Guaruras, delincuentes y miseria humana
Francisco Báez Rodríguez
He encontrado la mejor crítica al popular noticiero televisivo de Joaquín López-Dóriga en una extraordinaria
caricatura de Calderón en Reforma. Para la principal emisión de noticias de la televisión mexicana, el "México real" es el de la
nota roja: secuestros, asaltos y asesinatos reciben este calificativo.
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Foto: Bernardo Moncada |
Entiendo que la intención es decir: "Este noticiero no ve un país color de rosa, como solía hacerse en esta
empresa. Sí vemos la realidad lacerante de México".
El problema es que se van al otro extremo. El México que trabaja, que vive en paz, que discute apasionadamente los temas políticos, culturales y sociales y que transforma esa realidad ocupa cada vez menos espacio en el
noticiero estrella de Televisa. Es el "México irreal".
Ahora bien, si la televisión se ha convertido, para muchos, en un sucedáneo de la realidad ("si no lo vi en la tele,
no existe"), el resultado, paradójico, es que, a la hora de las percepciones, el México de guaruras, delincuentes y
miseria humana es el real.
La disputa por Solórzano y Aristegui
El giro que ha tomado el noticiero de López-Dóriga ha sido posible por dos razones: porque hay una crisis en
la audiencia de noticieros en general y porque en Azteca el
rating es todavía menor.
La llegada de José Ramón Fernández a noticias de Azteca trajo como uno de sus resultados inmediatos la
búsqueda de Javier Solórzano y Carmen Aristegui como posibles conductores de un noticiero estelar. Es conocida la buena
relación de Joserra con la dupla de conductores de Imagen. Además, el movimiento resultaba lógico, pues tanto Solórzano
como Aristegui son personas auténticamente interesadas en informarse antes de informar. Gente estudiosa a la que no le
basta con cachondearse a la pantalla.
El interés por esta dupla no es exclusivo de Azteca. También ha habido acercamientos de parte de Televisa. Esto
nos indica que los reconocen como posibles representantes del tipo de periodismo que busca el público mexicano en
esta época de cambios profundos en la cultura política del país.
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Carmen Aristegui Foto: Antonio Oropeza |
No siempre fue así. Solórzano y Aristegui conducían el noticiero matutino del 13 cuando Azteca fue vendido al
grupo que dirige Ricardo Salinas Pliego. En esa coyuntura, a Salinas se le recomendó que los contratara con exclusividad y
que se encargaran del noticiero de la noche. Al parecer, la oferta financiera que se les hizo en aquel entonces fue
insuficiente para la exclusividad y los dos salieron de Azteca poco después. La razón de ello, según tengo entendido, fue un
intento de censura. Azteca se decidió entonces por la que era la segunda carta recomendada: Javier Alatorre, a condición
de que dejara de conducir el programa de debates de RTC.
Aristegui y Solórzano terminaron por unir sus talentos al proyecto de Pedro Ferriz de Con, primero en
Multivisión, después en el Grupo Imagen. Lo que durante años les dio seguridad y les permitió mantenerse como
informadores importantes, en la coyuntura de hoy se convirtió en una suerte de camisa de fuerza, pues tienen exclusividad con
Imagen, empresa de la cual, además, son socios minoritarios.
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Javier Solórzano Foto: Mario Palacios Luna |
Por el momento, lo que se maneja con más insistencia es la posibilidad de que, desde Imagen, vendan un
producto hecho. No resulta tan fácil, porque las grandes televisoras tienen una considerable capacidad instalada en el área
de noticias.
Quien sí está de vuelta en Canal 13 es Pepe Cárdenas, el sucesor de López-Dóriga al mando del principal noticiero
de Imevisión a principios de los años 80. Su presencia ha significado un cambio de calidad en la programación noticiosa
de Azteca en el fin de semana, que era infumable.
Los anunciotes del 46 y el 52
Con bombo y platillo se anunció la alianza entre Cablevisión y Argos para lanzar Zoom.TV, Canal 46. De entrada,
suena interesante porque Argos ha sido una de las empresas productoras que más ha innovado la televisión mexicana en
los últimos años.
Supuestamente ese canal sería accesible por televisión abierta, vía UHF. El problema es que ese acceso requiere de
un dispositivo que aún no está en venta y que, muy probablemente, además del costo del aparato habría que pagar
una renta. Con ello baja notablemente el atractivo, por lo que lo más probable es que sólo terminen viéndolo los suscriptores de Cablevisión (dueña de la concesión) y de Sky.
Otro problema para el canal es que, según versiones de prensa, Carlos Slim debería vender su participación de
49% en Cablevisión para que Zoom.TV pudiera verse fuera de la zona metropolitana de la ciudad de México. De no
hacerlo, la sociedad Cablevisión-América Móvil estaría violando las leyes antimonopolio y la Comisión Federal de
Competencia tendría que intervenir.
Para acabar de hacer menos color de rosa el panorama, aún no hay fecha para que el Canal 46 inicie transmisiones.
Con menos alharaca, Multivisión anunció que ellos también empezarán pronto a operar en UHF, en el Canal 52.
La empresa de Joaquín Vargas aprovechó para hacer un cambio estratégico: Guillermo Ortega Ruiz en la conducción de
su alicaído noticiero estelar y Raúl Peimbert, en un movimiento lateral, a la dirección del nuevo canal.
Es significativo hacer notar que las concesiones para los dos canales que zanjaban una larga disputa legal
entre Televisa y MVS fueron otorgadas en noviembre de 2000, en plena agonía del régimen priista. Pero con la
discrecionalidad de siempre.
Y es interesante constatar que el nuevo gobierno ya no prorrogó concesiones a radiodifusores por diez años sino
por cuatro. Quizá vendrán más cambios.
Cablevisión y su canal místico
Si a fin de cuentas la difusión va a ser limitada a cable y Sky, uno se pregunta por qué Televisa dio tantos brincos
si no sabe cómo llenar los canales del servicio básico de Cablevisión. El canal 39 fue, durante un par de semanas, "The
Film Zone", con películas de hace dos o tres décadas. Ahora se llama "Infiniti" y está dedicado a la mística. Yo ya lo
borré, porque no sirve ni para hacer zapping.