Antulio Sánchez
Al inicio todo indicaba que el e-México sería la vía adecuada para hacer de Internet un medio para vigorizar las competencias educativas en zonas marginadas e instrumento privilegiado para el desarrollo económico en las zonas rurales. Pero no sucedió
ni una ni otra cosa, porque dicho programa únicamente se dedicó, desde su lanzamiento oficial en 2002, a alimentar ilusiones y no
a concretar un sólido proyecto con plazos y estrategias claras.
Hoy es un hecho que muchos de los promocionados centros comunitarios digitales (CCD) languidecen por falta de equipos, por falta de instructores y, sobre todo, por demasiadas promesas y exceso de publicidad. Según el sitio de ese programa (www.emexico.gob.mx) el e-México está conformado en la actualidad por siete mil 200 CCD, pero en realidad muchos de
ellos han dejado de operar desde hace tiempo y algunos otros lo hacen en condiciones precarias.
 |
La misma SCT, de la cual depende el e-México, indica que 30% de los mismos están cerrados o no funcionan de manera adecuada. Una muestra tangible de esto es el estado de Morelos donde existen 60 CCD, pero en el municipio de Huitzilac, por ejemplo, uno de los dos CCD desde hace tiempo figuraba ya en el listado del e-México, pero en realidad tenía varios meses
sin contar con los equipos correspondientes para operar. En otros casos como Miacatlán, uno de los centros sobresale por la falta de personal; en otros municipios hay una desvinculación entre los CCD y la comunidad. Por ejemplo, en Cuernavaca, como acontece en la mayoría de los centros, los vecinos no saben para qué sirven y mucho menos dónde están.
A pesar de eso la SCT continuará para julio con la operación de la cuarta red satelital del sistema e-México, que según se dice cubrirá más de dos mil 500 nuevos CCD. Sin embargo, no se sabe cuál será su localización y dónde se reubicarán una buena parte de los otros que no han operado.
De acuerdo con el convenio firmado el 17 de abril de 2002, entre el coordinador general del Sistema Nacional e-México y el director general de Microsoft México, ésta proporcionará dos mil 500 licencias permanentes de Windows, Office y Encarta, lo que quiere decir que de los siete mil 200 que en teoría se tienen actualmente, cuatro mil 700 centros operan con software
comprado. Un cálculo conservador indica que más de 30 mil equipos debieron adquirir las licencias corre pondientes de la empresa de las ventanas. A pesar del convenio referido, que estima dar hasta 50 mil licencias a precio de "licencia académica", lo cierto es que ese dinero bien podría alcanzar para comprar una computadora nueva.
El pago de una licencia de un sistema Windows hoy en día está arriba de 200 dólares, lo que implica el desembolso de varios millones de dólares. Pero nunca se pensó que el costo en términos de software podría haberse reducido a menos de la mitad si se hubiera optado por usar sistemas no propietarios.
El ingreso del país a la sociedad de la información no se logrará por efectos publicitarios ni por erráticas políticas de gobierno, sino con un meditado y sólido programa, realista y bien articulado, que parta de las necesidades locales y abra camino a proyectos tecnológicos que conduzcan al desarrollo de las nuevas tecnologías. Pero todo parece indicar que en realidad estamos a unos cuantos meses de que el e-México llegue a su fin.