
marco legal propuesto, igual o incluso superior capacidad de generación de ingresos económicos. Esto crearía
una competencia desleal con los concesionarios."
Sobre el otorgamiento de concesiones, Balcárcel también expresa los reparos de la industria. "El hecho de que
no se tome en cuenta la oferta económica, no sólo no hace más transparente el proceso, sino que otorga
facultades discrecionales al Consejo Nacional de Radio y Televisión. Por lo que se refiere a los criterios de valoración
para otorgar una concesión, todos los criterios que plantea el artículo 63, son discrecionales, lo que en la realidad va a derivar en una falta de credibilidad en los procedimientos concesionarios".
Además de que, según el empresario, "el que existan los medios de Estado hará que se incremente el gasto en
los tres niveles de gobierno, en radio y televisión". Ante tal panorama, la conclusión es eminente: "se sugiere que
el proyecto de ley replantee la misma existencia de los medios de Estado".
Javier Tejado retoma tal conclusión y José Antonio Padilla llama a una "integralidad regulatoria" que, según
el empresario, implicaría "globalizar la regulación de todas las modalidades de las telecomunicaciones". La fórmula
es denostar la iniciativa o retrasarla con la incorporación del sector telecomunicaciones.
Las manecillas del reloj pisan las 22 horas. Ha sido una jornada larga -y faltarían otras cuatro horas-.
Los representantes de la CIRT son claros hasta en las últimas líneas de estas participaciones, unas que, con cierto
atropello, lee su presidente bajo el gesto adusto de Jorge Mendoza.
"Estamos seguros que los senadores de la República, con las aportaciones vertidas el día de hoy, tienen
elementos para darse cuenta que una regulación a la radio y la televisión, es un proceso complejo que trastoca muchos
otros rubros."
Los de segunda
Desde las persianas entreabiertas se alcanza a ver una noche despejada y el tráfico cada vez más desahogado
de Reforma y Avenida Juárez a las diez. Hace calor en el salón que permanece casi lleno. Algunos van y vienen
con frecuencia para fumar, estirar las piernas o intercambiar comentarios.
El senador Héctor Osuna anuncia el siguiente punto del orden del día aunque antes da a conocer una petición
de los legisladores Jorge Abel López Sánchez y José Bonilla Robles para que Roque Chávez López, representante de
la Asociación de Radiodifusores Independientes, dirija unas palabras.
Con la venia de los senadores y la molestia evidente de los concesionarios, Chávez López habla de sus
representados. Ésta es una pequeña pero significativa grieta dentro de la CIRT que los senadores no capitalizarían.
"Somos radiodifusores de segunda, pero no de segunda, como me decía mi amigo allá; no, somos
radiodifusores de segunda y tercera generación. Hijos y nietos de los pioneros de la radio, de los fundadores de la industria,
en cuyos orígenes era más un asunto de romanticismo que de negocio."
Roque Chávez deja ver en sus palabras que representa a los olvidados de la CIRT, por comisión u omisión, y
es claro que su figura incomoda al grupo de empresarios que están sentados enfrente. Peter Bauer hace una
llamada, tapa la bocina y algo dice cuidadoso antes de pasar el teléfono a Mendoza quien apenas disimula su enojo por
la participación del vocero de los radiodifusores. Roque Chávez enfatiza en su afiliación a la CIRT y también señala
las diferencias.
"Es necesario que al analizar el marco jurídico de la radio y la televisión abierta se considere la existencia,
el servicio que prestan a su comunidad, la multitud de concesionarios de radio que operamos en todas y cada una de
las ciudades del país y que no se estudie esta cuestión, únicamente pensando que existen grandes empresas, ya que de
no considerarse esto, a los radiodifusores independientes se nos estaría condenando a mediano plazo a la desaparición".
López Chávez concluye y Jorge Mendoza devuelve el teléfono a Bauer. El vicepresidente de TV Azteca
está molesto.
Del lado de acá
"Ahora nos toca a nosotros nuestras cuatro horas", dice el senador Manuel Bartlett cuando participa en la ronda
de preguntas y respuestas. Las preguntas son muchas y las respuestas varían muy poco de lo que los empresarios
habían dicho. Y en los temas en los que de plano no quisieron responder, los concesionarios simplemente no lo hicieron.
Así queda en el aire una petición del senador Raymundo Cárdenas que abre la serie de intervenciones de los legisladores.
"Yo quisiera plantearle con toda seriedad a la cámara que abran sus medios para este debate. Esperaría una
respuesta sobre el tema. No me parece que un tema de esta trascendencia quede en esta sala o sólo se transmita a través
del Canal del Congreso."