Sobre Radio Bemba y Radio Zapote
México, DF, a 4 de febrero de 2004
Marco Levario Turcott
Director de la revista etcétera.
Respondo a tu invitación para contestar a las críticas a Radio Bemba y Radio Zapote.
A Radio Bemba, miembro de AMARC-México, se le acusa de vender publicidad. Efectivamente, en su
página electrónica aparecía un banner correspondiente a "Patrocinios" y en ella establecía:
"En Radio Bemba FM buscamos apoyar a la pequeña y mediana empresa local, dejando de lado las
grandes transnacionales, tabaqueras y cerveceras.
Manejamos un paquete de spots informativos con un costo de $2000.00 mensuales, más I.V.A., que
se desglosa de la manera siguiente:
· Seis spots diaros de 15 segundos cada una. Con un total de 120 menciones cada mes.
· Las grabaciones serán transmitidas dentro del horario destinado a patrocinios que es de 7:00 a.m. a 8:00
p.m. de Lunes a Viernes.
· El contenido de los spots (la información) será proporcionado por la empresa.
· Las menciones son al término de la hora, en una coordinación de hora par y hora non."
Al verlo así, sin mayor conocimiento de cómo se transmiten estos mensajes, efectivamente parece un
esquema de comercialización y no de patrocinios, ya que en lugar de spots debió haber dicho menciones, error muy
grave de redacción. Lo asumimos y reconocemos. Radio Bemba cuenta con tres patrocinios de empresas que le pagan en especie a la radio (una tienda de música, una imprenta y un portal de Internet), y que se
transmiten haciendo sólo la mención de que algunos programas son posibles gracias a su patrocinio, sin mayor alusión.
Radio Bemba no acepta patrocinios ni de transnacionales, ni empresas cerveceras o tabacaleras, ya que en los
medios comunitarios existe un código de ética muy claro. Así como tampoco se puede permitir un excesivo uso de
la figura.
No hay normatividad que regule el patrocinio. La definición más acabada que se usa es como la mención de la instancia que hace posible algún programa, sin hacer referencia a las cualidades del bien o el servicio de
una empresa. El patrocinio es una figura que constantemente usan los medios permisionados para allegarse
de recursos, pero a falta de una regulación clara, a veces se cae en los excesos y se parece más a la
comercialización que al patrocinio.
Los patrocinios se dan porque hay empresas que creen en causas y por eso apoyan. Los medios
permisionados o culturales, educativos, experimentales, etcétera, también lo utilizan, porque aunque tienen un subsidio
proveniente del erario, esto no es suficiente para cubrir sus necesidades. Para los medios de propiedad
colectiva ciudadana que no reciben subsidios es también una forma de allegarse recursos, pero no la única. Las
radios buscan sostenibilidad a través de otras estrategias como el desarrollo de proyectos sociales y las aportaciones
de la audiencia, ya sea por clubes de amigos de la radios o por la organización de eventos artísticos y culturales.
Dada la dimensión del fenómeno es que estamos urgiendo a la autoridad a sentar criterios claros para que las
emisoras sean reconocidas legalmente y establezca las reglas necesarias para el cumplimiento cabal de sus objetivos.
etcétera afirma que la venta de publicidad distorsiona el planteamiento de las radios comunitarias. Al
respecto hay una amplia discusión en el mundo. Indudablemente para ser un medio comunitario se necesita una
irrestricta vocación de servicio público y no tener fines de lucro.
Las emisoras comunitarias no tienen fines de lucro, pero tampoco tienen fines de pérdida. En países
como Canadá, Colombia y Venezuela se permite que las emisoras vendan espacios limitados a empresas locales,
como una manera de incentivar las economías regionales y la permanencia de los medios. Para evitar el lucro se
ponen topes en porcentajes o minutos por hora que pueden ser utilizados para la publicidad local o patrocinios. El
punto está en cómo se realiza la publicidad: no es lo mismo publicitar el café o la pimienta de las cooperativas
indígenas de la Sierra Norte de Puebla, que publicitar a Nestlé.
En Alemania y Estados Unidos, no se les permite a los medios ciudadanos ni la comercialización ni el
patrocinio, pero reciben subsidios del Estado o de los medios comerciales, quienes tienen que dar un porcentaje de
sus ganancias totales anuales para que funcionen los medios ciudadanos o canales abiertos, como vía para
garantizar la libertad de expresión y la pluralidad informativa.
La venta de espacios no define si un medio es comunitario o no, lo define su trabajo de servicio público y
su proyecto social sin fines de lucro. Hay experiencias en el mundo que así lo demuestran. Por ejemplo, Radio
Tierra en Santiago de Chile destina el dinero que obtiene por venta de espacios a los gastos de la emisora y para su
Centro de Mujeres Víctimas de la Violencia, no hay ganancias, sólo fortalece su proyecto. Por ello AMARC-México
aceptó la condición de las autoridades en el sentido de que las radios comunitarias que quieran obtener su permiso
deben estar conformadas en figuras legales sin fines de lucro, como una de las tantas vías para garantizar que
sean proyectos comunitarios y evitar que se desvirtúen con el lucro.
Reconocemos el error de Radio Bemba al haber planteado así sus patrocinios, pero en términos rigurosos,
en los hechos no son esquemas de comercialización. Se puede realizar un monitoreo constante para verificarlo y
en caso de tener resultados contrarios, seríamos los primeros en reconocer la aplicación de la norma. Por ello insistimos en la necesidad de un nuevo marco regulatorio que ponga normas claras y de certeza jurídica a
todo el sector mediático.
Pero etcétera tiene toda la razón, pretextos quieren algunos y nosotros que se los damos, por lo que
agradecemos la posibilidad de hacer esta aclaración pública, la cual estoy consciente de que despertará una
polémica mayor. Sin embargo, es necesario tener un debate público, abierto y transparente que nos ayude a establecer las mejores condiciones para resolver de manera democrática el ejercicio de la
radiodifusión comunitaria.
Sobre el caso de Radio Zapote, que pertenece a otra red de emisoras, en efecto, estaba interfiriendo la
señal de Opus 94.5, no así usurpándola, según tenemos entendido. Una cosa es un problema técnico, que tiene
sus sanciones y correcciones, y otra utilizar una frecuencia que ya está ocupada, acción que está claramente
establecida en la ley como delito, y consecuentemente tendría que aplicarse la norma. Esperamos que esta
emisora exponga su versión.
Como AMARC-México podemos hablar con certeza de las radios asociadas a nuestra red, de las cuales tengo el mandato de representarlas y en su caso tener la vocería sobre su trabajo, así como de los procesos de regularización que impulsamos para su reconocimiento legal.
Aleida Calleja
Representante AMARC-México